Me han surgido algunas preguntas al conocer los motivos de la renuncia de Álvaro García a la dirección de Cablenoticias en la que tuvieron que ver las influencias de José Obdulio Gaviria y William Calderón, quienes tienen un espacio en el canal y vieron amenazada su permanencia con las decisiones que estaba tomando García. ¿Conviene para un canal o noticiero que su director o quienes manejan cierto tipo de poder en el medio tengan vínculos con la política nacional?, ¿es lógico que a estos círculos se vinculen exfuncionarios con altos cargos en las entidades públicas?
Una cosa es que la persona al frente del noticiero tenga línea directa con el presidente y los altos funcionarios, y otra es que se piense que la mejor manera de sostener relaciones con las administraciones centrales es poniendo al frente del medio a alguien procedente de la política nacional y que por haber desempeñado determinada función con excelentes resultados, sea un indicador para que suceda lo mismo en estos espacios. Noemí Sanín fue directora del diario El Espectador y las consecuencias fueron nefastas, y ni hablar de lo triste que ha sido para RCN Radio la dirección de Pacho Santos.
Por lo anterior es bueno que en Colombia decidamos si en los medios de comunicación hacemos periodismo o los utilizamos para hacer política. Por eso creo que fueron válidas las razones que tuvo Álvaro García para no dejarse manosear del sector uribista que se encuentra atrincherado en Cablenoticias utilizando el medio para lanzar diatribas a cuanto opositor del gobierno Uribe se les atraviesa y servirle de perro guardián a la administración anterior.
Quizás sea por esto que no entiendo cómo se ataca al gobierno de Rafael Correa con el argumento de que debe respetar la libertad de prensa, y en Colombia no se hace ni medio esfuerzo por lo mismo y así permitir al periodismo ejercer su responsabilidad con la sociedad de darle a conocer cuanta porquería se hace en la función pública. Por eso creo que la Casa Editorial El Tiempo tiene una deuda con los colombianos y es decirnos abiertamente, en primer lugar ¿cuáles fueron los verdaderos motivos para el cierre definitivo de la Revista Cambio y quiénes estuvieron detrás de esa decisión? Y en segundo lugar si ¿habrá una mínima coincidencia entre las personas que provocaron el retiro de Álvaro García de Cablenoticias y las personas que orquestaron el cierre de Cambio?
Similar explicación debe a los colombianos el grupo RCN Radio, empeñado en mantener en el noticiero de la mañana a una persona que como locutor deja mucho que pensar, su olfato periodístico está más perdido que el Arca de la Alianza y que no es garantía de independencia, porque mientras le sirve de celador a través de los micrófonos al gobierno anterior, utiliza el género de opinión en el diario El Colombiano, para a poner como víctima del mandato actual en Colombia a una administración de la cual fue su segundo a bordo, en la que se hicieron seguimientos ilegales, se cogobernó con los representantes del paramilitarismo y el narcotráfico, se otorgaron los recursos del agro de manera fraudulenta, se llevaron a cabo falsas desmovilizaciones y los falsos positivos estuvieron a la orden de día. Bonita independencia periodística.
De Fernando Londoño en Radio Súper, mejor ni hablemos, porque ese si es caso perdido. Sin embargo, hay uno que no puedo pasar por alto y es el de la periodista María Isabel Rueda, de quien me pregunto si ¿su desconfianza en la gestión de la exfiscal Viviane Morales se debe a motivos meramente personales, o le servía de portavoz a algún sector político? Lo digo porque nunca dejó claro si sus dudas iban en contra de la exfuncionaria o de su esposo Carlos Alonso Lucio. También si, ¿sus constantes críticas y ataques, en algunas ocasiones mal intencionadas a la gestión del alcalde Gustavo Petro en Bogotá, son cosa de ella, o hay alguna influencia detrás?
Lo extraño de estos casos es que se trata de personas que de alguna manera apoyaron la gestión de Álvaro Uribe Vélez en la Presidencia de la República. Lo cual me hace preguntar si corresponde a alguna estrategia de parte del uribismo que, como no pudo tomarse el poder nuevamente, ni amarrar a Juan Manuel Santos para que le sirviera de perro guardián, ¿ahora pretende tomarse los medios de comunicación y convertirlos en empresas de vigilancia que le cuide la espalda?.
De ser así, estaríamos ante un eventual declive de la poca independencia de los medios de comunicación en nuestro país, y de la garantía que necesita la sociedad para mantenerse informada de lo que sucede a diario en Colombia. Por eso es bueno que desde ya los espacios de noticias reflexionen si hacen periodismo o política.
Cambiando de tema, no creo que sea el momento para ofrecerle una tregua a las Farc, como lo propone la excongresista Piedad Córdoba, quien en lugar de seguirle el juego a la guerrilla, debería exigirle compromisos reales con el abandono de las armas.
