Hace un año Colombia dijo NO

Hace un año Colombia dijo NO

3 de octubre del 2017

Hace un año en una votación histórica los colombianos no refrendaron el Acuerdo de Paz de la Habana. Colombia dijo NO y hoy los hechos son tozudos, la mayoría de razones argumentadas por las cuales no se debería aceptar dicho pacto, siguen vigentes. Cada paso que se avanza en la implementación de los acuerdos se evidencia que el NO tenía la razón. La nación sigue dividida, la paz acordada no tiene la legitimidad soberana y por lo tanto, se afecta su sostenibilidad.

A las 4 y 20 p.m. de la tarde me encontraba como testigo electoral en Ciudad Bolívar cuando escuché por radio los resultados parciales del plebiscito. Comenzaba a marcarse la tendencia en donde el No iba a triunfar, comencé a reflexionar por qué Colombia no había refrendado el acuerdo. Era paradójico mientras en Bogotá ganó el sí, en localidades del sur como Ciudad Bolívar y Bosa triunfaba el NO. Lo que verdaderamente pasó fue que los ciudadanos, hasta los más vulnerables, sí entendieron y dimensionaron las implicaciones de todas las concesiones que se estaban haciendo a las FARC, el peor grupo terrorista que había azotado a Colombia por décadas.

El Gobierno del Presidente Santos desconoció el mandato popular y soberano del pueblo colombiano y en una jugada maquiavélica hizo ratificar un Acuerdo ilegítimo por parte del Congreso con la avenencia de la Corte Constitucional. Prefirieron privilegiar a las FARC que respetar la decisión del constituyente primario, quebrantando así la confianza y esencia de la democracia, el voto popular.

A lo largo de este año con la implementación del Acuerdo de Colón, es notorio como el No tenía la razón y se profundiza la desconfianza en un futuro estable, cada vez más se busca flexibilizar y modificar la institucionalidad con tal de cumplirle a las FARC, pero poco les importa el impacto que tenga sobre los ciudadanos y el Estado.

Se nos dijo que los cabecillas de las FARC no podrían hacer política sin haberse sometido a la justicia ni que tan poco tendrían curules gratis. Pues ya fundaron su partido político y ya se anunciaron sus candidaturas al Congreso, sin que se hubieran sometido a la JEP, sin que hubieran dicho la verdad, ni tampoco hubieran pedido perdón. Solo un juez de la JEP podía habilitarlos para hacer política, pero ya recorren el país pontificando y promoviendo su partido. No anunciaron ya que Timochenko, Márquez y Santrich serán candidatos? Entonces quién mentía, los del NO?

Se nos dijo que iban a entregar a todos los niños reclutados y los secuestrados. Solo entregaron alrededor de 100 niños, cuando es evidente que tenían muchos más. Le mintieron al país sobre el número de niños menores de 15 años,  se hicieron los locos con respecto a los jóvenes entre 15 y 18 años que también han debido liberar. El gobierno nacional se desentendió del tema, lo mismo que UNICEF y los organismos internacionales. Se sentó así un precedente nefasto, pues el ELN no entregará los niños y las disidencias de las FARC siguen reclutándolos en todas las zonas donde operaban las FARC.  Entonces quién mentía, los del NO?

Se nos dijo que iban a entregar todos sus bienes para reparar a las víctimas y lo que obtuvimos fue un inventario que se burla del país. Un listado de bienes mínimo, con traperos, escobas y sal de frutas. La Fiscalía ya ha señalado que no concuerda ese listado con el valor de los bienes que ellos han investigado y detectado. Entonces quién mentía, los del NO?

Se nos dijo que la mejor forma de acabar con el narcotráfico era a través del Acuerdo de Paz. Ahora resulta que volvimos a convertirnos en el mayor productor de coca del mundo, llegamos al récord histórico de 180 mil hectáreas de coca sembradas en el 2016. El negocio crece, es una coincidencia que precisamente las disidencias de las FARC sigan en las zonas con mayor presencia de narcotráfico y minería ilegal. Las calles de las ciudades inundadas de microtráfico y consumo de estupefacientes por los jóvenes. Las FARC no volvieron a hablar del tema, no entregaron las rutas ilegales de tráfico, ni delataron a sus socios internacionales. Por el contrario, como el gobierno permitió que el narcotráfico se convirtiera en delito político conexo a la rebelión, ahora tenemos al ELN, a las Bandas Criminales y a las disidencias pidiendo pista para negociar con el Estado Colombiano. Entonces quién mentía, los del NO?

Se nos dijo que todos los militantes de las FARC se iban a entregar, pero en los listados aparecieron más de 200 personas ligadas al narcotráfico y otro tipo de delitos. Ese listado lo construyó las FARC, al gobierno y la comunidad internacional les ha faltado autoridad para rechazar estas prácticas. Entonces quién mentía, los del NO?

Se nos dijo que la Justicia Especial para la Paz, no iba a ser una rueda suelta por fuera de las tres ramas del poder público y que iba a permitir de forma imparcial hacer justicia y garantizar la reconciliación. Qué hemos visto? críticas a la JEP desde el sector de la Justicia y de los mismos partidos de la coalición de gobierno. Una JEP que será conformada por magistrados seleccionados pero que tienen un sesgo ideológico, que ya han prejuzgado en contra de Uribe y sus copartidarios y que en otros casos han participado en demandas contra el Estado Colombiano. Pareciera que sus fallos estarán destinados a reescribir la historia, en favor de las causas de las FARC y en contra del Estado y sus Fuerzas Militares. Entonces quién mentía, los del NO?

La postura de los del NO en el Plebiscito fue por una convicción ética, moral y política en favor de la democracia, el respeto a las instituciones y a la historia. Fue una postura que no justifica la violencia, ni en favor de la guerra, sino por la soberanía del Estado y el ejercicio de la autoridad.

El gobierno colombiano privilegio a las FARC sobre la decisión del pueblo colombiano. Ahora en la implementación, les falta autoridad para exigir el cumplimiento del mismo a las FARC, lo mismo que voluntad y compromiso para enmendar lo que quedo mal.

Después de un año, las razones del NO siguen vigentes. No hay confianza y legitimidad en lo que se está implementando y los beneficios de la paz no son tangibles para una gran parte de los Colombianos.

Es por ello que el eje de la próxima campaña será como modificar el Acuerdo de Paz, para asegurar que no tomemos el camino de Venezuela, y será en esencia un debate sobre quien tiene la legitimidad y la capacidad para implementar con autoridad los acuerdos renegociados.

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