Es común que en momentos de celebración de un triunfo no falte quien con su actitud pretenda aguar la fiesta, y en este caso el turno para hacerse al calificativo le correspondió a la excongresista Piedad Córdoba.
La mayoría de los colombianos partidarios de que se combata la ilegalidad, sea cual fuere, no entendemos como una persona que por muchos años prestó sus servicios en favor de la democracia, pretenda que bajo el argumento de unas supuestas liberaciones, el Estado renuncie a su legítima defensa y no ejecute acciones defensivas que busquen reducir el enfrentamiento armado.
Es muy cierto que el Estado no puede olvidar a las personas que se encuentran privadas de su libertad en algún lugar de la selva colombiana, y es precisamente por eso que se debe tratar de debilitar a las guerrillas para obligarlas a sentarse en una mesa de diálogo, buscando la liberación de cuanto secuestrado esté en sus manos, y posteriormente firmar un acuerdo de paz. No se puede bajar la guardia y pretender no ejecutar acciones militares sobre estos grupos con la excusa de que existía una señal de aprobación de las Farc para adelantar las gestiones logísticas que permitieran la liberación de los militares y policías que aún permanecen en cautiverio. Si esa voluntad existe realmente por parte de las Farc, no veo porqué razón no se pueda llevar a cabo, por el contrario, tal acción serviría para que el grupo armado al margen de la ley reafirme su voluntad de paz.
Suena por demás irresponsable que la excongresista pretenda culpar al gobierno nacional si la supuesta liberación no se realiza por el combate con el cual el Ejército Nacional y la Fuerza Aérea dieron de baja a Alfonso Cano. Porque de igual manera, si la acción militar no se hubiese dado, las Farc habrían dado largas a la entrega y seguramente lo hubieran hecho a cuenta gotas con el fin de distraer la atención del gobierno nacional, evitar las operaciones y de paso lograr la fuga de su máximo comandante.
A veces me pregunto de qué lado está Piedad Córdoba, quien parece no entender que el conflicto armado tiene infinidad de trampas, y como mediadora o facilitadora debe tratar de cumplir con su labor sin caer en ellas y mucho menos dejarse usar por el grupo armado como idiota útil, para ellos cumplir con sus fines malévolos.
Soy de los pocos que reconoce su labor como facilitadora para que muchos secuestrados regresen a sus hogares sanos y salvos, pero no por eso puedo callarme ante el despropósito de querer o pretender que se reduzcan las acciones militares con el argumento de que una supuesta liberación viene en camino. ¿Quién asegura que este hecho se iba a producir en el corto plazo?, ¿cómo estar seguros de que no se trataba de un factor de distracción para evitar combates? y mejor aún, ¿qué nos asegura que las Farc tenían la voluntad de liberar a los 18 secuestrados que están sus manos? Si en verdad la tienen, el grupo armado los entregará sin ningún reparo y no utilizará la baja de Cano de excusa para retenerlos por más tiempo.
Doctora Piedad, si en realidad su labor consiste en ayudar en la búsqueda de la tranquilidad de los colombianos, no pretenda volverse una piedra en el zapato en la tarea de los militares y la policía a la hora de hacer uso legítimo de la fuerza para combatir la ilegalidad.
Cambiando de tema, en la entrevista del expresidente Samper con María Jimena Duzán en la última edición de la revista Semana, dio a entender que Horacio Serpa aspira a la próxima jefatura única del liberalismo cuando termine su gestión como gobernador de Santander. ¿Será posible que justo ahora que el Partido Liberal comienza a ponerse de pie, se venga este señor con su oposición trasnochada a desmoronar lo poco que se ha logrado?, porque la verdad, dudo mucho que su intención sea la de colaborar con el gobierno de Santos.
