Juanita Lascarro, orgullo de Colombia

11 de agosto del 2012

Juanita Lascarro es una artista con luz propia. Desde muy joven se destacó por su gran talento vocal, me impresionaba igualmente su dicción impecable al abordar el amplio repertorio operático. En su momento de  joven Intérprete,  ya sorprendía por  su autoexigencia dentro de  los estándares internacionales del mundo lírico.  Inicialmente combinó sus estudios musicales con […]

Juanita Lascarro es una artista con luz propia. Desde muy joven se destacó por su gran talento vocal, me impresionaba igualmente su dicción impecable al abordar el amplio repertorio operático. En su momento de  joven Intérprete,  ya sorprendía por  su autoexigencia dentro de  los estándares internacionales del mundo lírico.  Inicialmente combinó sus estudios musicales con los de biología, y optó por el Conservatorio de Colonia. Al graduarse, inició una brillante carrera que la ha llevado a los escenarios más importantes de Europa.

Juanita impacta igualmente  por su refinamiento, su forma elegante y pausada de relacionarse con el mundo, cualidades heredadas de su madre, Marina Tafur, maravillosa soprano colombiana, exquisita cantante de lied alemán,  chanson  francaise y todo el repertorio vocal de cámara que únicamente ella podía interpretar en esa forma inolvidable y poética.

Al recordar a Marina en el escenario, veo  en  Juanita lo mejor de su Arte, al tiempo que ha llevado a un punto muy alto sus cualidades innatas a través de su exitosa y brillante carrera  internacional,  principalmente en Inglaterra, Alemania, Francia, Holanda, España y Austria.

Me atrevo a asegurar que Juanita Lascarro ha llegado a los más lejanos horizontes del ámbito internacional y  nos enorgullece tanto como la carrera artística de la mezosoprano colombo-suiza Martha Senn y  del  bajo- barítono Valeriano Lanchas, desde el mismo momento en que Pavarotti lo seleccionara para la beca en el  Instituto Curtis de Filadelfia, hasta hoy.

A mi modo de ver su brillante carrera artística, considero relevante el hecho de su relación con la Agencia Harrison y Parrots de Londres, como su representante internacional. Juanita  forma  parte de su brillantísima nómina de concertistas.  Y puedo dar fe del orgullo de la señora Linda Marks, en nuestra entrevista agendada en 1991, para trabajar con su lista de conciertos para la Sala Arango. A l saludarla, resaltó con orgullo el reciente ingreso de mi compatriota Juanita Lascarro, “la joven soprano colombiana de quien estamos tan orgullosos”, me dijo la señora Marks,  y aún continúa esa relación artística, únicamente posible para artistas-concertistas que sean y permanezcan en el ranking  de talla mundial. Y  si se trata de un cantante lírico, con mayor razón, por la competencia sin tregua y la exigencia casi sobrenatural.

Por el afecto y la gran admiración que compartimos hacia Juanita,  he invitado a esta columna al  periodista cultural, José Daniel Ramírez Combariza, especialista en temas de la lírica, cantante de la escuela italiana barroca, para divulgar hechos contundentes que marcan el destacado curriculum de ella. Y corroborar la certeza de haber escuchado a una gran artista que vino a Colombia después de una ausencia de más de siete años, invitada a cantar las Cuatro últimas canciones de Richard Strauss en el IV Festival Sinfónico que presenta en coproducción la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia  y el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo.

Sin temor a equivocarme, tengo la percepción que el público  amante del canto lírico, no asistió en pleno, y posiblemente es aplicable: nadie es profeta en su tierra. El público de Juanita está en Europa. Ojalá regrese cada año invitada cuando el repertorio lo permita, por la Temporada de La Ópera de Colombia,  y sin restricciones de repertorio, por las salas de concierto y las orquestas sinfónicas, tanto Sinfónica Nacional como Filarmónica de Bogotá, y así mismo poder disfrutar de la belleza de su voz y su calidad artística en el amplísimo rango de su versatilidad vocal.

José Daniel, le agradezco que comparta en esta columna su conocimiento sobre la carrera artística de Juanita Lascarro con el fin de divulgar y resaltar el importante lugar que ocupa en la lírica internacional: ¿desde cuándo la conoce y cuáles rasgos artísticos  destaca en su formación musical y vocal?

Conocí a Juanita Lascarro en el año 1978, en la platea del Teatro Colón, cuando era mi vecina de puesto mientras escuchábamos la maravillosa Micaela en la Opera Carmen, de Georges Bizet, interpretada de manera excelsa, por su madre, Marina Tafur.

Seguí su carrera como joven intérprete y me sorprendió su prematra inteligencia musical, y su bellísima dicción, particularmente en las canciones francesas de Claude Debussy y Gabriel Fauré.

¿Piensa que Marina Tafur, madre de Juanita Lascarro, marcó  su  carrera, y por qué?

Juanita Lascarro heredó no solo la voz de su madre, sino la inteligencia musical y gran disciplina en el estudio. Pienso que su madre, Marina Tafur, no interfirió en la elección musical de sus niñas, Juanita nació destinada a ser cantante, y su hermana Sandra, una importante violoncellista residente el Londres. De hecho, la música estaba en su sangre.

¿Qué le dice a usted en su amplio conocimiento de la música  y de la carrera artística de las grandes figuras de nivel mundial,  el hecho de que Juanita esté representada desde el inicio de su carrera  por la Agencia de Artistas Harrison y Parrots?

