De cualquier lado, es malo

Lun, 09/06/2014 - 14:27
No importa que el autoritarismo sea de izquierda o de derecha, de cualquier lado es malo. Lo mismo pasa con el terrorismo o el fundamentalismo. Esos extremos donde no se respeta a las otras personas p
No importa que el autoritarismo sea de izquierda o de derecha, de cualquier lado es malo. Lo mismo pasa con el terrorismo o el fundamentalismo. Esos extremos donde no se respeta a las otras personas por el solo hecho de pensar distinto. Hemos conocido ejemplos de todo tipo, la derecha en América Latina ha dado clase de autoritarismo en prácticamente todos los países, desde Chile y Argentina hasta Guatemala y Salvador. Ha habido militares a tutiplén, coroneles o generales, solo o en trío, pasajeros o eternos como Pinochet, desbancados por sus propios ejércitos o jubilados por viejos. También hemos tenido dictadores civiles como Perón o Fujimori que a partir de una cruzada anti guerrillera terminó apropiándose de todas las instancias de poder en Perú. Por supuesto tampoco han faltado dictadores de izquierda y además eternos como Fidel Castro y su sucesor Raúl o la dictadura electoral que montó Chavez y continúa Maduro con todo tipo de arbitrariedades contra la oposición y favoritismo con sus boliburgueses que están saqueando la otrora rica Venezuela. La ideología  no interesa, da lo mismo el lado en que se ubiquen, ninguno de esos dictadores trabajó, ni trabajará jamás por el pueblo, así se hagan elegir y se queden gobernando en su nombre. Ellos trabajan para su grupo, para sus más cercanos seguidores y los demás que aguanten. Ese es el miedo que genera una dictadura, el miedo a ser excluido de la camarilla y a quedar en poder de la arbitrariedad y la sinrazón del fanatismo. Ese es el miedo que han utilizado los uribistas para crecer en la favorabilidad electoral a su candidato, hasta hace muy poco un ilustre desconocido. Y es que la guerrilla colombiana, esas Farc y ese ELN, que por medio siglo han intentado tomarse el poder le han dicho de mil maneras a Colombia, que si llegaran a gobernar lo harían a partir del fanatismo de la dictadura del “proletariado”, que no es otra cosa que una dictadura más, como cualquier otra, como la de Castro o la de Pinochet, un gobierno donde no cabría la discrepancia, donde no se permitiría el disenso y la más mínima protesta sería aplastada como pasa hoy en Venezuela. Y eso en verdad da susto. Sin embargo eso no es lo que va a pasar en nuestro país. La guerrilla está muy pero muy lejos de tomarse el poder y la negociación lo que intenta es precisamente quitarle su único argumento hasta ahora, las armas. Una vez reintegrados a la vida civil tendrán que convencer con argumentos a un país bastante escéptico de las ideas de izquierda o mejor de las ideas fundamentalistas de izquierda. No estamos a un paso del abismo como lo quieren hacer creer Uribe y Zuluaga. Es más, estamos más cerca de un fundamentalismo de derecha que de uno de izquierda, si llegara a la presidencia el uribismo. Ya lo estuvimos por ocho años seguidos cuando el Presidente Álvaro Uribe tenía tentaciones totalitarias y actuaciones desbocadas de abuso del poder y de los recursos públicos. Debería producir el mismo miedo Uribe perpetuándose en el poder que la guerrilla tomándoselo, porque son igualmente peligrosos esos dos extremos. Por esa vía lo único que se garantiza es la arbitrariedad, el irrespeto por otros poderes, la censura a la libertad y la corrupción. Por malo que sea un gobierno democrático, es mil veces mejor que uno autoritario, por eso alguien dijo que la democracia es “el peor de los sistemas conocidos, con excepción de todos los demás” y por eso prefiero un demócrata conocido como Santos, que mil Zuluagas por conocer. www.margaritalondono.com http://blogs.elespectador.com/sisifus/
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