Los nudos que tienen varado el proceso de paz

Los nudos que tienen varado el proceso de paz

21 de agosto del 2016

Los equipos están listos en la cancha y sus capitanes han sido nombrados. El país se ha polarizado en torno a sus camisetas y el encuentro parece ser el evento más atendido por los colombianos en los últimos años.

Sin embargo, no hay día ni hora para su cumplimiento y el plebiscito simplemente está anunciado. Las reglas del juego no están definidas plenamente, e incluso hay diversas interpretaciones.

El proceso de paz está en la recta final y el plebiscito es la meta de montaña. Sobre el tapete hay muchas dudas, que –interpretando la expectativa nacional- resumió El Nuevo Siglo en su edición de este viernes.

El resumen es interesante y didáctico:

  • CIERRE DE NEGOCIACIÓN INCIERTO: pese a que ya está en marcha la campaña alrededor del plebiscito, lo cierto es que en La Habana aún no se cierra la negociación. Se había pensado que corriendo la tercera semana de agosto se darían por terminadas las tratativas, pero fuentes cercanas a la Mesa sostienen que aún faltan varios temas gruesos por concretar, por lo que no se tiene certeza de que antes de terminar este mes se puede terminar la negociación del acuerdo final. Temas como curules para las Farc y cómo será la inserción política, económica, social e institucional de los cabecillas y tropas desmovilizadas cuando termine el cese el fuego y el desarme, están pendientes de resolución. Ello lleva a que las campañas sobre el plebiscito se desarrollen en un terreno incierto, sin tener claro qué se pactó y qué no, lo que explica el escenario contradictorio que proyectan las distintas encuestas sobre el “Sí” y el “No”.
  • ¿Y LAS CURULES PARA LAS FARC?: uno de los nudos gordianos en la recta final de la negociación. Se afirma que el pulso en la Mesa es muy intenso. Las Farc habrían pedido no menos del 20% de escaños en el Congreso, algunas asambleas y concejos municipales, pero el Gobierno habría ofrecido una cuota muy por debajo de esa exigencia subversiva. Tampoco está claro a partir de cuándo se darían esas curules y si serían de asignación automática o tendrían algún tipo de filtro electoral, así sea restringido o de circunscripción especial. El tema es muy sensible por la alta oposición popular a la participación automática de las Farc en política, según lo indican la mayoría de las encuestas.
  • EN VILO FECHA PARA PLEBISCITO: tras la sentencia de la Corte Constitucional, el Gobierno apostaba por citar el plebiscito para la última semana de septiembre o la primera de octubre. Sin embargo, ese cálculo se hacía con base en que la negociación en La Habana cerraría en la tercera semana de agosto, la que ya está corriendo pero no hay humo blanco en la Mesa. Así las cosas, las proyecciones más optimistas señalan que la cita en las urnas sería en la segunda mitad de octubre, contando el mes obligatorio de pedagogía ciudadana sobre el acuerdo de paz y las seis semanas de logística y organización electoral. Ello presiona el ya escaso tiempo para radicar y discutir la reforma tributaria.
  • UNA CAMPAÑA SIN REGLAS: el Consejo Nacional Electoral aún no define las reglas del juego para las campañas por el “Sí” y el “No”, pese a que ya los partidarios de cada opción se tomaron el país defendiendo sus tesis y lanzaron ofensivas publicitarias así como campañas en las redes sociales. No se sabe cómo será la financiación o si se permitirán donaciones privadas. Tampoco cuántos comités promotores se admitirán, el marco regulatorio de la publicidad, si habrá control a las encuestas o qué les será permitido y qué no a las funcionarios públicos y partidos… En fin, estamos ante una campaña que lleva varias semanas pero no tiene reglas del juego.
  • SIN DEFINIR LA PREGUNTA A FORMULAR: es uno de los grandes interrogantes toda vez que su redacción y sintaxis son clave para impactar la psiquis del potencial votante. Aunque algunos sectores gobiernistas consideran que es un asunto menor y que la propia Corte Constitucional dijo que el interrogante debería ser directo y claro sobre la política presidencial que se consulta a la ciudadanía, en la oposición uribista ya hay voces que temen que en la formulación de la pregunta el Ejecutivo trate de inducir expresa o tácitamente la votación positiva del acuerdo. En el reciente referendo británico, la redacción de la pregunta se ajustó tres veces por consenso entre Gobierno y oposición.
  • ¿QUÉ ES PRIMERO: URNAS, AMINISTÍA O CONCENTRACIÓN DE FARC?: El Gobierno ha dejado en claro la ley de amnistía solo se surtirá tras la refrendación popular del acuerdo final en las urnas, pero las Farc han indicado que sin amnistía ni refrendación popular del acuerdo no hay seguridad jurídica del cumplimiento del acuerdo final, y sin esta no puede haber movilización de las fuerzas subversivas alas 23 zonas veredales y campamentarias en donde se concentrarán para el cese el fuego y el desarme. A ello se suma que todavía no es claro si delitos como el secuestro de civiles y militares o el narcotráfico en todos sus niveles podrían ser cobijados por esa amnistía. Esto implica, entonces, que no se sabe cuál es el “Día D”: si cuando Santos y ‘Timochenko’ firmen el acuerdo final que acaba el conflicto armado o cuando se vote el plebiscito y se aseguren cumplimiento de acuerdo y amnistía.
  • ¿HABRÁ PLEBISCITO ARMADO?: La Corte, en su sentencia, fue clara en advertir que para garantizar la libertad del elector debía partirse de la premisa de que la campaña y la votación del plebiscito debía darse una vez la guerrilla haya depuesto el uso de las armas y la violencia armada. Ello evitaría el riesgo de un “plebiscito armado”, como lo han advertido distintos sectores del país. Sin embargo, el Gobierno y los promotores del “Sí” dicen que la Corte no está obligando a un desarme previo de la guerrilla, sino a una manifestación de renuncia a las armas y la guerra. Las Farc, en la Habana, tampoco se han pronunciado al respecto.

¿SE PUEDE CORREGIR O NO LO NEGOCIADO?: la sentencia de la Corte deja en claro que si gana el “No” en las urnas ello no implica que el proceso de paz se acabe, ya que el Presidente seguiría con todas sus facultades para acabar con la guerra a través de la vía negociada. Para los partidarios del “No” esto significa que, tras el dictamen negativo de las urnas, se pueden corregir los acuerdos con las Farc y luego implementarlos por otra vía política, legislativa o de constituyente primario. Pero el Gobierno y los promotores del “Sí” insisten en que si gana el “No” se acaba el proceso, no hay lugar a renegociar con la subversión y se vuelve a la guerra. La subversión, sin embargo, aclaró que no volverá a las armas si pierde el plebiscito.

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