Desarrollando capacidades ante la crisis

2 de enero del 2011

En colaboraciones anteriores he comentado acerca de la importancia del liderazgo para hacer frente a nuestros problemas, hoy quisiera hablarles de otra capacidad que según muchos estudios sociales nos puede hacer más fácil salir adelante como sociedad.

Tal vez se hayan preguntado cuáles son exactamente las cualidades por las que, personas en situaciones verdaderamente sin esperanza alguna como las relacionadas con historias de cáncer, muerte de seres queridos, la quiebra de empresas, el quedarse desempleado abruptamente, o sin pareja, o historias de hijos de padres alcohólicos, o drogadictos, muchos de ellos sobreviven y salen adelante como resultado de una particular capacidad para sobrevivir (resilience), sin que estas situaciones las ahoguen y las arrastren hasta el fondo.

El término resiliencia viene de la palabra en inglés resilience que no tiene una traducción exacta en español, pero que significa capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando el futuro. Cabe destacar que la psicología ha tomado el concepto de resiliencia de la ingeniería, donde refiere a la capacidad de los materiales para no quebrarse ante la presión.

La resiliencia se ha caracterizado como un conjunto de procesos que posibilitan tener una vida sana, viviendo en un medio agresivo, incluye además, la capacidad de una persona o sistema social de enfrentar adecuadamente las dificultades, de una forma socialmente aceptable. La resiliencia habla de una combinación de factores que permiten a cualquier persona  afrontar y superar los problemas y adversidades de la vida

En ocasiones, las circunstancias difíciles o los traumas permiten desarrollar recursos que se encontraban latentes y que el individuo desconocía hasta el momento. Los psicólogos y sociólogos actuales reconocen que se trata de una respuesta común como forma de ajuste frente a la adversidad, es decir todos tenemos esta capacidad y muchas veces no lo sabemos hasta que se nos presenta una situación difícil.

Las personas, gracias a la resiliencia ven a los problemas como desafíos y los enfrentan. Existen distintas circunstancias que favorecerán o no el desarrollo de la resiliencia en cada hombre, como la educación, las relaciones familiares y el contexto social.

Los especialistas afirman que la resilencia está vinculada a la autoestima, por lo que es importante trabajar con los niños desde pequeños para que puedan desarrollar sanamente esta capacidad. Un niño con buena autoestima se transformará en un adulto con buena capacidad de resiliencia, por lo que estará preparado para superar los obstáculos que encuentre a lo largo de su vida.

La resiliencia no es cuestión de reaccionar ante una crisis, se trata de anticipar y adaptarse continuamente a las tendencias profundas y de largo plazo que pueden interferir con nuestro sano desarrollo. Se trata de tener la capacidad de cambiar antes que la necesidad de hacerlo llegue a ser extremadamente obvia.

Las investigaciones que se han hecho en niños que crecen en ambientes con altos riesgos, llámese drogas, alcohol, violencia, problemas familiares, escasas oportunidades de desarrollo, han revelado que cuando se desarrolla la capacidad de resiliencia en ellos, entre un 50% y un 80% de esos niños se convertirán en adultos con una vida normal.

A partir de estudios se han ido identificando diversos factores asociados al desarrollo de resilencia, que tienen relación con aspectos individuales y ambientales. Algunos expertos han propuesto cinco ámbitos de intervención para desarrollar la resiliencia en los niños:

a) Una relación de aceptación incondicional del niño en cuanto persona por al menos una persona significativa, es decir los menores tienen que tener una figura en quien confiar y que se interese en su sano desarrollo.

b) La capacidad para averiguar sobre el significado o sentido de lo que ocurre en la vida. Por ejemplo que las personas, en especial los niños puedan tener logros en su vida, identificación con modelos positivos, experiencias de orden por gusto no por obligación, capacidad de conocer  y apreciar el arte, dedicación a los demás.

c) Aprendizaje de aptitudes sociales y de resolución de conflictos, así como el convencimiento de tener algún tipo de control sobre la propia vida.

d) Respeto de la integridad de la persona y fomento de su autoestima, sacar a luz las cualidades positivas que todos tenemos.

e) Desarrollar el sentido del humor, el saber reconocer y aceptar los errores y lo imperfectos que podemos ser, saber reírnos de lo que nos pasa y seguir adelante.

En resumen una persona resiliente tiene personas que la quieren, personas que le ponen límites, es alguien que tiene modelos a seguir, que cuenta con la capacidad de autonomía que le permite desarrollarse como ser humano, pero que tiene a personas a su alrededor que lo ayuden si está en peligro y además conoce sus capacidades, así como sus áreas de oportunidad.

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