Ética

4 de enero del 2011

La ética es la conciencia que habita al interior de todos los seres humanos, mientras que la moral es la máscara corrupta al servicio de la sociedad y del sistema. Es decir, la ética conduce a la libertad humana, mientras que la moral hace lo contrario. Por eso opto por el convencimiento ético, sin ninguna obligación moral en tal sentido.

Porque la ética es el problema y la solución de los asuntos políticos, sociales, económicos, culturales y medio ambientales, porque, aunque la ética crea conflictos, también los resuelve. Es decir, sólo con ética es posible construir un proyecto de largo aliento para transformar a la sociedad y resolver los problemas humanos.
Por lo tanto, considero que la ética es la única opción para que Colombia sueñe con ser un país diferente, donde no se confunda a la ética con los diez mandamientos o se olvide el papel que jugó la Iglesia Católica durante la época de la violencia.

Y es por eso que debemos hacer una inversión en seres conscientes de que aunque los problemas del país son diversos, la resolución o el ahondamiento de esos problemas, inevitablemente tendrán que ser compartidos.

Aún es posible que ese intangible utópico logre que la palabra y la realidad se unan de manera consecuente, para que la débil y desorganizada sociedad civil, se convierta en un poder capaz de resistir pacíficamente y proponer otras realidades.

De igual manera, la ética indicaría que debemos reconocer a los adversarios como interlocutores válidos y no como enemigos, porque si los consideramos como oponentes, nunca será posible la reconciliación entre todos los colombianos.

Es decir, la ética abriría un abanico de posibilidades políticas, carentes de apasionamientos históricos o coyunturales y nos ayudaría a ser conscientes de que para solucionar los conflictos, debemos exceder en las ideas pero al mismo tiempo, ceder en nuestros intereses.
No podemos olvidar que la ética, por ejemplo, ayudaría a encontrar alternativas de cómo hacer justicia, sin que se continúen justificando las guerras con la inquisición contemporánea de los conceptos de Libertad, Soberanía Estatal y Democracia.

Porque todavía estamos a tiempo de replantear la educación y escribir otro “Contrato Social”, sin principios socialistas y sin los ultimátums de las formas de gobierno. En otras palabras, me resisto a creer que la ética sólo es útil para la filosofía política o para las discusiones académicas; porque los problemas humanos todavía cuentan con la oportunidad de rescatar a la ética de donde no existe la ética y definir cuál debe ser el fin de la finalidad humana…

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