El tonito NO, es el problema

Publicado por: admin el Sáb, 01/02/2020 - 15:58
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Cualquier revolución o levantamiento social, no puede prescindir de los jóvenes. Los cuales con su espíritu soñador y beligerancia son soldados del cambio.

Los jóvenes están haciendo un relev
El tonito NO, es el problema
Cualquier revolución o levantamiento social, no puede prescindir de los jóvenes. Los cuales con su espíritu soñador y beligerancia son soldados del cambio. Los jóvenes están haciendo un relevo generacional que no se lo esperaban los gremios, asociaciones sindicales y menos aún, los políticos. Los liderazgos juveniles están en todos los estamentos de la sociedad. Nuestro país cambió. Debemos ser conscientes que las redes sociales y la visibilidad de los perfiles, abren una tribuna de interacción que no es controlada por los conglomerados económicos, medios de comunicación o partidos políticos. Los jóvenes del paro existen y créanme que no se van ha dejar manipular por las milicias urbanas de ELN, disidentes de las FARC o intereses políticos de los extremos. El problema de los jóvenes que quieren ser protagonistas de su futuro es, “el tonito”. Es decir: la forma y las maneras en que hacen sus peticiones. Nuestros jóvenes NO están dispuestos a pedir permiso, ellos exigen; NO quieren ser pacientes, quieren cambios ya; NO quieren que los representen, ellos quieren hablar de primera mano con los que “toman las decisiones”; y NO quieren por nada del mundo que un puñado de políticos manejen sus esperanzas y sus futuro, quieren tomar las riendas de su vida. Esta es la cancha de juego que están pintando nuestros jóvenes, no dejemos de verla. No nos equivoquemos, los jóvenes del paro no son unos vándalos. Son una expresión de poder que no tiene representación única, pero que como colectivo tienen comunes denominadores que los atan en su movilización. La salida que tienen los sindicatos y los gremios empresariales, es dar un paso al costado. Se recitan nuevos voceros e intérpretes de las masas. Y el reto que tiene el gobierno es ponerle interlocutores generacionalmente compatibles y que tengan vasos comunicantes en sus expectativas de país. Los lazos culturales de los colombianos son más fuertes que: un vándalo con un escudo, una papa bomba en la mano y un corazón lleno de anarquía. Debemos acudir a lo que nos une, no a los que nos diferencia, el camino es la unión de nuestro país. No dejemos que repriman los jóvenes. Apoyémoslos, démosle espacios y oigámoslos, la respuesta está en el diálogo y el consenso.

@JuanPabloPineda