Tanto va el cántaro al agua….

7 de diciembre del 2015

Los resultados del domingo en Venezuela dejan varias enseñanzas interesantes. Lograr arrebatarle al régimen arbitrario de Maduro la mayoría de los escaños de la Asamblea Legislativa es una proeza mayor que solo fue posible por tres factores: Vías democráticas, Unidad y Perseverancia.

Por supuesto que el gobierno del socialismo del siglo XXI puso algunos granitos de arena para que eso fuera posible. Los principales fueron ineptitud, arbitrariedad y corrupción. Pero esos elementos no son novedosos, lo comparte con cualquier dictadura que se respete.

Lo que sí es realmente una enseñanza para el mundo son las acciones de la oposición, única responsable del éxito electoral del domingo 6 de diciembre.

El Movimiento de Unidad Democrátrica – MUD – que agrupó varios partidos, inclusive de tendencias ideológicas muy dispares, se aferró a las vías democráticas. Por mucho que el gobierno de Maduro habló de intenciones de golpes de estado e incitación a la violencia, no hubo una sola violación a la ley ni acciones antidemocráticas. El torpe golpe que sacó a Hugo Chávez del poder por unas horas para atornillarlo después en su silla fue un aprendizaje doloroso. A partir de ese momento la oposición entendió que la única vía real y cierta es la democrática.

También perdió tiempo valioso en peleas intestinas entre las facciones opositoras. En el MUD coexisten los viejos partidos de la Venezuela pre – chavista con nuevos movimientos emanados de grupos renovadores.  Los Adecos y Copellanos, muy parecidos a nuestros liberales y conservadores, trabajan ahora hombro a hombro con agrupaciones políticas recién fundadas. Pero tuvieron que “calarse” años de gobierno chavista por culpa de sus divisiones y enfrentamientos. Solo cuando se dejaron atrás los celos y se entendió que tenían un propósito común, mucho más importante que los éxitos individuales, lograron el resultado necesario para concretar el cambio.

Y finalmente todo lo anterior se consolidó gracias a la perseverancia. A pesar de los reveses electorales y las fallas al interior de la oposición, año tras año, elección tras elección, todos los partidos agrupados en el MUD persistieron en su propósito. Fueron y fueron a los procesos electorales sin bajar la cabeza, sin perder la esperanza, sin dejarse llevar a la violencia, hasta que el cántaro del gobierno se rompió.

Por supuesto se rompe porque la democracia es mucho más que hacer elecciones, como creía el gobierno Chavista que organizaba procesos electorales como medio de distracción para tapar sus falencias. Chávez era un mago en esto; muchas veces se sometió a las urnas y ganó porque en esos momentos ponía en juego toda su fortaleza histriónica, toda su capacidad de fungir como víctima y toda la sinvergüencería con que utilizaba una chequera repleta de petrodólares. Pero una cosa fue Chávez y otra muy distinta Maduro. Sin la gracia, la inteligencia intuitiva o los dólares de su antecesoR, más una caricatura que un pupilo, Maduro se está derrumbando como un castillo de arena.

La inteligencia de la oposición será definitiva en estos momentos. Que el triunfalismo no les haga perder ese precioso norte que es la reconquista de la democracia real en Venezuela, una democracia en la que también deberá jugar el chavismo para consolidar un proceso que los saque de la crisis social y económica en que están metidos.

¡Felicitaciones Venezuela!

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