Los artistas sí entran al reino de Dios

1 de abril del 2011

La polémica desatada a raíz de la publicación voluntaria por parte del acordeonista Juan Mario de la Espriella de su decisión de pertenecer a algún grupo cristiano o de bautizarse en uno de esos grupos religiosos, la respuesta tajante y contestaria de uno de sus colegas hace que hoy me refiera al tema.

Tengo entendido que el acordeonero Luis Guillermo Zabaleta ha emitido la siguiente sentencia: “Los borrachos no entran al reino de los cielos” y ha criticado duramente la decisión de Juan Mario de bautizarse en el cristianismo y continuar haciendo parte de la agrupación de Silvestre Dangond. Al parecer el señor Zabaleta hace parte de aquellos cristianos fanáticos que juran y perjuran que Dios exige a quienes lo siguen que abandonen todo, incluso su trabajo, para que se dediquen única y exclusivamente a él.

Debo dejar claro que considero que esta polémica ha ayudado a que muchos de nuestros artistas vallenatos piensen con mayor profundidad si lo que están haciendo tiene sentido o no; cuando a ratos oran, lloran y se dan golpes de pecho, se muestran arrepentidos de todos sus vicios y pecados y en otros ratos consumen licor de manera exagerada, drogas, fornican y demás, casi aplicando el aforismo de “quien peca y reza empata”.

De ninguna manera creo que  le asiste razón a Zabaleta cuando pretende censurar a su colega por no dejar su única actividad laboral como condición para ingresar a un grupo que busca levantar templos a la virtud y cavar fosas al vicio, vicios éstos que acompañan de una u otra manera al hombre durante gran parte de su vida, pero que no por ello debe condenársele a que continúe en el mal per secula seculorum.

Son muchos los artistas vallenatos que gracias a Dios han encontrado en este camino un medio para alejarse de muchos vicios y eso me parece positivo desde todo punto de vista para nuestra música, para sus familias y para sus vidas. No interesa si algunos se han dedicado a cantarle o tocarle su música única y exclusivamente a la Iglesia y otros han seguido en la vida musical secular, mundana o profana, aquí lo importante es corregir el camino, incluso creo que no interesa si lo hacen a temprana edad o cuando ya están viejos.

Según la Santa Biblia Mateo 7:21 “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” Esto nos deja claro que la tarea no solo consiste en de labios para fuera alagar a Dios, sino en una constante lucha para de manera gradual pulir la piedra bruta que llevamos todos en nuestras vidas.

Compadre Juan Mario, me atrevo a decirles a usted y todos aquellos artistas que contemplen esa posibilidad de estilo de vida, que si su decisión conlleva a que se sienta mejor consigo mismo y con sus congéneres, a la convicción de ser una mejor persona, a servir de mejor manera a la humanidad, hágale que: “pa lante es pa allá”

El arrepentimiento es el régimen del Señor para el progreso espiritual y el progreso es paulatino, es gradual y progresivo, así que el arrepentimiento en el pecado y la conversión es una decisión plausible desde todo punto de vista y los frutos de ellos no son sino dulces. Por eso: “Un alma arrepentida es un alma convertida, y un alma convertida es un alma arrepentida.”

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