La semana pasada, todos los padres de familia y los colombianos interesados en el tema educativo presenciamos el lanzamiento que hizo el Ministerio de Educación Nacional del Día E (día de la excelencia educativa). Los padres de familia lo conocieron porque las clases de sus hijos fueron canceladas, y los interesados en la educación del país porque fue ampliamente publicitado.
El evento se decretó con el fin de contar con un día del calendario escolar para analizar lo que el Ministerio llama el Índice sintético de calidad educativa, un ranking adicional que incluye cuatro variables ya conocidas por las instituciones educativas, pero integradas en una sola medida: los resultados y el mejoramiento en la Pruebas Saber, la tasa de repitencia y el ambiente escolar.
Obviamente, para mejorar la calidad de la educación en los colegios se necesita mucho más que un ranking. Analizar la información es de suma importancia para poder entender los aspectos que se deben corregir. Pero incluso para hacer ese análisis se necesita mucha asistencia técnica, porque interpretar esos resultados no es una tarea fácil. Un día al año, sin el acompañamiento que se requiere, es un saludo a la bandera. Un día que los niños están dejando de asistir a la escuela, a sólo dos de una de las temporadas de planeación estratégica reglamentaria en el calendario escolar, porque para quienes no lo saben, el lunes, martes y miércoles de Semana Santa los directivos y docentes del país trabajan en sus instituciones. Lo que sí les aseguro es que para mejorar la calidad de la educación nunca es bueno dejar a los estudiantes sin clases, por lo menos no sin la planeación adecuada, y esto fue justamente lo que ocurrió. El famoso Día E se llevó a cabo de manera improvisada y su realización fue innecesaria, entendiendo que solo dos días después, los directivos y los docentes precisamente iban a contar con tiempo suficiente para el análisis del Índice.
Sobre el Índice mismo también hay mucho que decir. La información que recoge está a la mano de las instituciones educativas hace mucho tiempo, y aunque no lo crean, se analiza en mayor o menor medida según las capacidades del cuerpo directivo y docente de cada una. Aunque estoy de acuerdo en que es indispensable examinar los resultados para saber en qué toca mejorar, cuando el análisis se logra hacer de manera comprensiva (no en un día obviamente y mucho menos sin planeación), lo que se requiere para mejorar son recursos educativos: material didáctico, capacitación, herramientas y acompañamiento para la construcción de buenos currículos, recursos y apoyo administrativo y, sobre todo, excelentes y muy motivados docentes y directivos docentes.
Sin duda alguna la evaluación es muy importante para mejorar, pero los rankings son antipáticos y no necesariamente estimulantes. Por si solos dicen poca cosa, pues como lo expresa Patricia Camacho, Gerente de Educación de la Fundación Compartir en el editorial del portal Palabra Maestra del 30 de marzo, cuando todos los colegios son buenos, ser el peor no es grave, y cuando todos los colegios son regulares, ser el mejor no necesariamente es motivo de orgullo. Además, el ranking puede perjudicar a los niños, que como todos sabemos, por la forma como está estructurado nuestro sistema educativo no les permite escoger a qué colegio asistir, y si les toca en uno de los “mal punteados” sus opciones educativas se pueden truncar significativamente, simplemente por esta estigmatización.
Promover el mejoramiento y estimular a los actores que intervienen en el mismo es muy importante, pero por si misma esta tarea no necesita celebrarse con bombos y platillos, porque es una responsabilidad intrínseca y diaria de los dirigentes del sector. También debe ser una tarea comprensiva y de largo aliento, no improvisada, para no perder el foco de la misión: ofrecer educación de buena calidad a todos los niños y jóvenes colombianos.
No me atrevería a afirmar todavía que la política educativa no está haciendo esfuerzos para brindarle a las instituciones verdaderas herramientas para lograr mejorar la calidad, pero con cada lanzamiento de un “nuevo” programa de la Ministra Parody, parecería que las políticas son de mucho ruido, pero de poco fondo. Las reformas estructurales que necesita el sector no arrancan (ejemplo el tema docente y la reforma al sistema de educación superior del país). El mejoramiento de la calidad no se logra con políticas Espectaculares, ni días Especiales, ni softwares Embellecedores que preparan a los estudiantes para las pruebas, ni eventos taquilleros, sino con políticas integrales, planeadas y de largo alcance, cuyos resultados se miden en el mediano y largo plazo. Las noticias del sector cada vez se vuelven más frecuentes, algo nunca visto en la historia reciente de nuestro país, pues hace mucho tiempo no se contaba con una cabeza en el Ministerio de Educación tan mediática. Sin duda el sector educación le está sirviendo a Gina, lo que se empieza a temer es si Gina le sirve verdaderamente al sector.
El Día E: el día del Espectáculo
Mié, 01/04/2015 - 10:42
La semana pasada, todos los padres de familia y los colombianos interesados en el tema educativo presenciamos el lanzamiento que hizo el Ministerio de Educación Nacional del Día E (día de la excele
