El Espacio en sus mejores tiempos

4 de noviembre del 2013

El día que mataron, en el baño de su casa, al Ministro Rafael Pardo Buelvas (12 de septiembre de 1978), un fotógrafo de El Espacio –Rafael González- entró a su casa y tomó los primeros registros de semejante atrocidad.

El joven reportero gráfico llegó con su chiva periodística. El cierre del periódico se había retrasado, sabiendo de la foto y para obtener mayor información sobre el hecho, que complicaba la vida del país, convulsionado por un paro general que había costado la vida a varias personas.

Ya teníamos la primera página (yo era el subdirector) y se la mostramos a don Jaime Ardila –director y dueño- quien sorpresivamente dio la orden perentoria de no incluir la foto.

Don Jaime, un hombre simpático, inteligente, extraordinario conversador, que no se cruzaba mucho con el trabajo de los periodistas… ese día fue rotundo: ¡la foto no va!

El fotógrafo González, después convertido en periodista y padre de un juez muy famoso, se sintió ofendido por el tratamiento. Cruzó la calle y le regaló la foto al periódico El Tiempo, que al día siguiente la publicó como gran primicia.

Paradojas de la vida. Don Jaime siempre quiso que El Espacio fuera un periódico divertido, con muchas primicias, con un lenguaje sencillo pero no burdo. Defendía la modelo desnuda, pero en la misma página con los comentarios de Juan Sin Miedo, que escribieron Yamid Amat, Héctor Mora Pedraza, Margot Ricci, Orlando Cadavid Correa, Germán Manga, Ana Sofía Sierra, Graciela Torres, entre otros.

Carlos Lemos Simmonds, quien llegó a ser expresidente de la República, y Luis Guillermo Vélez, Senador y Director del Partido Liberal, fueron subdirectores de El Espacio. Hernando Reyes Duarte, un hombre culto, brillante, caballero, gerenció por muchos años la empresa.

La crónica judicial fue escrita –en mis tiempos- por Alberto Duque López, premio nacional de novela y connotado cineasta,  Edgar Sierra Anaya (pluma picante, con mucha fuerza literaria) y Germán Acero.

Fueron columnistas Iáder Giraldo, Alfredo Iriarte, Néstor Madrid Malo, Benjamín Ardila Duarte, Guillermo Plazas Alcid, Ernesto Samper Pizano, Guillermo Alberto González Mosquera, Poncho Rentería.

Alberto Uribe fue el cerebro de muchas notas impactantes y figura central de todos los esfuerzos que se hicieron para combinar lo serio con lo divertido. Con los hermanos Olarte nos inventamos el espaciograma, que disparó las ventas del periódico.

Después de tantos esfuerzos –y muchos éxitos- llegaron Pablo Ardila (el hijo díscolo) y todos sus amigos, envalentonados con el tema político y después borrachos de poder con la Gobernación de Cundinamarca.

Ahí empezó el declive. El Espacio se volvió amarillista pleno, para sostenerse en un mercado cada vez más competido.

Cuando Pablo fue a parar a la cárcel –y después al exterior- el periódico se quedó sin brújula. Don Jaime ya estaba muy viejo. Y doña Hellen –alma y nervio de la empresa- fue desalojada por su propio hijo, quien le dio una pensión mensual y la despojó de todo, según me contó ella misma, en una noche de llanto, ella que era la mano fuerte de esa familia.

Lástima por la muerte de ese medio que fue importante y que no siempre fue el pasquín en que terminó convertido.

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