Mucho nos ha costado creer la reciente noticia del desistimiento al secuestro extorsivo de las Farc, organización del terror, narcotráfico y secuestro. En la autodenominada agencia de noticias Anncol, según los organismos de seguridad del Estado colombiano, plataforma informativa de las Farc, apareció en las últimas horas un artículo titulado: “Ahora el balón está en terreno de la oligarquía, Santos ya no tiene pretextos” (sic). La frase aparece en el portal web luego del anuncio de liberación de diez militares y policías en poder de esa organización ilegal, algunos de ellos a pocos meses de cumplir catorce años sin ver a sus familias. ¿Les creemos a los facinerosos?
Partiendo de la buena fe, la esperanza y las expectativas de toda Colombia y la comunidad internacional, celebramos con júbilo el anuncio del grupo terrorista de las Farc de regresar a la libertad a estos hombres, fieles defensores y servidores de la patria. Pero no es el Gobierno el que tiene ahora el balón en el terreno, sigue siendo su máximo líder Rodrigo Londoño Echeverri, conocido con el alias “Timoleón Jiménez” o “Timochenko”, quien desde 1982 hace parte del Secretariado General de las Farc y quien recientemente pasó a convertirse en el máximo líder de ese grupo criminal.
Solo este legendario guerrillero tiene en sus manos proteger hasta último minuto la vida de estas personas que llevan esperando pacientemente, día tras día, encadenados, la posibilidad de la libertad. Vuelvo y afirmo, celebramos el regreso de estos considerados héroes de la patria, pero al mismo tiempo queremos preguntar: ¿Dónde están esos más de 405 secuestrados civiles, que según cifras oficiales, estarían en poder del señor “Timo” y sus hombres?
En la declaración del domingo anterior, las Farc, como si se tratara de un Estado paralelo o tuviera el privilegio del mundo, se jacta diciendo a los cuatro vientos que “revocará”, la denominada ley 002, creada para “cobrar un impuesto de guerra” a quien tenga en sus cuentas o cuenta más de un millón de dólares. ¿Realmente debemos agradecerles este gesto de voluntad, si realmente se comprometen a no secuestrar más? Habrá que ver para creer si los señores de las Farc también deciden publicar la lista de los secuestrados civiles, algunos de ellos cuyas familias han pagado cuantiosas sumas para su “rescate”, pero de los que hasta el día de hoy, no se ha vuelto a saber.
De creer en la palabra y en las buenas intenciones de quienes han insistido en los acercamientos del Gobierno con las Farc, dado que estaría a punto de comenzar un proceso de paz con ese grupo guerrillero. Oremos para que la apuesta del presidente Santos resulte efectiva, y que los señores que al parecer seguirán financiando su lucha con el narcotráfico no resulten tomándole del pelo, como lo hicieron durante el gobierno del expresidente Andrés Pastrana, que en su momento fue un gobierno entreguista y regalado.
¿Será que ahora sí existen garantías judiciales y legales para que los bandidos no se tomen la justicia de ruana? ¿O Santos terminará con el tiempo, criticado y “saliéndole a deber a todo el mundo” como les ocurrió en carne propia a Pastrana y Uribe?
