Las injusticias de la justicia

13 de mayo del 2013

Un país aguanta todo, menos que su justicia pierda la cordura y se desquicie. Columna de Abelardo De La Espriella.

Un país aguanta todo, menos que su justicia pierda la cordura y se desquicie. Si algo caracteriza a un Estado de Derecho es el respeto por las garantías procesales de aquellos que se encuentran encartados en un proceso penal. Lo que hace civilizado a un conglomerado social es el tratamiento adecuado de las conductas humanas que quebrantan el ordenamiento jurídico, porque es precisamente en esos casos, en los que con más cautela y ponderación hay que actuar. Sobre todo, es importante que los jueces entiendan que no puede haber diferencias en el tratamiento de los imputados, por razón de su ideología, condición social, orientación sexual o forma de pensar.

Bajo ninguna circunstancia, los operadores judiciales deben emplear un rasero diferente para procesar y medir actuaciones que tienen supuestos facticos y jurídicos similares. La ley debe ser aplicada con objetividad ya todos por igual. Seremos por siempre un país paria, si continuamos “haciéndole honor” al fatídico aforismo según el cual “en Colombia la justicia es para los de ruana”(yo le agregaría que es también para los provincianos y los estúpidos). La justicia debe ser consecuente y coherente, pero sobre todo justa, como el gran Ulpiano la definió: “Darle a cada quien lo que le corresponde”.

Veamos algunos pocos ejemplos de por qué digo lo que digo:

-El Coronel Plazas Vega, por defender la institucionalidad y hacer su trabajo, repeliendo un ataque guerrillero que buscaba beneficiar los intereses de los más temibles narcotraficantes, cumple varios años privado de la libertad. En el entretanto, los otrora miembros del M-19 gozan de una amnistía intocable, en algunos casos disfrutando de las mieles del poder.

-A David Murcia Guzmán (DMG) le desconocieron todos sus derechos, lo capturaron con inusitada celeridad y le metieron una condena solo equiparable a las impuestas a los peores terroristas y criminales internacionales, mientras que a los “encopetados” señoritos de INTERBOLSA los dejaron hacer y deshacer. Es la hora que siguen almorzando muy orondos en la zona G de Bogotá.

-Los Nule destaparon el escándalo del “carrusel” de la contratación en Bogotá y, mientras ellos están presos, aquellos a los que denunciaron se encuentran gozando de su libertad, dando declaraciones a los medios y de parranda en parranda.

-Hay no sé cuantos políticos condenados por “parapolítica”, pero no hay uno solo que haya sido llamado siquiera a una versión libre para responder por sus vínculos con la Farc. La “Farcpolítica” no existe.

-Campo Elías Terán fue suspendido como Alcalde de Cartagena porque un contratista privado no le pagó los parafiscales a sus empleados. Gustavo Petro sigue en su puesto, a pesar de haberle causado un detrimento patrimonial multimillonario al Distrito con el tema de las basuras.

– A la exsenadora Dilian Francisca Toro la tienen tras las rejas por ser parte de una sociedad que compró con préstamos bancarios unas tierras a otra empresa, cuyos socios al parecer tuvieron problemas jurídicos en el pasado. Las tierras no figuraban con problemas en los respectivos certificados y pasaron antes por las manos de varios ingenios, pero los únicos vinculados a la investigación son la política vallecaucana y su familia.

-Con el proceso de paz todo el mundo habla de beneficios jurídicos para los militantes de la guerrilla de las FARC, pero nadie se acuerda de los exmilitares que purgan condenas, ni de los paramilitares desmovilizados.

La cosa es muy simple: mientras haya estratificación- por la razón que sea- frente a la aplicación de la ley, Colombia estará condenada para siempre a la violencia, pues no hay nada que genere mayor resentimiento y odio que las injusticias.

O todos en la cama, o todos en el suelo.

La ñapa I: Mientras el país se descojona, una nutrida delegación del gobierno asiste a la beatificación de la madre Laura en Roma. ¡Sean serios y cojan oficio!

La ñapa II: Se cocina a fuego lento la traición de Vargas Lleras al Presidente. La política da para todo.

La ñapa III: La sentencia de la Corte Constitucional es histórica.

La ñapa IV: El brutal asesinato de un sacerdote en Barranquilla tiene todos los visos de un crimen pasional.

abdelaespriella@lawyersenterprise.com

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