Los Kennedy: Mi Familia

27 de noviembre del 2010

En este mes de noviembre se cumplieron los cincuenta años de la elección de John F. Kennedy como presidente de los Estados Unidos de América. Era una elección novedosa, con un carismático candidato demócrata, católico, de origen irlandés, después del gobierno republicando del General Ike Eisenhower.

Los Kennedy, desde antes, era una familia enmarcada por lo hilos de la política estadounidense. El ascenso de Jack Kennedy a la presidencia marca un hito en la vida familiar y encumbra el apellido a los umbrales de la saga y el imaginario político mundial. El cruento asesinado del presidente Kennedy en 1963 se encarga de fomentar el MITO acerca de su figura y por añadidura de toda su familia.

El año pasado coincidiendo con su fallecimiento aparecen las memorias del senador Edward Kennedy, en las cuales presenta un apasionado relato de más de setenta años de la historia familiar. Dice el propio autor que “la vida se divide en tres etapas: esperar algo, experimentarlo y por último, tener el recuerdo de lo vivido”.

En una narración de excelente factura, Ted Kennedy nos muestra la dimensión de su padre Joseph Kennedy y su madre Rose Fitzgerald Kennedy en el periodo de entreguerras, dedicado él a sus negocios y a su vinculación política y a su misión diplomática en el Reino Unido como embajador defensor del aislacionismo; ella, que alcanzó la venerable edad de ciento cuatro años, inmersa en el cuidado de sus nueve hijos, pero más que eso a brindar amor y consuelo, y a soportar las innumerables pérdidas y tragedias que se ciernen sobre esta connotada familia.

Ted es el benjamín de la familia; tiene unas visiones de infante cuando rememora aquellas épocas, pero luego las va recordando con visión de adulto y como filosofía de vida. Es una familia unida, inmensamente patriota, católica, con profundo respeto por el sentido del deber, bajo una estimulante competencia entre ellos, pero afianzados en la fraternidad y la solidaridad.

Trae a colación excelentes consejos paternos como el estar ajenos a los chismes y conversaciones ajenas (contrario a lo que puede suceder hoy en día en diversos mentideros); a estar a la alturas de las circunstancias y entenderlas, para asumir las plenas responsabilidades de los actos (tan diferente a la cultura actual del yo no fui, pregúntele a otro). También narra las pasiones familiares, especialmente la navegación, en donde viajar en bote, velero, yate entre otros, es parte del ser que se pierde en sus pensamientos en la inmensidad del océano.

La historia de los Kennedy contada a través de un protagonista íntimo por supuesto no trae comentarios que pueden formar parte de la historia del rumor que siempre un clan familiar como éste genera.

Son héroes de guerra el hermano mayor y el presidente. Robert, Bobby, es un apasionado de la igualdad y la lucha de los derechos civiles. El periodo en que sobresale el presidente, Bobby es su procurador. Al momento del asesinato en Dallas, si bien se introvierte, asume la posición de seguir con esa lucha. Por esa época Ted ha pasado a ser Senador, dejando ver su vocación de servicio público y de cercanía con la gente. Luego Bobby lo será también y se convertirá en un caso curioso porque una familia ha logrado elegir a tres senadores hermanos (uno de ellos además elegido presidente).

El asesinato de Bobby cuando iba camino a convertirse en candidato demócrata en 1968 es otro hito en la historia familiar; convierte a Edward como el heredero de los postulados de sus hermanos. Siempre estuvo entre la duda de seguir siendo senador o convertirse en candidato; lo intentó y fracasó y decidió seguir al servicio de su país en el Senado.

La lectura de las memorias nos muestra el funcionamiento del Congreso de los Estados Unidos, con las mismas trabas administrativas y de diálogo parlamentario que tienen todos los congresos del mundo; nos muestra eso sí, un profundo respeto por las instituciones (a todos los niveles, Ejecutivo, Legislativo y Judicial) que ha sido la base del crecimiento de los Estados Unidos como nación.

Al leer las páginas de estas memorias encontraremos al ser humano, a los miembros de una familia bendecida pero también sacudida por la tragedia; a unos padres amorosos pero estrictos; a una nación que se va mostrando en la lupa de Edward Moore Kennedy con sus dificultades, luchas internas, injerencia mundial, en fin todo lo que son los Estados Unidos.

Con Ted Kennedy termina toda una generación de aquella que hace cincuenta años accedió al cargo más importante del planeta, y que brindó nuevas esperanzas a la humanidad. Hoy hijos de Ted y Bobby siguen en la política activa; John Kennedy Jr. murió trágicamente, como colofón de una historia dramática. Seguramente ellos continuarán con la saga de esta familia que forma parte del mito y del imaginario mundial. Estas memorias ayudan a conocerla de cerca.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO