Que la riqueza no se quede en el bolsillo de unos pocos

12 de octubre del 2019

Una opinión de David Barguil

Que la riqueza no se quede en el bolsillo de unos pocos

El más reciente informe del Fondo Monetario Internacional sobre las perspectivas del crecimiento económico deja una preocupación latente frente a la desaceleración mundial. Nuestro país, por supuesto, no ha sido ajeno a esta volatilidad. Sin embargo, en los últimos cinco trimestres Colombia ha crecido por encima de otros países de América Latina: venía con un promedio de 3% y recientemente el Ministerio de Hacienda señaló la cifra de 5,6%. Esto refleja que los vientos empiezan a jugar a nuestro favor, pero tampoco podemos cantar victoria. Las cifras de desempleo que se mantienen en dos dígitos nos obligan a tomar medidas contundentes para que el crecimiento económico sea con equidad. Nuestro diagnóstico: La mejor política pública para impulsar la economía y generar empleo es que dicho crecimiento llegue a la base de la pirámide y acabemos con los carteles y monopolios existentes en distintos sectores económicos del país.

El informe del FMI ratifica que la guerra comercial entre Estados Unidos y China es una de las principales razones de la volatilidad económica que atraviesa el mundo. A esto se suman las serias amenazas en el mercado tecnológico, la zozobra del “brexit” y las alzas del precio del petróleo que explican, en buena medida, que el crecimiento mundial sea apenas de 3,2%. Por el lado de América Latina y el Caribe el Banco Mundial estima un precario crecimiento de 1,7%, principalmente por el lento avance de los indicadores en Brasil, la contracción argentina y la desaceleración de Chile y México. Sin embargo, esta misma organización afirma que Colombia muestra una sólida expansión económica y el Ministerio de Hacienda así lo corrobora al señalar que en el último trimestre del 2019 la economía nacional creció 5,6% anual. Esto da un respiro ante el escenario de pesimismo por el aumento en la tasa de desempleo que, según el DANE para el mes de agosto, fue de 10,8%, reflejando un aumento de 1,6 puntos porcentuales con respecto al mismo mes de 2018, cuando fue de 9,2%.

Dado lo anterior, Colombia tiene que hacer una reflexión. Si bien es cierto que se requieren tasas de crecimiento sostenidas y superiores al 3,3% para reversar estos números rojos de desempleo y más con las presiones sobre la economía, resultado de la llegada de casi 1’500.000 venezolanos -según Migración Colombia-, también es cierto que no nos ha ido tan mal si nos comparamos con otros países de la región. Entonces, la pregunta es ¿dónde se está quedando dicho crecimiento? El quid del asunto es un crecimiento con equidad que no se quede en el bolsillo de unos pocos monopolios o carteles, sino que se distribuya a toda la población. No en vano somos la cuarta economía más desigual del planeta y mientras no planteemos una política pública para cambiar esta realidad no lograremos combatir el desempleo ni la pobreza.

Durante varios años hemos venido denunciando la existencia de carteles y monopolios en distintos sectores económicos del país. La falta de competencia y las ineficiencias que se presentan hacen que esa riqueza adicional no llegue a la base de la pirámide. Empecemos por hablar del cartel del cemento que denunciamos en el 2013 desde el Congreso, donde mostramos pruebas del acuerdo de precios y repartición inescrupulosa del mercado por parte de Argos, Holcim y Cemex. A partir de allí, la Superintendencia de Industria y Comercio abrió una investigación y multó a estas empresas con $180.000 millones. Además, debido a las denuncias, el precio del cemento pasó de $28.000 -el más caro del continente- a $20.000.

Sigamos con el sector de las telecomunicaciones. Hace algún tiempo Fedesarrollo estableció que sólo las ineficiencias en este mercado nos cuestan a los colombianos $5 billones. Como si fuera poco, este año Movistar, Tigo y ETB demandaron a Claro alegando dominancia de este operador y falta de competencia en el sector. Para terminar este capítulo, es hora de abrir el debate sobre el modelo actual de paquete de datos y minutos en celulares. Les doy este ejemplo: Si usted tiene la capacidad económica paga un plan pospago con más de 30 gigas de navegación y además le dan minutos ilimitados a cualquier operador; pero si a usted no le alcanza el sueldo le toca recargar constantemente una tarjeta prepago de $2.000 que no le dura ni 24 horas y termina pagando la tarifa por minuto más cara del mercado.

Continuamos con el sector de los medicamentos, del que en su momento denunciamos un cobro exagerado que llegó a estar 800% por encima de países como Francia. Los gobiernos anteriores y el actual han tomado ciertas medidas importantes como la regulación de precios del Ministerio de Salud. No obstante, insistimos que los incrementos se siguen presentando, como quedó demostrado en agosto pasado cuando la Superintendencia de Industria y Comercio multó a Pfizer con $82 millones porque sus tarifas superaban en más del 600% el valor permitido. Para esa ocasión escribí una columna titulada “Las pastillas caras, ¿y el valor de la vida qué?” (link: https://www.kienyke.com/kien escribe/las-pastillas- caras-y-el-valor-de-la-vida-que-opinion-de-david-barguil)

Termino con el sector financiero. Quienes conocen mi trabajo saben que he venido dando una dura pelea para reducir los abusos bancarios y hemos logrado avanzar en varios aspectos que se ven reflejados en nuestras cinco leyes de la República. En Colombia hay tres grupos económicos que manejan el 65% del mercado crediticio del país, aquí la tasa de interés de la tarjeta de crédito tiende a estar pegada al techo de la usura, lo que hace que paguemos la tarifa más alta al lado de otros países como Panamá, Chile o Estados Unidos. Lo he dicho en varias oportunidades: la banca juega un papel fundamental para el desarrollo de cualquier economía, pero debemos hacer mayores esfuerzos para que haya más equilibrio entre los usuarios y sistema financiero. Seguiremos haciendo la tarea, por ejemplo, para que bajen los costos de los servicios y productos bancarios. Para ello, los invito a respaldar nuestro proyecto que obliga a las entidades a entregar una canasta de tres servicios mensuales ilimitados sin costo adicional por el pago de la cuota de manejo. A esta iniciativa sólo le resta un debate para convertirse en ley.

Ante el panorama de desaceleración mundial, el Fondo Monetario Internacional recomendó a los países aplicar medidas macroeconómicas estructuradas, especialmente para Latinoamérica, aunque advirtió que la incertidumbre seguirá latente y no se prevé un aumento considerable en las cifras de empleo. Colombia, según el mismo organismo, ha sido -junto con Perú- la economía más resiliente, lo cual nos da un poco de optimismo, pero nos lleva a reformularnos la manera como el país viene distribuyendo su riqueza en toda la población. Es hora de reivindicar el modelo de libre mercado y de libre competencia. Debemos poner el dedo en la llaga y terminar con esas ineficiencias que se presentan en varios sectores económicos. Tenemos que acabar de una buena vez con esos monopolios y carteles y con los abusos de algunos agentes económicos que se quedan con parte del crecimiento y no permiten que este llegue a la base, distribuyéndose equitativamente, generando empleo e impulsando nuestra economía.

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