Remedio eficaz contra malos gobiernos

30 de noviembre del 2010

A la inmensa mayoría de los municipios colombianos la elección popular de alcaldes les cayó como la peste bubónica o el cólera, es decir como una epidemia de corrupción y desgobierno que se propaga con velocidad y se contagia.

Buscar una salida a esta avalancha de saqueos no es fácil. Hay quienes inclusive sueñan con volver a la época pre-constitución del 91, para que a los burgomaestres los vuelva a nombrar el Gobernador y al Gobernador lo nombre el Presidente. En el Valle del Cauca, por ejemplo, están felices con Lourido que reemplazó al destituido Abadía por obra y gracia de Uribe en uno de los últimos actos de su pulquérrimo gobierno.

A mi personalmente no me gusta esa figura, volver al pasado no creo resuelva los males del presente, pero reconozco que hay que hacer algo con estas alcaldías y gobernaciones que tienen desbaratadas nuestras ciudades y en quiebra los departamentos.

Se me ha ocurrido un remedio eficaz y lo pongo a consideración de ustedes para ir ambientando la fórmula hasta llevarla a la aprobación del Honorable Congreso. Se trata de que elijamos a los gobernantes locales por anticipado, cuatro años antes. La cosa funcionaría así, se hace la votación y quien resulte favorecido espera cuatro años para posesionarse, mientras tanto gobierna otro.

¿Cuál es la ventaja? Pues que el elegido tiene tiempo suficiente para prepararse y fungir de mandatario, gozando las mieles de poder pero sin ninguna atribución. Podrá ir a cocteles, cortar cintas de inauguración, pero no firmar contratos, ni nombrar funcionarios. Siendo mandatario electo, pero no en funciones, esa persona seguirá de cerca lo que hace el otro gobernante, lo criticará, expresará libremente sus ideas y así dejará conocer su verdadero talante pues ya no estará en campaña, no tendrá que mentir, ni prometer lo que no puede.

Miremos el caso de Samuel. ¿Cómo podía resultar buen alcalde con sus antecedentes? Antes de ser elegido no había tenido oportunidad de aprender nada, solo había sido Senador y todos sabemos que los Congresistas no hacen nada, o mejor hacen muy poco y lo poco que hacen lo hacen mal. Si después de elegido hubiera esperado cuatro años, se habría podido preparar, desarrollar mejor sus ideas, buscar mejores cómplices, digo colaboradores, perdón.

Igual le habría pasado a Jorge Iván. En esos cuatro años como alcalde electo, pero no en funciones, habría preparado realmente sus megaobras y no improvisarlas. Es que pobre, siendo médico, le ha tocado hacer hasta estadios de fútbol. ¡No es justo!, Con afanes no hay quien haga las cosas bien. Y, ni hablar de otros municipios, como Pereira donde Israel ha tenido que volverse economista para generar empleos temporales y gastarse a la carrera la platica que le envió el gobierno nacional, o Alonso que, especialista en manejo de imagen, no ha tenido tiempo para otra cosa que manejar la suya. Y ¿qué tal el pobre Char con experiencia en negocios particulares… Cómo se le puede exigir que ahora maneje bien los negocios públicos?.

Los casos son múltiples, pero todo este desgobierno que estamos viviendo no es porque sean malas personas, ni ineptos. No, ¡se debe a la improvisación!. De manera que si esperan con paciencia y se preparan, estoy segura que cuando finalmente lleguen a su anhelada posición de mandatarios serán los gobernantes que nos merecemos, de lo contrario les revocamos el mandato antes de que lo empiecen. ¿No les parece perfecta la fórmula?

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