Ser humano, múltiples cuerpos

30 de julio del 2011

Cuando consideramos que existe algo más que la materia, cuando consideramos que el amor tiene diversas manifestaciones, podemos conocer que como seres humanos tenemos no solo un cuerpo, no solo el cuerpo físico esta amigable envoltura que nos transporta, sino que también tenemos otros cuerpos. Podemos hablar entones del cuerpo emocional, aquel que nos rodea, […]

Cuando consideramos que existe algo más que la materia, cuando consideramos que el amor tiene diversas manifestaciones, podemos conocer que como seres humanos tenemos no solo un cuerpo, no solo el cuerpo físico esta amigable envoltura que nos transporta, sino que también tenemos otros cuerpos.

Podemos hablar entones del cuerpo emocional, aquel que nos rodea, como si fuera otra piel, menos densa, más sutil, como una gelatina a nuestro derredor y que esta compuesto por todas las emociones que tenemos durante el día y durante nuestra vida. Es aquel que entra en contacto antes que nuestra piel, con otro ser humano y con el que percibimos “esta persona nos gusta”, “esta persona no me cae muy bien”. Es aquel que nos advierte y señala la empatía, aquello que decimos la química, que nos atrae o repele.

Lo alimentamos constantemente en las relaciones con amigos, parientes, la esposa los hijos, la gente que pasa a nuestro lado. Lo alimentamos cada vez que identificamos una emoción, la ternura, el agrado, la indiferencia, el odio. Y así como el cuerpo físico se construye a partir de los alimentos físicos, nuestro cuerpo emocional se construye a partir de las emociones que vivimos y que anidan en nuestro ser. Es el cuerpo de las relaciones.

Podemos hablar también de nuestro cuerpo mental, que al igual que el emocional nos rodea como una capa más, como si fuéramos una cebolla. Esta situado más externamente, todavía más sutil, como una nube en ocasiones suave, en ocasiones densa. Suave con pensamientos armoniosos, densa con pensamientos pesados. Los pensamientos tienen forma, la forma de aquello que representan, de aquello que finalmente creamos en la vida material. Una idea, un pensamiento que primero tenemos a ese nivel, como por decir el “avión”, fue creado primero en la mente de aquellos que soñaban con volar, paso luego a matizarse con las emociones poniéndole no solo forma, sino textura y color, para finalmente luego de pasar por plasmar la idea en un plano, hacerlo realidad al construirlo y poder volar en el.  Los pensamientos son formas concretas y por serlo son un cuerpo, no lo vemos pero lo sentimos, lo tenemos navegando en torno a nosotros. Es aquel, el cuerpo mental, que construimos cada vez que pensamos “mi jefe es muy buena persona”,  mi esposa es muy buena mamá”, “mi compañero es envidioso” “mi casa es agradable u horrible”. Cada uno de estos y todos los pensamientos que tenemos crean una realidad. Y esa realidad será mas fuerte, cuanto más repitamos el pensamiento.

Hagamos un paralelo entre el agua y los cuerpos; el agua en su estado solidificado, el hielo,  sería el cuerpo físico; el agua en su estado líquido, sería el cuerpo emocional; el agua en su estado de vapor, sería el cuerpo mental. Todos son agua, pero la densidad hace que nos parezcan diferentes teniendo la misma esencia, H2O. Así somos los seres humanos, una misma esencia manifestada en mente, emociones y cuerpo. Más  allá, inmersos en un espíritu y sostenidos por el medio ambiente, la tierra.

Por tanto, lo que pasa en cualquiera de nuestros cuerpos, va a repercutir en los otros.

  • Si hacemos ejercicio, produciremos endorfinas, que nos dan la sensación, emoción de bienestar y despejan la mente para poder pensar con claridad.
  • Si tenemos una emoción, por ejemplo la sensación de estar con toda la carga del trabajo, de sentir que somos los responsables por lo que sucede en la empresa, podremos tener espasmos musculares en los hombros y en la nuca, al tiempo que la mente empieza como un disco rayado a dar vueltas para encontrar la solución a todos los problemas.
  • Si la emoción es de júbilo, de alegría el cuerpo se tornará liviano.
  • Si tenemos un problema no resuelto, como no poder pagar una deuda, esto se convierte en  un pensamiento de esos que no dejan dormir, continuo, que invade cuando estamos comiendo o conversando, que se vuelve habitante continuo mientras no tomemos decisiones. Así nuestras emociones se ven alteradas, nos deprimimos, hasta llegar al cuerpo físico donde de tanto pensar podremos desarrollar dolor de cabeza.
  • Si tomamos decisiones sentiremos un gran alivio y nuestro cuerpo se relajará.

Es así como existe una conexión completa entre los cuerpos físico, emocional y mental, explicable dentro del contexto de la teoría energética del universo. Esto nos brinda la oportunidad de poder conocer que lo que se manifiesta en nuestro cuerpo físico, viene de aquello que hemos pensado y sentido.  También nos hace por tanto responsables de nuestro estado de salud y enfermedad. Nuestra biografía se convierte en biología.

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