“Mi nombre es Levi Aron… El lunes por la noche alrededor de las 5:30
p. m. fui a mi dentista, el doctor Sorcher, a realizar un pago por una
visita de rutina. Un niño se me acercó pidiendo direcciones hacia la
tienda de libros Judaica. El niño seguía ahí cuando salí de la oficina
del dentista. Me pidió que lo llevara a la tienda de libros. Cuando
íbamos hacia allí ya no estuvo tan seguro de a dónde iba y cambió de
parecer. Entonces le ofrecí que me acompañara a un matrimonio en Monsey,
pues yo pensé que no me demoraría mucho porque me dolía la espalda. Él
dijo que sí. Debido al tráfico volví alrededor de las 11:30 p. m. … entonces
traje al niño a mi casa pensando que lo llevaría a su casa al día
siguiente. Él vio televisión y se quedó dormido en el cuarto del frente
de la casa. Yo dormí en el cuarto de la mitad. A la mañana siguiente el
niño todavía dormía cuando yo estaba listo para irme. Entonces lo
desperté y le dije que lo llevaría a su casa… cuando vi los volantes
entré en pánico y estaba asustado. Cuando volví a mi casa el niño
todavía estaba allí así que le hice un sándwich de atún… yo seguía
lleno de pánico y tenía miedo de llevarlo a su casa. Ahí fue que busqué
una toalla para ahogarlo en el cuarto del lado. El luchó y trató de
defenderse hasta que eventualmente dejó de respirar. Después entré en
pánico porque no supe que hacer con el cuerpo… llevé algunas partes
de su cuerpo al cuarto de atrás y los puse entre el congelador y la nevera…
…volví a limpiar y me bañé por segunda vez. Entré en pánico y… Después
metí otras partes de su cuerpo en una maleta. Después metí la maleta en
mi carro… la puse en el piso de la parte de atrás, atrás de la silla del
copiloto… manejé durante casi veinte minutos antes de botar la maleta en
un contenedor de basura en la Calle 20 antes de la 4ta Avenida. Después
volví a mi casa a limpiar y organizar. Entiendo que esto puede haber
estado mal y siento mucho por el dolor que he causado.”
La anterior es la versión editada de la transcripción original de la
declaración por escrito de Levi Aron, durante la interrogación inicial
por parte de la policía. Las partes más gráficas del relato han sido
editadas, quizá por orden de un juez o la policía misma.
El pequeño Leiby Kletzky de ocho años de edad les rogó a sus papás que
lo dejaran caminar solo desde el campamento de verano al que asistía,
hasta su casa, a solamente siete cuadras de distancia. Había practicado
el camino muchas veces con sus papás y se había memorizado el trayecto,
pero ese día se perdió. Pasaron horas y más horas pero Leiby no llegó a
su casa, donde lo esperaban su familia y toda Nueva York.
Leiby Kletzky pertenecía a una de las muchas familias de la comunidad
judeo jasídica de Brooklyn, específicamente del área de Kensington, al
sur de Prospect Park. Esta es una comunidad extremadamente organizada,
casi hermética. Cuando llegué a mi oficina el martes 12 de julio a las
diez de la mañana, me encontré un fax que recibimos durante la noche, un
volante buscando al pequeño Leiby. Así como llegó este fax a mi oficina,
debió llegar un fax a todas las oficinas de todo Nueva York, toda la
ciudad lo estaba buscando. Se reunieron miles de judíos a ayudarle a la
policía, quienes buscaron al niño golpeando en todas las puertas y desde
helicópteros. También se unieron a la búsqueda un grupo de veinte
pakistaníes. Pero a las diez de la mañana, cuando yo llegué a trabajar,
ya se habían perdido las esperanzas…
Durante la noche del lunes no encontraron nada, entonces empezaron a
mirar las grabaciones de las muchas cámaras esparcidas por toda la
ciudad y encontraron imágenes del niño caminando por ahí, claramente
perdido. También vieron al niño hablando con un hombre que luego entró a
un edificio y después lo vieron salir de ahí e irse con el niño en un
automóvil. Así es que la policía se dirigió donde el dentista y
estuvieron mirando los records de las visitas de varios pacientes hasta
que a las dos de la mañana del martes dieron con Levi Aron e
inmediatamente se dirigieron a su casa. Allí se encontraron con el mismo
automóvil en el que vieron subirse al pequeño, un Honda marrón del año
‘90. Cuando revisaron la casa le preguntaron a Levi donde estaba el
niño y él les señaló la nevera. La policía encontró manchas de sangre en
la manija de la puerta de la nevera, y cuando la abrieron encontraron un
par de pies, los pies del pequeño Leiby. Después, Aron los dirigió a un
contenedor de basura de la calle a un par de millas de su casa, donde
encontraron el resto del cuerpo del niño en una maleta.
