En una columna anterior (Ortorexia) me refería al seguimiento obsesivo de dietas que se creen correctas, con todas sus limitaciones o exageraciones, y cómo esta conducta podía ser el primer signo de trastornos graves de la alimentación. A pesar de estas prevenciones es sano, anotaba, tener mayor conciencia de lo que uno come y cierta sensata disciplina alimentaria. Hoy quiero referirme a listas de alimentos saludables basándome en publicaciones de los reconocidos portales Medical News Today (MNT, 12 de mayo, 2012) y Center for Science in the Public Interest (CSPI).
No debe pensarse que hay alimentos específicos para curar ciertas enfermedades. O como uno oye por ahí: esto sirve para esto, eso para aquello y el ajo para casi todo. No, no se trata de dietas milagrosas para determinadas patologías. Se trata de reconocer un grupo de elementos de la variada dieta humana asociados a un mejor estado de salud. Asociados, digo, pues aunque es muy difícil comprobar en estudios controlados el particular efecto salutífero de cada uno de ellos las personas que incluyen estos alimentos en su consumo cotidiano muestran cierta protección ante diversas condiciones patológicas.
Las listas de alimentos saludables no son iguales ni todo el mundo está de acuerdo en el orden de importancia de ellos. Intentaré enumerar diez y una ñapa (bella palabra nuestra aceptada por la RAE) de dos o tres no incluidos en ambas recomendaciones citadas. Además procuraré ser muy cuidadoso en los nombres porque cada lengua y región tiene denominaciones o apodos particulares para ellos.
Primero, brócoli, deliciosa pariente de la aburrida e insípida coliflor. El brócoli tiene bastante fibra, antioxidantes, carotenos y vitamina C. Además contiene una particular enzima, la myrosinasa, asociada a la prevención de cáncer. Curiosamente esta proteína enzimática es una defensa contra animales herbívoros pero se ha asociado a prevención de neoplasias en los humanos, misterios de la evolución. Se inactiva a altas temperaturas por lo que es mejor comer el brócoli crudo o cocido suavemente al vapor y no en pizzas vegetarianas.
Segundo, la espinaca y otras verduras similares. Popeye tenía y no tenía razón: la espinaca es un gran alimento pero esto no se debe a su contenido de hierro. La idea exagerada sobre el alto contenido de este oligoelemento en la espinaca que tragaba Popeye de una lata (forma errada de consumirla) en momentos de debilidad se basaba en un cálculo erróneo del bioquímico von Wolf en 1870. Aquel científico colocó un punto decimal donde no debía y el error persistió en la literatura nutricional por varias décadas. Esta curiosidad histórica fue mencionada por Umberto Eco en una de sus columnas hace dos o tres semanas. Es cierto, la espinaca solo tiene tanto hierro como otras hojas verdes que ingerimos pero además tiene particularmente buenos niveles de vitaminas A, C y K. En esto hay que hacer una aclaración: los pacientes que nos mantenemos anti-coagulados con warfarina no debemos incluir en nuestra dieta brócoli, espinaca y otros alimentos ricos en vitamina K pues se anularía el efecto anticoagulante de la droga que usamos. Este fármaco fue inventado como veneno de ratas pero es utilísimo para evitar la trombosis en quienes tenemos válvulas cardíacas protésicas, tromboflebitis y otras condiciones. Lo cual prueba que no hay una dieta uniformemente buena para todos.
El tercer alimento recomendado es uno que me parece no se consume mucho en Colombia y deberíamos incluirlo más en nuestra dieta usual pues es una excelente fuente de carotenos, vitamina C, potasio y fibra. Pero debemos comenzar por aclarar su nombre. En Estados Unidos se llama sweet potato y en español el nombre más aceptado es batata. Batata es un término de origen taíno, lenguaje de los indios caribes que nos ha dado al español varias palabras comunes: hamaca, huracán, canoa, iguana, Cuba, Jamaica y otras. Curiosamente a la batata en Cuba se le llama en ocasiones boniato. En Panamá se le denomina camote, palabra que proviene del nahuatl azteca como coyote, chayote, elote y otras terminadas en ate-ote como chocolate. Otra aclaración importante sobre el nombre de la batata es que en algunos lugares de EE. UU. se le llama equivocadamente yam que en realidad es el ñame, palabra de origen africano, tubérculo diferente de nuestra costa atlántica. La diferencia entre ñame y batata confirma una regla simple de los componentes nutritivos de los alimentos: los blancos o cremas como el ñame tienen bastante fibra y carbohidratos, los rojizos o amarillos como la batata o camote son una buena fuente de vitaminas y carotenos. El vocabulario para alimentos en América Latina demuestra nuestro fundamental, sabroso y glorioso mestizaje.
Hemos descrito las ventajas nutricionales de tres vegetales (el brócoli, la espinaca y sus hermanas, la batata) que aparecen en listas autorizadas de alimentos saludables. La próxima semana completaremos la lista de diez y añadiremos otros de ñapa.
Diez alimentos saludables, con ñapa
Mié, 06/06/2012 - 09:01
En una columna anterior (Ortorexia) me refería al seguimiento obsesivo de dietas que se creen correctas,
