Otrosí a la paz

Sáb, 25/06/2016 - 15:16
Arrancó el tren de la paz. Y como lo han dicho algunos de los protagonistas del acuerdo esto no tiene reversa. Ya no valen las discusiones sobre si hay o no enemigos de la paz. Ya quedaron atrás si
Arrancó el tren de la paz. Y como lo han dicho algunos de los protagonistas del acuerdo esto no tiene reversa. Ya no valen las discusiones sobre si hay o no enemigos de la paz. Ya quedaron atrás si existían. Ya no valen las amenazas de un lado ni las advertencias exageradas del otro, para atizar los desacuerdos sobre la forma de llegar a la paz en Colombia. Aquí y ahora se están comprometiedo el gobierno y las FARC con suspender las acciones armadas. Y eso es un avance más allá de que existan diversas opiniones sobre la forma de lograr una paz sostenible, de llegar a una verdadera paz o de conseguir una paz definitiva. La paz que se esta firmando no es perfecta, más se acerca a lo que simplemente soñamos. Ahora vendrán las adendas, los otrosíes y los alcances que se le deberán hacer a estos acuerdos. Si se van a suspender las acciones armadas, de hecho ya queda un punto menos de donde se pueden agarrar los escépticos de esta negociación. Si se van a entregar las armas, así sea dosificadamente, ya hay otro punto menos para oponerse a esta paz imperfecta. Si se firma ya no vale la pena oponerse a la firma. Ahora los uribistas y los seguidores del procurador deben hacer un cambio de tercio. Ahora deben enfilar baterías para discutir sobre cómo se deben implementar los acuerdos y cómo se garantiza que se pueda alcanzar la tan anhelada paz. Ahora comienza el debate en serio. Que se escuchen las ideas y no tanto las descalificaciones. Si estuvo bien que uribistas y derechistas se opusieran a la forma como se ha abordado el tema, que se hubieran rasgado las vestiduras hasta recurrir incluso a exageraciones como la de la famosa entrega al castro chavismo, es momento de aceptar que no convencieron. Que las cosas no salieron a su favor y que el que no se monte al tren de la paz puede terminar por ser arrollado por la historia. Ahora hay que aceptar la derrota porque Juan Manuel Santos ganó, con mermelada, oportunismo parlamentario y todo,salió  adelante, puede que no muy legítimamente o con prácticas non sanctas pero lo sacó adelante contra viento y marea. Y con todos los defectos, problemas de credibilidad y de popularidad se salió con la suya y logró que ser firmara el cese al fuego. Es un triunfo suyo y hay que aceptar con nobleza que ganó esta partida así no haya sido limpiamente. La legitimidad en este caso no radica en los métodos sino en los propósitos. O sea que seguir cantaleteando que el fin no justica los medios es desconocer que en ocasiones los hechos son tozudos. La historia lo juzgará, entre otras cosas porque el pueblo, que es mas pragmático y además consciente de que ha sido un poco ausente en este proceso, ya lo absolvió. Y no porque comparta o apruebe sus procedimientos sino porque prefiere el mal menor, porque ya llegó a la idea de que hay que hacer lo que sea para que se firme la bendita paz. Y la poblacion civil, mas inteligente que sus dirigentes politicos, no le cree a Santos pero si le apuesta a la paz. No apoya al presidente pero si a su proceso de paz. La comunidad internacional lo avala porque prefiere un mal arreglo que un buen pleito, una paz defectuosa a una guerra perpetua. Los colombianos la apoyan porque prefieren que uno de los factores violentos se desmovilice, así toque tragarse unos cuantos sapos, a seguir con la incertidumbre de la guerra y su persistencia. Los dirigentes uribistas debieran leer bien el momento. Sus preocupaciones no son las del pueblo. Y en eso se parecen a las FARC y al gobierno. A los opositores de este proceso les preocupa la impunidad y la elegibilidad de los insurgentes, mientras que a los ciudadanos de a pie no. Les importa un