Tres puntos
Quinterito, que placer...
Toques de distinción. Juego discontinuo pero influyente. Con habilidad propia de los creativos Colombianos. Calidad diferencial, talento, toque sutil. Aburre cuando camina la cancha o se desentiende del juego. Rey donde donde le rinden culto a la gambeta por su arte. Donde legitiman a sus ídolos. Con su pase entre líneas, sus asistencias, su goles prodigiosos o sus misiles dirigidos, Quintero es Crack en la tierra de "los dioses", Maradona y Messi...Es diferente.
Teo...
Vive en el Junior sus mejores momentos porque para él, el fútbol no es monotonía. Siempre, diferente, se sale del molde en la cancha y fuera de ella. Es especial. Sus habilidades las perfuma, para convertirse en ídolo histórico de su equipo. No es delantero calculador y definidor como aquellos goleadores de raza que están en la cumbre de la tabla. Es jugador, adaptado a todas las zonas del campo, empeñado en entrar y salir del área, donde juega con total adaptación y comodidad. Es rebelde, seguro, pero nunca mediocre. Típico costeño. Pieza clave de un colectivo,Junior, que Colombia admira y respeta. Campeón reinante que marca diferencias con sus rivales y asusta por su poder.
El palomo, vida, pasión, tormentos.
Tres lustros sin el Palomo Uzuriaga. Juego y fiesta. Aquellas zancadas invencibles, sus gambetas sin control, sus partidos delirantes. Su vida transgresora. Su fútbol impulsò el retorno de Colombia a los mundiales tras 28 años de ausencia. Reconocido, aplaudido o rechazado. Nunca uno igual porque con sus imponentes 1-90 era el dueño de los extremos de ataque de su equipo. Amante de excesos y de noches, El Palomo eterno, no pudo dirigir su carrera, errante de un club a otro, destinado a ser figura mundial, equivocado en la elección de sus amigos, pero siempre admirado y figura. ¡Cómo olvidarlo!