Aron dice que entró en pánico y mató al niño cuando se dio cuenta de la
magnitud de su búsqueda. No es claro el motivo por el cuál secuestró al
niño en primer lugar, y no existe evidencia de que haya abusado
sexualmente de él, aunque la policía continúa investigando al
sospechoso. Se sabe que es cierto que estuvo en un matrimonio en Monsey,
NY (a casi una hora, al norte de Manhattan). Luego de haber entrevistado
a muchas de las personas que asistieron, se sabe que Aron estuvo
presente, pero nadie vio al niño. Quizá el niño no estuvo en la
recepción, lo que no quiere decir que no hubiera estado en el lugar.
Algunas marcas en el cuerpo del niño indican que estaba amarrado con
cuerdas cuando murió, y cortadas y rasguños en el cuerpo de Aron indican
que el niño se defendió luchando -en vano- por su vida. Es muy posible
que Aron haya dejado al niño amarrado mientras se fue a trabajar. Uno de
sus compañeros de trabajo declaró que Aron fue a trabajar el martes y se
encontraba visiblemente perturbado, lo que hace creer que el niño quizá
estaba vivo en la casa mientras él trabajaba. Los papás del pequeño
Leiby no tienen televisión en su casa, lo que hace que la policía crea
que el pequeño pudo haberse quedado en la casa de Aron mirando
televisión, fascinado. La autopsia indica que murió como resultado de
haber ingerido una mezcla de anti-psicóticos, relajantes musculares y
calmantes para el dolor, después fue ahorcado y por último desmembrado.
Sobre el sospechoso, Levi Aron se sabe que trabajaba en una ferretería,
encargado del inventario del negocio. El único record que la policía
tiene de Aron es una citación por haber orinado en público. Vivió
durante un año en Memphis donde trabajó como oficial de seguridad y
después en la sección de productos kosher en un supermercado. Estuvo
casado durante un año y volvió a Nueva York en el 2007 luego de
divorciarse. Algunos de sus vecinos en Brooklyn dicen que era un hombre
cuyo temperamento cambiaba rápidamente, pasando de ser muy amable a ser
un ogro. Algunos vecinos aseguran que no confiaban en él y les habían
advertido a sus hijos que no se le acercaran. Su abogado asegura que
su cliente es un enfermo mental que oye voces y le pidió a la Corte que
le hicieran un examen para valorar su estado mental.
El miércoles 13 de julio por la noche fue el entierro del pequeño Leiby
Kletzky en Borough Park, Brooklyn, al que asistieron alrededor de unas
ocho mil personas, judíos jasídicos en su gran mayoría. Hombres por un
lado y mujeres por el otro, como es su tradición. Las calles parecían un
mar de judíos con sus trajes y sombreros negros. Había un mar de gente
en los andenes y las calles que no permitían avanzar a la familia que
llevaba el cajón que contenía los restos del pequeño. Entonces un
oficial de la policía grito a través de su alto-parlante: “Necesitamos
que todos se separen como el Mar Rojo para que dejen pasar a la
familia.”
Yo me pregunto: ¿Existe diferencia entre un loco y alguien malvado? Y si
el acusado no es loco sino malvado, ¿de dónde sale esta energía tan
negativa y tan dañina? Si es que la maldad es natural, ¿entonces
cualquiera de nosotros tiene el potencial de cometer semejante
monstruosidad?
