Dos tristes finales paralelos

Publicado por: admin el Jue, 07/04/2016 - 03:58
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Dos colombianos que en la segunda mitad del siglo pasado le dieron brillo al arte musical en los más encopetados escenarios, afrontan situaciones difíciles en materia de salud.

Están abocados a
Dos tristes finales paralelos
Dos colombianos que en la segunda mitad del siglo pasado le dieron brillo al arte musical en los más encopetados escenarios, afrontan situaciones difíciles en materia de salud. Están abocados a unos tristes finales el organista, compositor y arreglista Jaime Llano González, en Bogotá, y el cantante Nelson Pinedo, en Caracas. Ni Llano --el antioqueño de Titiribí, que vistió de frac los aires musicales de la región andina— ni Pinedo –el barranquillero que se consagró internacionalmente con la Sonora Matancera- se pueden valer, ahora, por sus propios medios. En ambos casos se habla de la pérdida de la memoria. Ojalá no sea cierto. Los males que los aquejan les impiden recordar pasajes de sus pasados gloriosos, en la radio, la televisión, la fonografía y los teatros. Es triste decirlo: todo parece indicar que se les borró el disco duro. Tampoco reconocen a quienes acuden a sus puntos de reclusión, a saludarlos, con la esperanza de que los reconozcan. Las visitas son muy restringidas. Quedó en shock recientemente el cantante bogotano Víctor Hugo Ayala cuando pasó por el sitio donde está confinado el maestro Llano González y rompió en llanto al no ser identificado, desde su lecho de enfermo, por su amigo y socio musical de muchos años en los radioteatros, los set de televisión y los estudios de las disqueras, sitios en los que compartieron tantas faenas. El artista perdió la chispa, el buen humor, la calidez. No es el mismo que deleitaba con su verbo a sus cofrades del pasado. Se esfumó aquel rey del teclado que cuando negociaba el precio de una grabación, en Sonolux, con Hernán Restrepo Duque, solía decir, para que se le mejorara el precio por su trabajo: “Recuerda que en la casa tengo tres monitos que mantener” (Jaime, León y Luis Eduardo). Su esposa, doña Luz Aristizábal, guarda del paisa resignadamente los mejores y más gratos recuerdos. Muchas de las vicisitudes que vive ahora el maestro Llano, en Bogotá, las experimenta en Caracas el cantante costeño Nelson Pinedo. No hay, desafortunadamente, muchos detalles sobre la salud quebrantaba del llamado “Almirante del ritmo”. De vez en cuando se propalan rumores sobre el supuesto deceso de don Nelson, pero sale al quite, desmentido en mano, el colega Jorge Enrique Giraldo Acevedo, desde su observatorio de Iquira, Huila. Títulos para evocar a don Jaime Llano: estelares de la televisión nacional como “Tierra Colombiana” y “Donde nacen las canciones”; los acompañamientos que brindó, en el disco, a duetos irrepetibles como Garzón y Collazos y Obdulio y Julián, y su precioso bolero “Si te vuelvo a besar”, que popularizó Víctor Hugo Ayala. Temas que hizo famosos don Nelson Pinedo: “Me voy pa’la Habana”, “Corazón sin puerto”, “Borrasca”, “Señora Bonita”, “Te engañaron, corazón”, “Mi barquito marinero”, “El muñeco de la ciudad”, “La esquina del movimiento” y “Momposina”, entre otros.