Mientras no cesa la controversia por el aumento salarial de senadores y representantes (a casi $28 millones mensuales), el Congreso acaba de entregarle a Palacio una ley que rinde homenaje al periodista Enrique Santos Castillo, padre del Presidente de la República.
La coincidencia ha sido interpretada por algunos críticos como una secuencia de mutuos elogios, agradecimientos, favores y exaltaciones. Para los más duros detractores “como la demostración de la postración del Congreso al Ejecutivo”.
Está por verse si el Jefe del Estado estampa su firma sancionatoria pero muchos suponen que sí porque ninguna ley que determine erogación económica del Estado puede avanzar en el Congreso sin la venia oficial.
Quienes defienden la iniciativa exaltan la trayectoria de Santos Castillo, jefe de redacción por casi cuarenta años del periódico El Tiempo. Y con algo de humor señalan que si el Congreso aprueba leyes para erigir el sancocho como institución nacional o enaltecer el sombrero vueltiao…¿porqué no aclamar las condiciones profesionales y humanas del gran Santos Castillo?
Se autoriza el presupuesto para construir un colegio en Sogamoso, Boyacá, el cual llevará el nombre de Santos Castillo. Se ordena erigir un busto en bronce que será ubicado en el salón principal del Palacio de la Torre de Tunja, sede de la Gobernación de Boyacá. Y se determinara que un parque de Bogotá tendrá el nombre del periodista.
“Adicionalmente, se ordenará a la radio y televisión de Colombia (RTVC) producir un documental sobre la vida, obra y carrera de Santos Castillo, el cual será transmitido por el Canal Institucional y Señal Colombia y la Radiodifusora Nacional. Por último, se autoriza al Gobierno para crear el programa de becas en el campo del periodismo que se denominará Enrique Santos Castillo. El programa en mención será administrado por el Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior (Icetex).”
