La exitosa Operación Odiseo que terminó con la macabra existencia del guerrillero alias “Alfonso Cano” marca una nueva era de las Farc. Poco daban muchos colombianos por la posibilidad de que el gobierno Santos obtuviera verdaderos positivos, que mostrara resultados contundentes como el gobierno anterior, pues para poca fortuna del presidente Santos su paradigma de prosperidad se aguó debido a las inclemencias del invierno el año anterior. Su idea fuerza de un gobierno de prosperidad democrática pasó a un tercer plano porque tuvo que invertir los recursos en dragar ríos sin cauce, reconstruir municipios y enviar ayuda humanitaria a quienes se vieron afectados por el fenómeno. Su manejo en las relaciones exteriores podría plantear que su perspectiva va más allá de ser presidente y muy seguramente sentirse tentado a la reelección. Muchas veces se había planteado que este gobierno era blandengue con las Farc y quería tenderle la mano de la paz, pues si ya no podía trascender como el de la prosperidad en Colombia, tenía el chance de serlo con el trillado discurso de hacer la paz.
Muchos creíamos en la posibilidad que esos supuestos estuviesen en la agenda de Santos, pero para fortuna del país desde el viernes quedó plasmado que para este gobierno también es imperioso mostrar su capacidad de defensa y resistencia a los violentos para que ellos muestren voluntad de entrar a la legalidad, so pena de ser detenidos o que terminen corriendo la misma suerte que Cano.
Hoy son muchas las dudas que nos surgen: ¿Quién controlará ahora a esa tromba de guerrilleros? ¿Qué están pensando quienes todavía creen en las distintas formas de lucha? Las respuestas las tendremos en pocos meses en el desarrollo del cotidiano ir y venir de este país, donde vale más las formas que el fondo.
De quién o quienes asuman el mando del grupo guerrillero hoy se sabe poco, unos dicen que posiblemente sea “Márquez” o “Timochenko”, otros que Catatumbo, lo cierto es que tanto a usted como a mí nos da igual quien sea la cabeza visible de esa manada de salvajes que han derramado la sangre de compatriotas por todo el país. Lo realmente importante es que Santos le apuesta a derrotarlos militarmente, o al menos así parece.
A juzgar por los hechos, creeríamos también que el fin de las Farc como organización guerrillera por fin llegó, pero para desgracia de otros llegó ese fin para darle inicio a la “bacriminización” de las Farc, donde más vale la coca que cualquier otra cosa, donde todos esos reductos de células subversivas se comportarán de ahora en adelante como combos, gavillas o bandas dedicadas al narcotráfico y al monopolio de las rutas de alcaloides en los Estados Unidos y Europa.
Mientras vemos el fin de las Farc y su transformación en una bacrim más, nos llenamos de ganas de saber el contenido de los computadores de Alfonso Cano, y lo comprometedora que puede ser esa información. Ojalá esta sea la oportunidad de ver resultados en la farcpolítica. ¡Ya veremos!
Twitter: @g_rodriguezm
