Falta de infraestructura para biarticulados afectará Transmilenio

25 de junio del 2019

Opinión de María Fernanda Rojas

Falta de infraestructura para biarticulados afectará Transmilenio

Durante todo el año 2018 advertí en reiteradas ocasiones de este problema y durante el proceso licitatorio sugerí que la cantidad de buses biarticulados no superara el 50% de la flota, mis sugerencias fueron ignoradas. Hoy vemos que un alto número de buses biarticulados causará serios problemas operacionales durante todo el 2020, un problema para la siguiente administración.

El panorama para el 2020 en la operación de Transmilenio no es el mejor. La entrada masiva de buses biarticulados sin que la infraestructura del sistema esté adecuada para ello hará que los trancones de buses sean mucho más frecuentes y que al final lo que se gana con buses más grandes se pierda en tiempos de espera en las estaciones.

De los 1.440 buses que entrarán a operar paulatinamente hasta julio de 2020, 964 son biarticulados. El sistema pasará de tener 359 biarticulados a tener 1.303, más de tres veces la cifra actual. Esto implica una serie de desafíos en materia de infraestructura, ya que inicialmente las fases I y II de Transmilenio no fueron diseñadas para manejar biarticulados. Aunque muchas estaciones han sido adaptadas para aceptar este tipo de buses, estos ajustes solo operan de forma correcta debido a que solo 1 de cada 6 buses del sistema son de 27 metros de longitud, la situación cambiará radicalmente cuando sean más de la mitad los buses de este tamaño.

Preocupa que solo 46 de las 147 estaciones del sistema se vayan a modificar y se deje sin ampliaciones importantes estaciones como la calle 127 y Pepe Sierra, otras estaciones relevantes que no tendrán modificación alguna son la calle 142, Molinos, Hortua, transversal 86 y Prado. El caso de esta última es especialmente preocupante dado que de sus tres vagones únicamente uno acepta buses biarticulados, lo que obligaría a cambiar las rutas que funcionan en esta estación.

En las modificaciones que proyecta Transmilenio solo se construirán 17 nuevos vagones, el resto serán simples ampliaciones de los mismos. De las 22 obras adjudicadas hasta la fecha, solo cinco involucran vagón nuevo. Las ampliaciones de vagón permiten que los buses biarticulados puedan usar la estación, pero no resuelve todos los problemas, como por ejemplo que los buses por su longitud no podrán esperar uno tras del otro en las estaciones y por tanto deben ocupar el carril de adelantamiento.

La falta de obras complementarias traerá muchos inconvenientes también a la movilidad a la ciudad, el Portal 80 ejemplifica el problema. A la salida de este Portal hay una zona por la cual solo puede pasar un bus biarticulado a la vez, lo cual hace que los buses salgan a un ritmo muy lento y pocos puedan salir del portal con cada luz verde del semáforo, produciendo una acumulación de buses grandes especialmente en horas pico. 

Esto ocurre ya que el Portal 80 no fue diseñado para buses de 27 metros de largo sino de 18, que son los articulados habituales. Además pasó de tener solo una ruta biarticulada a tener tres, G22, B10 y H20; conforme avance la entrada de los nuevos buses, al menos una ruta más será biarticulada lo que agravará el problema. A lo largo de los 114 km del sistema hay muchos más problemas similares al de Portal 80, intersecciones, retornos y giros que requieren modificaciones que aún no están proyectadas, para hacer eficiente la circulación de los nuevos buses.

Lastimosamente hay más. Como se mencionó, de las 46 obras en las estaciones proyectadas, solo 22 se han contratado a la fecha y aunque según su cronograma todas ya debían haber iniciado etapa constructiva, una inspección visual da cuenta de que ninguna ha empezado a la fecha, tal como lo advertí hace más de un año cuando sugerí que la cantidad de buses biarticulados no superara el 50% de la nueva flota.  Esto quiere decir que veremos la entrada de muchos más buses biarticulados en el corto plazo sin que las estaciones estén preparadas para recibirlos. En muchas estaciones como por ejemplo la Carrera 47, que está en el primer contrato de ampliación, 1318 de 2018, ya se están presentado serios problemas operacionales que se prolongarán durante todo 2020.

El núcleo del problema radica en que los vagones normalmente podían ser usados por dos buses al tiempo para dejar y recibir usuarios, sin embargo, estos mismos vagones ahora solo podrán ser usados por un bus biarticulado a la vez. Incluso, hay estaciones donde la distancia entre vagón y vagón es tan corta que los buses que están en cola deben esperar en el carril de adelantamiento, entorpeciendo toda la operación.

Frente a esta situación la próxima Alcaldía tendrá un primer año con muchos problemas en Transmilenio mientras se terminan las ampliaciones proyectadas y se diseñan y ejecutan las obras complementarias que no están a la vista. Veremos que lo que el sistema gana por tener buses más grandes lo va a perder por no tener la infraestructura adecuada. A esto se le conoce como falta de planeación.

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