Juanita representa lo que en Canto llamamos “el paquete completo”, fortuna que muy pocos artistas poseen en el mundo. Juanita tiene una voz de timbre raro y  a la vez carácter, sabor latino, gran disciplina, una belleza exótica, gran curiosidad para aprender todo tipo de repertorio: Juanita canta Barroco, música contemporánea, óperas de diferentes períodos y su especialidad, es el recital, género que  no a muchos cantantes interesa, por no ser un género lucrativo o demasiado vistoso, como si lo es la Ópera.  Y en todo, se destaca impecable por igual.

Además, Juanita es un excelente ser humano, con quien es muy agradable trabajar. Lejos del carácter de  diva.

Todas esas cualidades las vio el ojo clínico y sabio de Harrisson y Parrots y todos los directores de las más importantes compañías de ópera, festivales y salas de concierto, con la  certeza de estar frente a una gran artista integral de nivel internacional.

¿Cuáles momentos artísticos señala como los más altos en la carrera de Juanita Lascarro actualmente, en el mundo lírico como casas de ópera, festivales, roles, que la consagran internacionalmente?

Destaco su participación en la Ópera Alcina de Haendel junto a René Fleming, Susan Graham y la dirección del exigentísimo maestro William Christie (norteamericano residente en Francia). La Serenata de Antonio Vivaldi, El Sena en fiestas, con Rinaldo Alessandrini, director de Orquesta del Importante Ensamble Concierto Italiano.

Sus presentaciones en la rara vez montada Daphne de Richard Strauss, con su imposible escena final en donde Daphne después de un monólogo de veinte minutos, se convierte en árbol.  Juanita en el rol de Daphne. Esto sucedió en Garsington, Inglaterra, y  Amsterdam.

….y su inolvidable versión de las Bachianas Brasileras con los violoncellistas de la Orquesta Filarmónica de Berlin, en Los Proms y en Berlín y Salzburg. Y su papel de la princesa en la versión de concierto de El niño y los sortilegios con la Orquesta Sinfónica de la BBC dirigida por Sir Andrew Davis….entre una lista innumerable de presentaciones extraordinarias en su  joven carrera, aunque es inmensa la lista de momentos memorables, ¿verdad?

Ciertamente. Importantísimo destacar que en la Ópera de Frankfurt, tiene la suerte de contar con un contrato permanente, Juanita es “de la Casa” y ha sido aplaudida, en papeles tan difíciles como la protagonista en Lulu de Alban Berg, Manon de Massenet y la Condesa,  en Las bodas de Fígaro de Mozart.

Y debo resaltar también en la Temporada 2012, el papel de Antonia en la Ópera Los cuentos de Hoffmann, en el Theater an der Wien, de Viena, Austria.

Por último, háblenos de la obra Cuatro últimas canciones de Richard Strauss, las cuales Juanita Lascarro acaba de interpretar el pasado 3 de Agosto en el Teatro Mayor con la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia. ¿Por qué es importante esta obra, cuál es su significado ?

Las dos grandes intérpretes de las Cuatro últimas canciones de Richard Strausss en el siglo XX fueron Elizabeth Schwarzkopf y Gundula Janowitz, dos damas del Canto que no fueron famosas ni por sus grandes agudos, ni volumen capaz de superar una Orquesta Wagneriana, ni por el drama de la Ópera Italiana que tanto le gusta al público. Su máximo atractivo estuvo representado en la finura vocal, el diálogo intimo entre voz  y texto, la belleza de un timbre sutil, cualidades que podemos mencionar también cuando hablamos de Juanita Lascarro, quien interpreta este bello ciclo que habla de la vida, la muerte serena y el más allá,  y que resume, como lo concibió Richard Strauss,  a un cantante consagrado que se expresa dentro de la profundidad de esta obra.

Es un ciclo de canciones que para ser interpretado con éxito requiere de un diálogo entre el Director de la Orquesta y la solista. Inolvidables versiones son: Gundula Janowitz/ Herbert von Karajan.  Lucia Popp/Klauss Taensted.

José Daniel, quisiera que compartiera con los lectores de esta columna su apreciación sobre la interpretación de Juanita Lascarro, en su versión acompañada por la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia el pasado 3 de Agosto en el Teatro Mayor JMSD

Sin demeritar la labor maravillosa de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, y el orgullo que produce ver a un grupo de jóvenes profesionales crecer  y consolidarse a pasos agigantados, hay que decir, que en la interpretación de las Cuatro últimas canciones,  Baldur Bronimann dirigiendo a Juanita Lascarro, podemos abiertamente decir que Baldur Bronimann no comprendió en esta ocasión las claras intenciones y concepto de Juanita Lascarro en relación a la partitura de Richard Strauss y por ende tampoco la  dimensión de la obra. No es  la única vez que esto le ocurre dirigiendo a un solista de talla internacional.

Para cerrar esta columna, reitero mi deseo de volver a escuchar muy pronto y más  frecuentemente a la gran soprano colombiana Juanita Lascarro. Escucharla en Bogotá y en gira nacional, para tener la oportunidad de disfrutar y enaltecer el espíritu con su espléndida voz, sin que su público en Colombia tengamos que  esperar otros ocho años para tan feliz ocasión.

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