Protegiendo al Capo

24 de noviembre del 2010

Quienes hace ocho años sosteníamos que en la Casa de Nariño se había entronizado el nuevo Cartel de Medellín fuimos estigmatizados, perseguidos, vilipendiados. En lo que a mí respecta, nunca tuve la menor duda sobre el modus operandi de Álvaro Uribe, un ciudadano criado bajo el principio según el cual “haga plata mijo bien hecha, […]

Quienes hace ocho años sosteníamos que en la Casa de Nariño se había entronizado el nuevo Cartel de Medellín fuimos estigmatizados, perseguidos, vilipendiados. En lo que a mí respecta, nunca tuve la menor duda sobre el modus operandi de Álvaro Uribe, un ciudadano criado bajo el principio según el cual “haga plata mijo bien hecha, pero si no hágala de todas maneras”. La cantidad de episodios que vinculaban a Uribe con el narcotráfico, nunca bien explicados, eran los que me hacían creer firmemente que ese gobierno iba a recurrir a lo que fuera, legal o ilegal, para mantenerse en el poder, perseguir a los opositores, raspar la olla del erario, comprar votos para reelegirse, repartir contratos a los amigos, beneficiar a los hijos, etcétera.

Nunca acabaremos de descubrir todas las sinvergüencerías que se hicieron durante los dos períodos de Uribe. Es que cuando uno ve entrando a  la Casa de Nariño delincuentes por el sótano con la finalidad de enlodar a los magistrados, no puede uno menos que sentir repugnancia. Y si eso fue lo que se supo pues no quiero ni pensar en lo que alcanzaron a esconder.

Pero si se trata de cosas repugnantes ni para qué hablar del episodio de la fugada a Panamá de la ex directora del DAS, María del Pilar Hurtado.  Como la peor malhechora y aduciendo razones de seguridad, la ciudadana en mención, seguramente usando la influencia de su ex jefe, se larga del país como lo que es: una delincuente. Su fuga es la prueba reina de que ella sabía todas las ilegalidades que se hacían desde la entidad que manejaba.

Y creo, sin temor a equivocarme, que Uribe le ayudó en este proceso, no porque la considere como “una buena muchacha” sino porque tiene claro que ella es la que lo podía delatar. Por eso no me extraña que detrás de esta señora se vayan Bernardo Moreno ex secretario de la Casa de Nari y todos aquellos del círculo cercano a Uribe que tuvieron que ver con las chuzaDAS, tal y como lo ha sostenido la fiscalía.

Hay que ver a Uribe trinando en su Twitter diciendo que “hemos respetado la Constitución y las leyes”. Si claro, como lo hicieron con las chuzaDAS, con los 3.000 muchachos de los falsos positivos, con los seguimientos a los magistrados, con la muerte de sindicalistas, con los recursos del Estado en entidades como Estupefacientes, por solo mencionar unos pocos casos. No sé todavía a que ley se referirá Uribe, pero ciertamente no es a nuestro código penal, pues tal y como van las cosas no dejaron una sola norma sin violar.

El problema para ellos fue que Uribe jamás contó con que la Corte Constitucional no le iba a aprobar la reelección por lo que no alcanzaron a tapar todas las vagabunderías que hicieron, con tan mala suerte que todas han salido al tiempo, sin que puedan hacer nada para cubrirlo. Por eso es que como las ratas, vemos salir asilada a una ciudadana que delinquió a sus anchas para beneficiar solamente a una persona: el Capo de Capos de la Casa de Nari. O es que acaso alguien duda que el beneficiario real de todos esos actos delincuenciales era el mismísimo Presidente de la República.

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