Si la elección se cumple la próxima semana o en 15 o 20 días, está claro que el nuevo Fiscal General de la Nación será Néstor Humberto Martínez, a quien le faltarían dos votos para escalar esa montaña, que él –cual Nairo Quintana con el Tour de Francia- viene preparando hace rato.
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Lo de Martínez es bueno, me dice un curtido jefe político, fogueado en mil guerras, por dos razones:
1- Porque es muy jodido.
2-Porque ha tenido poder y no llega a enloquecerse.
Aunque los vainazos no se explican, como tampoco los chistes, es evidente que de todo pueden señalar a Martínez menos de ingenuo, inexperto o tonto.
La expresión “muy jodido” tiene dos formas de interpretación. La primera es “muy difícil”, complicado, dañado, enfermo. –“Estoy jodido con tanto problema”.
Pero también se emplea para significar que el aludido es muy hábil, experto, astuto, que se las sabe todas. Que sería el caso de Néstor Humberto.
Y en relación con lo segundo, es claro que Martínez ha tenido poder, ha estado siempre al lado de los poderosos, de todos los presidentes, de los más ricos de este país. Lo cual es bueno –anota el interlocutor- porque no se deja deslumbrar fácilmente por un carro blindado, una buena secretaria o un grupo de guardaespaldas.
Martínez llega a dirigir una de las empresas del Estado con mayor responsabilidad, más gente a su disposición y más poder para enfrentar quizá el mayor problema del país: la justicia.
