El lenguaje y la política

Publicado por: admin el Mar, 28/01/2020 - 03:52
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En la vida política el lenguaje siempre es el perjudicado. Después de ser alumno de Enrique Serrano, Juan Esteban Constaín y Andrés Agudelo, pude determinar que en el medio político, el lenguaje
El lenguaje y la política
En la vida política el lenguaje siempre es el perjudicado. Después de ser alumno de Enrique Serrano, Juan Esteban Constaín y Andrés Agudelo, pude determinar que en el medio político, el lenguaje es atacado, mal utilizado, y casi que ahogado por los constantes errores que en él infunden. Si bien el lenguaje es lo más imparcial posible, yo si debo decir que no para todo y menos en política. Ni en política para Amador le daban tan duro a la redacción, argumentación y uso de las figuras literarias. Voy a recordarles esos tiempos donde la materia se llamaba lenguaje o lengua castellana, no español ni humanidades como ahora, o como la quisieran llamar la autodeterminación y creatividad de un profesor sindicalista. En esas clases de lengua castellana, le enseñaban a uno el uso de las figuras literarias y como utilizarlas en diferentes contextos, pero, contextos reales no dando ejemplos por darlos. Por nombrarles algunas que me parecieron importantes en la vida política: el Símil, la Metáfora, la Hipérbole, la Metonimia, la Prosopopeya, la Ironía y la Paradoja. Empezaré con el símil. No hay mejor forma para un político que atacar o defenderse a través de la comparación. Pero ¿Qué clase de comparación? La respuesta es sencilla, aquellas que parezcan las más irracionales posibles, pues entre más pánico infunden más catastrófica se vuelve la analogía. Para comprobarlo, les diré que hay políticos por ahí, que les gusta hacer símiles de una pandemia como el coronavirus y el Sistema de Transporte Masivo ¡Transmilenio! pero por favor, cómo pudiese hacer un símil de tal forma, ¿Hasta dónde doctor? Si establecer una semejanza entre dos elementos va de la mano de un elemento relacional explicito y correlacional, pero ¡arracacha y yuca no son lo mismo camarada! La metáfora, es poesía, pero en política es poesía nefasta. He escuchado y leído en varias ocasiones, argumentos que apelan a ser más metáforas que otra cosa, y no se por qué. “El M19 era como el Robin Hood colombiano (…)” o esta perla, “La paloma de la paz simboliza el cambio de una sociedad de guerra a una de paz”. Los políticos se llenan de metáforas y de fondo, nada. Una de las más utilizadas y que llama la atención de la sociedad es la Hipérbole. ¡Vaya forma para utilizar la exageración por lo alto y lo bajo! Y acá vuelve el mismo personaje, pero esta vez, utilizando el cambio climático como idea principal. ¡Si no utilizamos un tranvía nos vamos a morir! O una vieja joya, ¡Si no compramos estos buses para recolectar de forma rápida la basura, nos vamos a morir! -está sí sucedió porqué los buses no eran rápidos, y como que ni para recolectar basura, ah y casi fallecemos- . La Metonimia, que casi no conocemos o no recordamos, es la que más vemos a diario por su forma de designar una cosa con el nombre de otra, pero en el buen entender, no el errado. El buen entender es por ejemplo; los soldados le juraron lealtad a la bandera, -haciendo referencia a su país o nación- pero, decir que los jóvenes encapuchados son ángeles protectores y líderes, si como que no. Ni sentido social tiene y ni sé a que hace referencia o a quienes. Otra figura literaria es la Prosopopeya, que con el simple ejemplo que les daré, la entenderán. Recuerdan esa persona que un pajarito le hablo -y varias veces- pues he allí el ejemplo. Un procedimiento retorico donde se le atribuyen cualidades propias de un ser racional, a uno animado o inanimado. “Un parajito se me acerco y me dijo que Chávez esta feliz” o volviendo al personaje que he venido nombrando y que me ha ayudado bastante, también lo expresó en el famoso lema “Bogotá Humana” o peor aún, “Colombia Humana”. -Colombia es de todo, pero ¿humana, camarada?- La Ironía es la más particular de todas. No hay que pasar más de tres minutos escuchando a un político para saber la ironía con la que expande su discurso. ¡Bienvenidos al país de la paz! Pero…y la delincuencia, el homicidio, la muerte de lideres, el secuestro, la corrupción, los “contraticos”, la mermelada (…) o “No tengo idea de ese video” “¿Cuáles fajos de dinero?”. Y, para terminar, la bella Paradoja en la cual nos han metido durante los últimos cinco años y quizás más. “ La paz es la prosperidad para todos” “Un país de paz y cero pobreza” y un sinfín que no lograría acotar en esta opinión. Para los políticos, más responsabilidad con el lenguaje, con su lenguaje y con el lenguaje hacia a la sociedad. La verdad y la realidad prima para el entendimiento de una nación y que mejor forma que expresarlo en lengua castellana. @Gaboji17