Optimismo vs. esperanza

Publicado por: admin el Lun, 10/02/2020 - 06:58
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Podría parecer una contradicción poner el optimismo enfrentado a la esperanza pero resulta que las raíces del uno y de la otra son diferentes. El optimismo surge de la verificación de un presente
Optimismo vs. esperanza
Podría parecer una contradicción poner el optimismo enfrentado a la esperanza pero resulta que las raíces del uno y de la otra son diferentes. El optimismo surge de la verificación de un presente favorable mientras que la esperanza, al contrario, nace de un presente desfavorable. El reciente encuentro entre Trump y Guaidó es un ejemplo real de ese enfrentamiento en donde el optimismo está bien sustentado en la nación más rica de la tierra mientras que la esperanza es lo único que le queda a la nación más pobre cuyo pueblo está sumido en la desesperanza. Motivos de optimismo le sobran al presidente Trump y ese mismo sentimiento es el que ha catapultado una economía a su mejor momento histórico. Como empresario exitoso, Trump conoce muy bien lo que el periodista científico Matt Ridley denomina el optimismo racional. Dentro de una estructura de pensamiento claramente de derecha, es decir conservadora y libertaria en el que se ha sustentado el capitalismo para lograr llevar al mundo a una situación de prosperidad y riqueza ni siquiera soñada en el pasado de la civilización, Ridley puede hablar con firmeza y oponer sus tesis a las de quienes consideran que el capitalismo significa miseria y opresión. Con tan solo echar una mirada a nuestro alrededor podemos corroborar la tesis de Ridley y si vamos a las cifras queda todo sustentado: la pobreza en los últimos 50 años ha disminuido más que en los últimos 500 años.
Ese optimismo no se vive en Venezuela en donde en 20 años la pobreza ha aumentado más que en 500 años. Esto también se comprueba con solo echar un vistazo y las cifras lo confirman de manera aterradora. Lo que vive el venezolano es la desesperanza.
Otro periodista científico que se ha ocupado de estos temas, antes reservados a la literatura de autoayuda y superación, pero esta vez desde la izquierda católica es Terry Eagleton. Su planteamiento se opone al de Ridley al postular una esperanza sin optimismo. Para Eagleton la esperanza surge cuando se anhela un buen futuro mientras se vive un mal presente del que surge el deseo de transformarlo a pesar de las condiciones adversas, por eso las clases sometidas viven una esperanza sin optimismo. El pesimismo nace de la inconformidad e impulsa al cambio, según Eagleton. Lo que se vivió la semana pasada fue un enfrentamiento entre el optimismo y la esperanza trayendo consigo nuevos elementos a la discusión. Lo que presenciamos fue a un país en plena prosperidad, rebosante de optimismo, dirigido por un exitoso representante del sueño americano, recibiendo a un joven político quien ha vivido más de la mitad de su vida en el infierno chavista y que con su liderazgo ha logrado llevar la desesperanza de su pueblo, para transformarla en esperanza, a esa parte del mundo que hace décadas no conoce el hambre ni la miseria. El presidente Juan Guaidó encontró un escenario extraordinario en el Congreso de los Estados Unidos al haber sido invitado por el triunfante presidente Donald Trump quien, a la mejor manera de un optimista racional dentro de una economía capitalista, alimenta su fe y optimismo con el propósito de generar riqueza como el arma más eficaz para enfrentar los retos de la Post Guerra Fría. La esperanza de los venezolanos la veremos convertida en optimismo cuando inicie su camino a la reconstrucción de la mano de quienes van por la senda del progreso y olvide para siempre a quienes les vendieron falsas esperanzas de un  futuro mejor para tomarse el poder y destruir a una nación. ¿Qué sería Venezuela hoy sin el horror del castro chavismo? ¿Qué sería de Colombia hoy sin una Venezuela en la miseria? Preguntas que no tienen respuestas y ante ellas nos corresponde ya construir un presente que sea suelo propicio para que germine el optimismo.