Patria

Mié, 07/03/2018 - 06:34
Fernando Aramburu, vasco y español, nos recrea el drama de la violencia armada y sus impactos, cercanos, no desde la geopolítica sino del diario vivir.

Dos familias, un pueblo pequeño, unidas y
Fernando Aramburu, vasco y español, nos recrea el drama de la violencia armada y sus impactos, cercanos, no desde la geopolítica sino del diario vivir. Dos familias, un pueblo pequeño, unidas y unidos entre ellos; la típica vida vasca, el euskera, las cuadrillas, la música, la comida; sus tradiciones, sus vivencias, sus anhelos, sus pesares. Una más exitosa en lo económica que la otra; pero amigos entrañables. Casi una sola familia. De pronto, la extorsión, la amenaza, que la ETA, en su reinvindicación nacionalista, acomete contra aquellos que pueden ser útiles para el financiamiento; y recluta, a aquellos, que pueden ser sus combatientes, sus alfiles, su apuesta. De pronto, lo impensable; una y otra familia, principalmente las dos mujeres, dejan de verse; incluso con sentimientos de odio, aunque no compartido por todos, pero por omisión y silencio, cómplices de la situación. Igual, con el pueblo. Hasta casi un ostracismo disfrazado. Y al final el desenlace fatal, el empresario es asesinado por un oscuro militante etarra sin identificar. Y viene el recuento. Aramburu, jugando con los tiempos, de más allá, de más áca y del presente, va recreando las vicisitudes y dramas de las dos familias y sus círculos. La viudez y orfandad de unos; la clandestinidad, la incomprensión y enfermedad de otros. En la novela, Aramburu nos va llevando a los dilemas de rencor, perdón, reconciliación. ETA ha dejado la lucha armada, ahora sería posible volver al reencuentro a pesar de las ausencias, unos en el cementerio, otros en la cárcel, otros en la invalidez, otros en la enfermedad. Es una apuesta para conocer la vida vasca desde su visión de lucha por una identidad, pero no necesariamente opuesta a su estatus actual de convicencia en España. Es una pregunta continua sobre la vida y sus sentimientos. Es una invitación a su lectura y, por qué no, a pensar en nuestro país en estos tiempos similares en algunos aspectos, distintos, terriblemente distintos, en otros.
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