El último Rafael

9 de septiembre del 2012

En el Museo del Prado que es uno de los lugares más estimulantes del mundo, se conserva una de las más bellas colecciones de arte que fue realizada, al igual que los otros grandes museos de Europa, de acuerdo con la historia de la afición coleccionista de los reyes y gobernantes en sus diversas épocas. En este […]

En el Museo del Prado que es uno de los lugares más estimulantes del mundo, se conserva una de las más bellas colecciones de arte que fue realizada, al igual que los otros grandes museos de Europa, de acuerdo con la historia de la afición coleccionista de los reyes y gobernantes en sus diversas épocas.

En este museo madrileño que, entre otras cosas ha tenido importantes ampliaciones arquitectónicas en los últimos años, se encuentra una exposición que recoge los últimos siete años de vida y trabajo de Rafael Urbino y su taller y por ende sus últimas obras.

Rafael nació y murió en un Viernes Santo de abril cuando tenía solo 37 años en 1520. En la plenitud de su mundo productivo y con muchas comisiones que fueron completadas por sus dos principales seguidores Giulio Romano (1499-1540) y Gianfrancesco Penni (1496-1528) siguiendo los delineamientos de su obra. Pero la exposición, cuyo título lleva el nombre de: El último Rafael, muestra la desigualdad que pudo existir entre un gran genio de la pintura universal y sus académicos seguidores.


Retrato de un cardenal, 1510 

La exposición realizada en conjunto con el Museo del Louvre, recoge la época del taller de Rafael en Roma donde se encuentran cuadros realizados para altares, Vírgenes con su enorme Niño Jesús sentado sobre sus piernas en distintas posiciones, las Sagradas Familias donde San José, sin protagonismo ninguno, puede ser un invitado de piedra o el comienzo de una columna  o San Juan Bautista que cambia de edad según las necesidades compositivas de la obra mientras el Niño mantiene las misma condición de bebé que conoce su destino y mientras presiente su muerte como hijo de Dios Padre. Y, también se encuentran incluidos bellos retratos de distintas personalidades de la época  que pueden ser temas religiosos como retratos laicos realizados durante el reinado de León X. Las Vírgenes y las Sagradas Familias pudieron ser realizadas para las iglesias como para ámbitos domésticos y en sus cuadros se nota la preocupación y reflexión de Rafael  sobre cómo lograr de una manera psicológicamente formal, un grupo compacto. En las obras de pequeño formato con el mismo tema y seguramente por su poco interés, contrastan al intervenir sus ayudantes porque ellos quieren  mostrar las diversas  personalidades dentro de un estilo más independiente que, aunque siguen con detalle los estudios de Rafael, muestran la inacabada solución pictórica, sin el interés anecdótico y con una tendencia a lo acumulativo en donde siempre hizo falta la síntesis del cuadro.

Las obras de Rafael muestran ese mundo de la excelencia donde importaba la trasformación de un estilo que también buscaban el viejo Leonardo, Miguel Ángel y Sebastiano de Piombo. Rafael siempre homogéneo en sus obras enfatizó en la importancia de la invención sobre la ejecución y con ello transformó la forma de pensar y practicar la pintura. La ejecución milimétrica de la composición la demostró Rafael cuando aun joven, fue invitado para realizar La escuela de Atenas en los murales del Vaticano, donde además demuestra su interés y dedicación por la arquitectura y sus proporciones simétricas.

La Transfiguración, que fue su último cuadro, lo encargó en 1516 Giuliano de Médicis —después papa Clemente VII— para la catedral de Nabona es una obra desbordada de enormes proporciones y gran complejidad compositiva. El dramatismo del cuadro está dividido en varias secciones y en él se siente la profundidad de su proceso creativo, más la intervención de las personalidades de sus discípulos. Junto al cuadro, se encuentran los bellos dibujos donde se puede apreciar, los distintos estudios de cada movimiento del cuerpo o cada gestualidad de las manos de este maestro pintor y arquitecto estudioso de las construcciones greco romanas del alto Renacimiento Italiano. Completa exposición que termina la semana entrante.

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