Te lo dije

Vie, 23/09/2011 - 09:00
Cómo es de duro desobedecer un consejo de la madre y luego de equivocarse escuchar la terrible frase: “Te lo dije”. No sé por qué cuando he escuchado los repetid

Cómo es de duro desobedecer un consejo de la madre y luego de equivocarse escuchar la terrible frase: “Te lo dije”. No sé por qué cuando he escuchado los repetidos desafíos del Vicepresidente al Gobierno e incluso al Jefe del Estado me acuerdo de la sentencia maternal: “Te lo dije”.

Para muchos de nosotros, que acompañamos la candidatura del hoy presidente Juan Manuel Santos, fue una sorpresa la designación de Angelino Garzón como fórmula para la Vicepresidencia. No hay que olvidar que el Vicepresidente tiene como única función constitucional remplazar, Dios no lo quiera, al Jefe del Estado en sus fallas temporales o absolutas. Dado que debe asumir la responsabilidad del remplazar al que resultó elegido por los colombianos debe, como es obvio, mantener una coherencia política con el titular. Para muchos era evidente que Angelino Garzón no compartía buena parte del ideario y del contenido programático del candidato Santos.

Desde el principio el doctor Garzón hizo sentir su opinión en temas tan delicados como la del aumento de la edad de pensión o su intervención en el paro del transporte de carga. Dejó claro que tenía no solo ideas, no siempre iguales a las del gobierno, sino también hizo explícito su deseo de ocupar un espacio político propio. En el entretanto desmontó buena parte de la institucionalidad que había dejado el gobierno anterior en asuntos como la Comisión Nacional de Reparación y otras instancias que operaban con bastante eficiencia desde la Vicepresidencia. Al principio el gobierno guardó prudente silencio y se tragó las lagartijas. Pero como siempre sucede, el caucho se ha ido estirando hasta el último incidente sobre el cálculo de la riqueza en Colombia.

Parafraseando a mi madre, yo le diría al Presidente: “Te lo dije”. La coherencia es un concepto que no es relativo ni negociable. No puede exigírsele a quien piensa distinto que no hable o actúe distinto. En el fondo, el Vicepresidente es coherente con su carrera política. Sus posiciones no sorprenderían de no ser por la investidura que tiene. Si no fuera miembro de esta administración, sus opiniones y actos nos parecerían normales y coherentes con su pasado político y sindical. Tal vez está en el lugar equivocado pero esa decisión fue del Presidente y de nadie más.

Finalmente, existe una lección elemental de la administración: “Nunca nombres a nadie que no puedas despedir”. El Jefe del Estado tiene el problema de que el Vicepresidente no es un empleado del gobierno nacional. No lo puede despedir ni lo puede cambiar como lo hace con los ministros. No es cierto, como lo afirma el Vicepresidente, que él cuenta con la misma legitimidad del Presidente titular. Los nueve millones de colombianos que votamos lo hicimos por Santos y no por Angelino Garzón. El mandato lo tiene, sin un ápice de duda, el Jefe del Estado y no aquel cuya única, repito única función es remplazarlo en caso de ausencia.

Aburrido tomar este tonito de mamá regañona y experimentada. Pero las decisiones que no tienen coherencia sino mero cálculo político terminan siendo costosas. Te lo dije.

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