La distancia entre los dos es cada día más grande…

17 de julio del 2012

No me refiero a la que separa a Santos y Uribe (respecto a lo cual sobra insistir), sino a la de la realidad que nos intentan vender y la que objetivamente se acaba constatando. En anterior artículo comentaba que nuestros medios de desinformación nos han convertido en una nación autista, que no tiene referenciales diferentes […]

No me refiero a la que separa a Santos y Uribe (respecto a lo cual sobra insistir), sino a la de la realidad que nos intentan vender y la que objetivamente se acaba constatando.

En anterior artículo comentaba que nuestros medios de desinformación nos han convertido en una nación autista, que no tiene referenciales diferentes a lo que nuestros comunicadores ven de lo que entre nosotros sucede, o lo que nuestras autoridades desean hacernos creer.

Esto termina en una característica adicional que es la facilidad para acabar creyendo nuestras propias mentiras.

Una de las recientes es la de que compartimos con Turquía una de las condiciones y perspectivas mejores del mundo para la inversión extranjera.

Es posible que esto sea cierto en lo que a nosotros concierne si se refieren a la oportunidad de aprovechar el bajísimo nivel de desarrollo y la disposición de nuestros gobiernos a entregar no solo la soberanía sino la riqueza nacional. Feriar nuestros recursos naturales (los datos sobre la cantidad de territorio ‘concesionado’  y las condiciones en que se ha hecho sobra repetirlas), es lo contrario a un modelo de desarrollo, es consolidar una condición de colonia y una estructura de subdesarrollo.

El caso de Turquía no tiene ninguna relación con eso.

La pujanza es real y asombrosa: el ingreso medio se estima en mil dólares con una población algo menos del doble de Colombia, o sea una capacidad de consumo y de demanda interna de entre seis y siete veces más que nosotros. Por ejemplo, su principal ciudad, Estambul, también tiene el equivalente al ‘transmilenio’, pero con el simple nombre de Metrobus, con diferentes líneas que duplican las de Bogotá, y solo como un complemento menor de un sistema de transporte público que incluye un metro reconocido como de los mejores del mundo, una gran red de tranvías, otra de ‘tren ligero’ y funiculares, que movilizan en conjunto diez veces más población.

En comparación al orden cientos de miles que visitan a lo que equivaldría a nuestra Santa Marta —primer balneario y segundo punto turístico—, el de ese país recibió el año pasado 30 millones de turistas (enfatizan que más que Nueva York), siendo la ‘industria sin chimeneas’ y no la destrucción del medio ambiente su principal ingreso del mundo exterior.

Pero ese contraste entre lo que oímos y lo que se nos presenta como realidad no se limita al mundo exterior.

Esta semana también se reconoció que en el 2011 por primera vez en los últimos diez años el crecimiento del PIB no fue inferior al promedio latinoamericano, pero también que  con menos de 1,5% para lo que va de este estaremos muy probablemente por debajo de las expectativas que había.

Con el cuento del blindaje de la economía, de nuestro atractivo para el desarrollo empresarial con inversión extranjera, de nuestro liderazgo internacional (el personal de Santos, o el del país), si algo se evidencia es lo poco confiable que es la información que se nos suministra; o que entre ella y la realidad la distancia es cada día más grande…

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO