Peñalosa, Transmilenio, y otros sistemas

Jue, 19/05/2016 - 05:30
He votado por Enrique Peñalosa y he pedido votar por él. Estimo que es el mayor transformador urbano de Colombia; lo que hizo con Bogotá en 3 años no lo ha logrado nadie en otra parte. Me impresio
He votado por Enrique Peñalosa y he pedido votar por él. Estimo que es el mayor transformador urbano de Colombia; lo que hizo con Bogotá en 3 años no lo ha logrado nadie en otra parte. Me impresiona oír la gente despotricar de Transmilenio. ¿Acaso no recuerdan la humareda y la inmovilidad de miles de buses destartalados por la Caracas? El sistema de Peñalosa parecía sacado de los supersónicos comparado con aquel caos desesperante. Transmilenio fue un milagro. Pero los Alcaldes posteriores a Mockus, malos administradores, despilfarradores y asistencialistas, abandonaron el ritmo de expansión del sistema que se rezagó, se saturó, y se fue desprestigiando. También pasaron 20 años, las cosas evolucionaron, los países tercermundistas avanzaron. No miente Peñalosa cuando dice que muchos copiaron nuestro Transmilenio, que se conoce como BRT (por las siglas en inglés de Bus Rapid Transit). Pero Europa se modernizó más, sus antiguos tranvías cambiaron de figura, de prestaciones, y más de 260 ciudades del viejo continente adoptaron “trenes ligeros” que ruedan sobre 11.000 kms de vías. El 60% de los centros poblacionales de más de 150.000 habitantes disponen de transporte urbano ferroviario y los modernizados tranvías constituyen el 80% de las redes de transporte urbano. Medellín, única ciudad de Colombia con actitud de primer mundo, asimiló el sistema, y tienen ya funcionando la línea de tranvía más moderna de américa, que coexiste con sus sistemas Metro y BRT. Pero, ¿por qué tranvía en la avenida Ayacucho y no BRT? Por espacio en vía, por estética urbana, por ser un recurso de transporte limpio, y porque pensaron en grande: Quieren una ciudad que nada envidie a las de Europa, China, Canadá o Australia. Bogotá en cambio, llena de huecos y atrasada, con el espacio público invadido empeoraba a diario. Por eso después de tantas frustraciones con los polistas, el triunfo de Peñalosa fue un alivio, y quienes amamos Bogotá nos ilusionamos con que había llegado el momento de la capital. Petro no fue buen Alcalde. No tenía experiencia como administrador, tampoco estudió urbanismo; pese a eso soñó trascender y se empeñó en el Metro. No pudo. Pero también pensó en tranvías. Dando tumbos se le frustró el de la carrera Séptima, que habría sido una maravilla, sin embargo dejó viabilizado un tren ligero eléctrico, por APP, 100% con recursos privados, cuyos socios son Metrovías Panamericanas, Sener, Metro Bilbao y el Sitp. Un metro ligero, de 16,5 kms, que no cuesta un centavo a Bogotá y recorre -sin contaminar- la avenida 68, desde la 100 con Séptima hasta el barrio Venecia. Quedé perplejo cuando supe que esta administración “descartó” el tren eléctrico ya viabilizado de la 68, para meter Transmilenio. Me cuesta entender la -ahora para mí también- insólita obsesión del Alcalde con el sistema BRT; no concibo que prefiera invertir miles de millones del distrito en un sistema contaminante y odiado, en vez de dejar fluir la Asociación Publico Privada del Tren Ligero de la 68, que tiene ya todas las aprobaciones estatales y cierre financiero. No es lógico, no es serio, no es responsable con las finanzas de la ciudad, e impulsa la especie callejera –y falsa- de que “Peñalosa no hará el Metro porque es socio de los buses”. De paso, nos deja sin argumentos a quienes le defendemos. De un hombre cosmopolita se espera que como Alcalde dé continuidad a lo que funciona en el mundo. Pero su directora del IDU Yaneth Mantilla, sin ruborizarse, nos dijo ésta semana que lo que es óptimo en toda Europa, Canadá, China, Japón, y ya Medellín instaló con éxito, “en Bogotá no conviene, no es necesario, y no es la prioridad en éste momento”. A otro perro con ese hueso. La verdad tiene que ser otra. Y espero que no sea la presión de los transportadores y socios de Transmilenio, o peor aún la aversión de esta administración a todo lo que huela a Petro. Sería dramático que se tire a la basura el sistema eléctrico que puede dar a Bogotá una cara de metrópoli de la que carece, y a los ciudadanos un medio limpio, además sin comprometer un solo peso de nuestros impuestos. Aparte, cabe preguntar qué pasaría con las empresas que gastaron millones de dólares, tiempo y recursos armando la APP con una ciudad que tiene la obligación de ser seria, y luego les dice “No. Ya no. Chao” como si se tratara de un juego. ¿Quien volverá a creer que Bogotá es un ente responsable para proponer esquemas de negocios? Otra inquietud es ¿por qué a la hora de escoger entre Tranvía o Transmilenio, no se consulta a los ciudadanos? Para eso son los mecanismos de participación popular; y si fuera muy caro, pues difundan que es un tranvía y que puede ser el BRT por la 68, contraten una encuesta, y consideren las expectativas de la gente. Cancelar el tren ligero de la 68 es frustrante para quienes queremos una Bogotá a tono con el mundo contemporáneo. Aparte, es irresponsable con las finanzas del distrito, y parece un borrón de cualquier logro de la administración anterior. Piénselo Alcalde, hundir esa APP es un desacierto. Gaste la plata donde no haya soluciones dadas. el Tram de la 68 es gratis para Bogotá. Y, los hombres no son como los ríos. Devuélvase… https://www.youtube.com/watch?v=m0R_MA0K8vM&feature=youtu.be
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