Jaime Sierra y la antioqueñidad

Mié, 16/11/2011 - 00:00
En tiempos de crisis en las raíz de la cultura antioqueña, nada más refrescante que encontrarse con Jaime Sierra García y sus libros sobre los modos y andanzas ling

En tiempos de crisis en las raíz de la cultura antioqueña, nada más refrescante que encontrarse con Jaime Sierra García y sus libros sobre los modos y andanzas lingüísticas del pueblo antioqueño. Libros para esculcar la gracia y la imaginación de nuestros campesinos y de la masa urbana son el Diccionario Folclórico Antioqueño editado por la Universidad de Antioquia en 1995, bajo el diseño y diagramación de Diego Mesa y Diana María Bravo, y El Refrán Antioqueño, 1994, publicado por el Fondo Editorial Cooperativo de los profesores de la U. de A.- Esos dos libros son suficientes para ubicar a Sierra García entre los investigadores de mayor importancia regional en los temas enunciados.

Jaime Sierra García nace en Medellín en 1932 y muere en esta misma ciudad en 2004. Abogado y profesor universitario, fue juez, fiscal, concejal, diputado, representante a la Cámara y Gobernador de Antioquia en 1976. Su vida política la ejerció en el Movimiento Revolucionario Liberal –MRL- y en la fuente nutricia de un tipo de socialismo muy criollo que partió del “nacionalismo popular” predicado por el maestro Antonio García Nossa. Esa corriente diferenció el nacionalismo popular del nacionalismo ordinario que tantos entreveros tuvo con el fascismo italiano, como el nacionalismo que habitó en el gaitanismo. Jaime Sierra García absorbió con ecléctica y cuidadosa disciplinalas tesis de las escuelas múltiples de una izquierda que, como lo enseñaba el maoísmo, se alimentaba en un jardín donde florecían mil escuelas ideológicas, a sabiendas de que eran muy pocas y todas totalitarias. Sierra García, dueño de una consagrada paciencia de lector y escribidor, donde mejor se desempeñó fue en sus labores universitarias. Y como tal estuvo en la Universidad de Medellín, en la Universidad Autónoma Latinoamericana y en la Universidad Cooperativa.

Sus alumnos lo recordamos por sus pausadas lecciones de derecho y de sociología, por sus llegadas tarde a clase, por una relación casi tímida con sus alumnos, por su determinación inacabable de contribuir a la vida en las aulas. Su constancia en la factura de textos que luego fueron libros, lo encerraban en su casa por meses hasta tener la obra a la puerta de la edición. En el espacio entre un libro y otro, entre los tiempos de diseñar un nuevo texto y los tiempos de “alzar el codo” acompañado de profesores y estudiantes, orientó sus minutos orejeros al de la música popular como el tango, los bambucos y los pasillos. En los bares centrales de aquella Medellín de los setentas, Jaime Sierra tenía mesa reservada en bar  Primero de Mayo, en el bar La Bastilla o en El Zoratama.

El Refrán Antioqueño es un libro que recoge la sociología y teoría del refrán, el refrán en el trabajo, en el campo, en la ciudad, en la arriería, comparaciones y exageraciones antioqueñas, el origen cervantino de los refranes. Pero el libro que debe ser conocido y consultado por todo paisa es el Diccionario Folclórico. Con estilete de buscador nativo Sierra recorre nombres de nuestros pueblos, de los dichos y modismos, los personajes reales y míticos. Los jóvenes, por ejemplo, podrán saber qué es una “caranga resucitada”: una persona que de la noche a la mañana aparece como rica, noble o sobresaliente. Son varias las mentiras piadosas como esta: “El pa´irnos o p’irnos”, el presunto último trago antes de irnos para la casa. O esta otra:”La puntica no más”, en materia de amoríos virginales. ¿Quién es El Putas? Según la mitología antioqueña es el diablo. El de Aguadas es el más clásico. ¿Qué tal estas exageraciones?“Más ordinario que mula amarilla”.- “Más dañado que agua de florero”.- “No se le arrima un gallinazo fumando pipa”.- He aquí una de las coplas del tiple: “Cinco cuerdas tiene un tiple, /cinco dedos tengo yo. / Cinco dedos tenía/ la ingrata que me olvidó.-

La Universidad debería publicar una tercera edición, con la venia del próximo rector a quien se le podrá decir: “Quien lo ve tan pinchao y con lombrices”. Pero si tiene esos bichos, nada raro que le dé un “corraquetealcance”.

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