Twitter: @Vagina_Mayer
Leiby Kletzky pertenecía a una de las muchas familias de la comunidad
judeo jasídica de Brooklyn, específicamente del área de Kensington, al
sur de Prospect Park. Esta es una comunidad extremadamente organizada,
casi hermética. Cuando llegué a mi oficina el martes 12 de julio a las
diez de la mañana, me encontré un fax que recibimos durante la noche, un
volante buscando al pequeño Leiby. Así como llegó este fax a mi oficina,
debió llegar un fax a todas las oficinas de todo Nueva York, toda la
ciudad lo estaba buscando. Se reunieron miles de judíos a ayudarle a la
policía, quienes buscaron al niño golpeando en todas las puertas y desde
helicópteros. También se unieron a la búsqueda un grupo de veinte
pakistaníes. Pero a las diez de la mañana, cuando yo llegué a trabajar,
ya se habían perdido las esperanzas…
Durante la noche del lunes no encontraron nada, entonces empezaron a
mirar las grabaciones de las muchas cámaras esparcidas por toda la
ciudad y encontraron imágenes del niño caminando por ahí, claramente
perdido. También vieron al niño hablando con un hombre que luego entró a
un edificio y después lo vieron salir de ahí e irse con el niño en un
automóvil. Así es que la policía se dirigió donde el dentista y
estuvieron mirando los records de las visitas de varios pacientes hasta
que a las dos de la mañana del martes dieron con Levi Aron e
inmediatamente se dirigieron a su casa. Allí se encontraron con el mismo
automóvil en el que vieron subirse al pequeño, un Honda marrón del año
‘90. Cuando revisaron la casa le preguntaron a Levi donde estaba el
niño y él les señaló la nevera. La policía encontró manchas de sangre en
la manija de la puerta de la nevera, y cuando la abrieron encontraron un
par de pies, los pies del pequeño Leiby. Después, Aron los dirigió a un
contenedor de basura de la calle a un par de millas de su casa, donde
encontraron el resto del cuerpo del niño en una maleta.
Aron dice que entró en pánico y mató al niño cuando se dio cuenta de la
magnitud de su búsqueda. No es claro el motivo por el cuál secuestró al
niño en primer lugar, y no existe evidencia de que haya abusado
sexualmente de él, aunque la policía continúa investigando al
sospechoso. Se sabe que es cierto que estuvo en un matrimonio en Monsey,
NY (a casi una hora, al norte de Manhattan). Luego de haber entrevistado
a muchas de las personas que asistieron, se sabe que Aron estuvo
presente, pero nadie vio al niño. Quizá el niño no estuvo en la
recepción, lo que no quiere decir que no hubiera estado en el lugar.
Algunas marcas en el cuerpo del niño indican que estaba amarrado con
cuerdas cuando murió, y cortadas y rasguños en el cuerpo de Aron indican
que el niño se defendió luchando -en vano- por su vida. Es muy posible
que Aron haya dejado al niño amarrado mientras se fue a trabajar. Uno de
sus compañeros de trabajo declaró que Aron fue a trabajar el martes y se
encontraba visiblemente perturbado, lo que hace creer que el niño quizá
estaba vivo en la casa mientras él trabajaba. Los papás del pequeño
Leiby no tienen televisión en su casa, lo que hace que la policía crea
que el pequeño pudo haberse quedado en la casa de Aron mirando
televisión, fascinado. La autopsia indica que murió como resultado de
haber ingerido una mezcla de anti-psicóticos, relajantes musculares y
calmantes para el dolor, después fue ahorcado y por último desmembrado.
Sobre el sospechoso, Levi Aron se sabe que trabajaba en una ferretería,
encargado del inventario del negocio. El único record que la policía
tiene de Aron es una citación por haber orinado en público. Vivió
durante un año en Memphis donde trabajó como oficial de seguridad y
después en la sección de productos kosher en un supermercado. Estuvo
casado durante un año y volvió a Nueva York en el 2007 luego de
divorciarse. Algunos de sus vecinos en Brooklyn dicen que era un hombre
cuyo temperamento cambiaba rápidamente, pasando de ser muy amable a ser
un ogro. Algunos vecinos aseguran que no confiaban en él y les habían
advertido a sus hijos que no se le acercaran. Su abogado asegura que
su cliente es un enfermo mental que oye voces y le pidió a la Corte que
le hicieran un examen para valorar su estado mental.
El miércoles 13 de julio por la noche fue el entierro del pequeño Leiby
Kletzky en Borough Park, Brooklyn, al que asistieron alrededor de unas
ocho mil personas, judíos jasídicos en su gran mayoría. Hombres por un
lado y mujeres por el otro, como es su tradición. Las calles parecían un
mar de judíos con sus trajes y sombreros negros. Había un mar de gente
en los andenes y las calles que no permitían avanzar a la familia que
llevaba el cajón que contenía los restos del pequeño. Entonces un
oficial de la policía grito a través de su alto-parlante: “Necesitamos
que todos se separen como el Mar Rojo para que dejen pasar a la
familia.”
Yo me pregunto: ¿Existe diferencia entre un loco y alguien malvado? Y si
el acusado no es loco sino malvado, ¿de dónde sale esta energía tan
negativa y tan dañina? Si es que la maldad es natural, ¿entonces
cualquiera de nosotros tiene el potencial de cometer semejante
monstruosidad?
Twitter: @Vagina_Mayer