pepino que lleguen a ocupar curules. Para la ciudadanía esas no le pertenencen al pueblo sino a la clase politica. Y le da lo mismo que llegue un bandido a quitarle el puesto a otro que no le parece menos, porque así es como ve la población civil a los parlamentarios. Este si es el momento para la oposición. Pero para aquella que interprete a las amplias masas porque como bien citó Timochenco a Alvaro Iglesias el dia del anuncio del cese al fuego “Al pueblo nunca le toca”. Esta es una excelente ocasión para quienes sienten a la ciudadanía, para quienes se sintonizan con la sociedad civil y no tanto para quienes defienden intereses de grupo o de sectores comprometidos con posiciones retardatarias. Martha Lucía Ramírez, por ejemplo, tiene hoy la oportunidad de ponerle ojos de mujer a este momento histórico. Ella puede dar un paso atrás para dar dos pasos al frente. Debe decidirse a apoyar la paz de Santos pero dejar constancias sobre lo que no se ve bien respecto de las víctimas, la justicia y la verdad, debe apoyar la paz de Santos pero ponerse al frente de las observaciones serias y viables de los acuerdos. Decir sí  pero poner su otrosí. No hay que ignorar que este avance puede ser el comienzo de la discusión sensata. Por ejemplo saber que la guerrilla quiere el cambio de régimen pero que ahora está dispuesta a hacerlo por la vía pacífica. Que el gobierno quiere poner punto final al conflicto armado pero que poco se le ve comprometido con ponerle punto final a sus causas. No se le pide que se ponga de lado de los pobres o que busque acabar con la desigualdad social pero se le puede exigir que le apunte a terminar las prácticas clientelistas y politiqueras en las que él mismo se ha apoyado para sacar adelante esta firma. Que incluya a la comunidad en la implementación de los acuerdos territoriales para que se fortalezcan las organizacione sociales independientes de la clase politica y de la esfera de influencia de las guerrillas. Los líderes de la oposición que sepan interpretar la coyuntura pueden jugar un papel crítico y constructivo en la nueva etapa que comienza. Pero si se quedan en sus trincheras de francotiradores o en sus egos de renegados ni aportan ni ganan. Llegó el momento de sacar lo mejor de todos para ponerlo en concurso. En este escenario se notarán facilmente quienes se destaquen porque piensan en el país, en las futuras generaciones en paz y en la búsqueda de soluciones y trasformaciones desde los instrumentos democráticos. El compromiso social que se requiere es aquel que tiene un padre que se ha opuesto o no ha visto con buenos ojos al novio de su hija pero una vez que ocurra el matrimonio no tiene otro camino que apoyarlo y emprender la tarea constructiva de influir para que ese nuevo acuerdo llegue a buen puerto. El que comprenda la frase traída por Timoleón Jimenez, o como se llame, de "Al pueblo nunca le toca" y se ponga con el corazón en la mano y el pulso tendido a buscar que los acuerdos terminen en beneficio de la comunidad y que la paz sirva para recomenzar una nueva forma de hacer política y de gobernar. Y el que se entienda que la exclusión es la partera de la violencia en Colombia comprenderá que no él nunca más sólo se garantiza si se le pone tate quieto a la corrupción y se le aplica el nunca más a los factores que originaron la guerra.
Más KienyKe
La Resolución 813 de 2026 actualiza las reglas del derecho a morir dignamente y amplía el acceso bajo condiciones específicas.
La caducidad de la marca Frisby en España abre un debate legal. Conozca qué pasó, por qué ocurrió y qué podría decidir la Unión Europea.
En la FILBo 2026, Dado Editorial Sensorial transforma la lectura en una experiencia táctil e inclusiva para quienes han quedado fuera del acceso cultural.
Luego de haber sido arrestada en marzo, la Fiscalía acusó a Britney Spears por conducir bajo los efectos del alcohol y drogas.