La fiebre china

26 de mayo del 2012

China es la quinceañera apetecida del baile en la arena internacional. No solo el presidente Juan Manuel Santos ha visitado recientemente China, también lo han hecho el primer ministro de Canadá Stephen Harper, el presidente de Estados Unidos Barack Obama y podemos seguir con la lista: los presidentes de México, Uruguay, el primer ministro de la India y varios líderes europeos, sin mencionar a los tradicionales amigos.

¿Es una preferencia o un deseo? Se ha vuelto una necesidad dadas las nuevas condiciones de los mercados y la economía global, en búsqueda de explorar nuevas oportunidades, el mercado ideal y presto a consumir. Y ¿quién puede negar que con mil trescientos millones de habitantes aproximadamente, según el censo del 2010, no hay oportunidades?

Toda oportunidad conlleva un sacrificio, algo que se debe dar a cambio. Todo parece indicar que ese sacrificio o costo no ha requerido mucho tiempo de evaluación.

Los derechos humanos pasaron de ser uno de los principales obstáculos para inicialmente tener relaciones con regímenes como el Chino, a ser algo secundario que se conversara en próximas oportunidades o en el ámbito adecuado. Igual ocurre con temas como la mano de obra infantil y el medio ambiente, los factores contaminantes,   para no hablar de lo que ha venido ocurriendo con Tibet.

Las señales actuales parecen indicar que cuando hay intereses económicos fuertes con grandes necesidades, los valores y principios que se han tenido como estandartes de batallas anteriores, se transan fácilmente.

Todos los que han tratado de cambiar a China en su interior, han fracasado. No así en el ámbito internacional, donde China está teniendo un papel cada vez más protagónico y un poco diferente al que tradicionalmente había mantenido.

Todo es nuevo. China está participando en muchísimos escenarios y no necesariamente jugando con las reglas previamente establecidas, también está creando reglas, sus reglas. Cada vez es más internacional y tiene acceso a más y más escenarios participativos y sobre todo: decisorios.

Más allá de la tradicional conocida manufactura, son grandes jugadores en el sector minero y energético, muchos países no han logrado hacer las inversiones que requirieren para lo cual el gran inversionista es bienvenido, esto implicaría modificaciones en las reglamentaciones actuales y establecer políticas claras en estas áreas. Pero el orden se ha invertido y antes de arreglar la casa internamente, son muchos los países que están abiertos a recibir esta participación sin tener presente las potenciales consecuencias.

El sector de las comunicaciones es otra de las áreas donde las inversiones chinas están desempeñando un rol muy importante. Bell y Telus, dos de las tres principales compañías canadienses acaban de asegurar importantes acuerdos, lo que lleva a muchos a preguntarse cuáles son las precauciones que se deben tener en cuanto a la seguridad nacional, particularmente si se tiene en cuenta que la mayoría de los servidores están localizados en China.

Compañías como Huawei no han sido admitidas en Australia ni Estados Unidos por posibles razones de inteligencia en las comunicaciones lo cual está relacionado con la seguridad nacional.

Esto sin mencionar que pasa con las marcas y patentes y la producción masiva de copias.

Nadie niega la capacidad de trabajo de los chinos, pero vale la pena cuestionarnos: ¿se está moviendo muy rápido el mundo hacia China? ¿Conocemos realmente cuáles son sus valores primordiales y sus intereses culturales, políticos y económicos? ¿Están ellos alineados con los intereses de cada uno de los países que están más que invitándolos insistentemente a participar en sus economías?

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.