Tal y como se imaginó su edificio Rogelio Salmona, en la exposición de la colección del Esculturas del Museo de Arte Moderno de Bogotá, se puede apreciar nítidamente la arquitectura. Sus ángulos, lados, materiales, sus espacios enormes y angulares, sus ventanas que nos enmarcan la montaña. Es un espacio escultórico en sí mismo y, dentro del museo exponen 67 escultores nacionales e internacionales.
Con gusto, se encuentran en el camino las esculturas de los pioneros del arte moderno a nivel nacional como es el árbol nervioso de Feliza Bursztyn, quien buscó el desorden de la forma en la utilización de la chatarra como método.
Hallamos, sin el nerviosismo y la inquietud que producen las obras falsas que rondan hoy en algunas galerías, los verdaderos y diversos caminos que Edgar Negret recorrió con obras creadas a conciencia en un trabajo serio. El hombre sobrio que manejó la forma geométrica para entender la mística y evocar la naturaleza precolombina, o de otra manera, como también lo entendió e interpretó Eduardo Ramírez Villamizar en su proyección de líneas en el espacio. Ramírez manejó el hierro con moderación rigurosa y perecedera.
En la muestra encontramos desde la versatilidad sutil de la expresión de la geometría de Carlos Rojas, que armó sus líneas en el vacío, y utilizó el espacio escultórico con una instalación de pintura, hasta la obra de Jim Amaral que realiza una figuración ambigua llena de sutilezas.
En el desarrollo de la utilización de los materiales y manejos del espacio museológico, se pueden observar otras propuestas que cambian el tema del orden y el desorden por la sátira, como lo son las obras de cajas blancas de Bernardo Salcedo o el Mickey de Nadín Ospina quien junta varias historias al mismo tiempo: la identidad y la culturización de lo mediático. Podemos observar también la poesía interior de las obras de Luis Fernando Peláez en sus paisajes solitarios o los paisajes de piedra y vidrio de Hugo Zapata. Otras alternativas de esculturas en alambre de púas en una silla del caleño de ancestro chino, Pablo Van Wong, la figura en hielo de Juan Carlos Delgado o la maravilla de trabajo impecable de María Fernanda Cardozo.
Internacionales hay pocos pero todos son buenos ejemplos: el mejor artista geométrico, Jesús Rafael Soto, el padre del arte conceptual, Joseph Beuys o el dadaísmo abstracto blanco y sublime de Jan Arp.
