El jueguito de las revocatorias

7 de septiembre del 2012

A raíz del fracasado trámite de la reforma a la Justicia que terminó plagada de micos en beneficio de los propios legisladores y en la que no quedó prácticamente nadie bien parado, porque tanto Gobierno, como Cortes y Congreso quedaron a cual más de mercachifles y a cual menos de comprometidos con los verdaderos problemas de la justicia en materia de descongestión y en cuanto a soluciones a la impunidad e inoperancia de la rama, se comenzó a gestar por las redes una ola de inconformes que llegó incluso a proponer la revocatoria del Congreso.

Indignados ciudadanos de todos los rincones del país en los que se destacan unos líderes de la movilización por redes que ya han tumbado prácticamente dos reformas, si se cuenta la de educación, se conectaron para organizar la consecución de las firmas que se requieren para promover la revocatoria del Congreso. Algunos propusieron hasta la del propio Presidente de la República y no pocos se han lamentado de no poder ejercer una acción similar para remover a los magistrados, que también pelaron el cobre en este desafortunado episodio de intentona de golpe a la Justicia.

Aunque la ola de indignados amenazaba con crecer hasta el punto de que pudiera alcanzar una aceptación general y lograr el respaldo de la ciudadanía para la iniciativa de revocar el Congreso, las prontas movidas pilatunas del gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la tácita aceptación del Ejecutivo de echarse el pato diluyeron las intenciones de los protestantes y sus ánimos revocacionistas.

Sin embargo, algunos se tomaron en serio esta iniciativa. Los concejales de Bogotá, Diana Alejandra Rodríguez, William Moreno y Diego García, pertenecientes al movimiento Progresistas del alcalde Gustavo Petro decidieron aunar esfuerzos con el senador Camilo Romero Galeano del Polo Democrático, quien se define como el vocero de los ciudadanos, y en dos meses reunieron el número suficiente de firmas que le permite presentar el proyecto revocatorio.

Los concejales se movieron y pusieron sus granos de arena en la entrega de 205.000 firmas, con las que se busca generar el ambiente para presentar el proyecto de ley que convocaría un referendo revocatorio. Ellos ya han hecho las cuentas y saben que se necesitan 1,6 millones de firmas porque esta jugada implicaría, entre otras, una reforma a la Constitución. El grupo que promueve este referendo se formalizó en escasas semanas y hace unos días presentó ante el propio registrador Carlos Ariel Sánchez, las firmas para constituir el comité promotor de la revocatoria.

La respuesta no se hizo esperar. El propio presidente del Senado, experto en voltear las arepas en el Congreso, salió a descalificar la iniciativa y acusó a su colega caleño Camilo Romero de buscar protagonismo en la calle porque en el Parlamento no luce. Pero, por más que no quieran, existe la preocupación de que una iniciativa de este tipo sea una chispa que en cualquier momento prenda una hoguera. Sobre todo porque para algunos estas audacias progresistas no son hechos aislados sino que responden a un plan orquestado por el propio alcalde de Bogotá, Gustavo Petro.

Improperio va insulto viene. ¨Improcedente e inviable¨, ¨que engaña al pueblo porque esa iniciativa no tiene futuro¨ y que aprovecha las emociones populares para hacer política pueril y populista fue lo menos que le dijo a su colega el presidente del Senado. “Estamos cansados de tener la clase política que hoy nos gobierna¨, dijo el concejal Moreno. “Hay que decirle a los parlamentarios que existe también una voz ciudadana que desaprueba las malas prácticas¨, dijo la concejal Diana Rodríguez.

Pero ahora las voces en el Congreso de la República contra el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, lo quieren medir con la misma vara. Un sector del partido de la U en la plenaria de la Cámara de Representantes planteó la posibilidad de aplicar la revocatoria del mandato al Alcalde. Didier Burgos Ramírez, representante a la Cámara por Risaralda sacó este as bajo la manga ante la lista de quejas que se escucharon en la Cámara denunciadas por el veterano representante pastranista Telésforo Pedraza.

Los reproches del representante conservador en el sentido de que la “improvisación” se ha tomado a la administración distrital se recrudecieron a raíz de la última decisión del alcalde para que la Empresa de Acueducto de Bogotá, entre a competir en la prestación del servicio de aseo en la ciudad. A esto se suman las constantes referencias del legislador a las columnas de Felipe Zuleta Lleras, donde el periodista pide cuentas sobre el presunto “nepotismo” en la administración distrital y por lo que ahora el Procurador investiga como la existencia de otro posible carrusel con los Nule.

Lo que queda claro es que en ese tire y afloje quien lleva las de perder sería el alcalde Petro, porque para su revocatoria no se necesitaría reforma constitucional porque está consagrado que con un 40% de firmas en relación con la votación que participó en la elección se puede aplicar. Mientras que para la de los congresistas no está consagrada, por lo que requiere reforma constitucional. Y si a esto se le agregan las intenciones non sanctas del Procurador con Petro, pues se pone un poco gris el escenario. Tal vez por eso también Petro se quiere ir a despachar desde la Brigada 13, ya que las amenazas no solo son las anónimas sino también las de la popularidad, que pueden terminar revocándolo.

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