Dos exposiciones de artistas mujeres provenientes de dos colecciones, están expuestas en el Museo de Arte Moderno de Bogotá. Una proviene de la colección del Instituto Valenciano de Arte Moderno y la otra, localizada en el tercer piso, de la colección permanente del Museo donde podemos observar obras interesantes como el collage de porcelana, vidrio y cerámica de Beatriz Daza, un bello trabajo de la cubana Amelia Peláez en su trabajo sobre la abstracción cubista, el árbol de chatarra de Feliza Burztyn que muestra la capacidad innovadora de la artista o el grabado hiperrealista de la argentina Liliana Porter.
Del instituto Valenciano se destaca especialmente, el trabajo de Cindy Sherman que en esta muestra, se disfraza de actriz de una película sin título un fotograma de película. Ella es una norteamericana que nació en Long Island y su cuerpo es su materia prima. Es una mujer que se disfraza, se maquilla y adapta los sentimientos y personalidades de distintos personajes para realizar increíbles autorretratos.
En estos momentos, Cindy Sherman tiene una retrospectiva de 170 fotografías en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Su minucioso trabajo de mimetizarse en los otros es impresionante, porque puede perfectamente camuflarse en cada uno de sus elaborados personajes. Lleva 35 años haciendo magia con el medio fotográfico donde importa mucho la teatralidad y la puesta en escena de las múltiples personalidades que ha sido.

Sin Título. Fotografía. Gelatina de plata sobre papel. Cindy Sherman. 1978.
En el caso de la obra que se encuentra en Bogotá es una actriz de cine de los años 70, pero también la hemos visto como la esposa desesperada, la mujer cortesana del Renacimiento o de niña de barrio (fotografía que se vendió el año pasado en la casa de subasta Christie's por 3 millones de dólares).
Ha sido también payaso, viuda, cantante, ha incursionado en el mundo de la pintura y ha sustraído de obras de Holbein, Tiziano o Caravaggio, personajes para sus historias hiperrealistas. Antes de que existieran las cámaras digitales, obviamente la producción de su trabajo le tomaba mucho más tiempo para ver los resultados. Hoy el tiempo digital le permite ser más precisa y más prolífica.
Los personajes de Cindy Sherman pueden tener personalidades y actitudes distintas que también hacen parte que la pose, de un acento en su expresión corporal, una mujer triste, una que llora, una desesperada. Ella sugiere y el espectador llega a la conclusión que le interesa.
Las exposiciones, tanto la extranjera como la colombiana, contienen una variedad de propuestas corrientes que muestran no su feminidad, sino su interés artístico por múltiples experiencias: fotografía y todas sus técnicas, esculturas metálicas, pintura en todas sus corrientes, dibujos e instalaciones. Estará abierta al público hasta el 4 de marzo.
