Un periodismo impresionante…

Publicado por: admin el Sáb, 07/12/2019 - 02:35
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Rudyard Kipling, en una entrevista a The Sunday Herald, de Boston, el 23 de octubre de 1892 (reproducida en “Las grandes entrevistas de la historia”, Aguilar, 2014), decía: “¿Qué tie
Un periodismo impresionante…
Rudyard Kipling, en una entrevista a The Sunday Herald, de Boston, el 23 de octubre de 1892 (reproducida en “Las grandes entrevistas de la historia”, Aguilar, 2014), decía: “¿Qué tienen de bueno los reporteros? ¿En qué pretenden convertirse o qué pretenden conseguir? En cierta ocasión viajé con un grupo de periodistas de Filadelfia hasta una pequeña ciudad donde se había cometido un asesinato. Consiguieron convertir la ciudad en la antesala del infierno. Permítame que le diga una cosa: no buscan ustedes más que sensacionalismo”. Recordé esta lectura cuando pensé en el tema de hoy: las impresiones que por estos días de marchas y paros me han dejado Caracol Radio, Blu Radio, Caracol TV, La W, CMI, Noticias Uno, Hora20 y otros medios y programas, y las redes de tales medios, sus directores y periodistas. Impresiones como las siguientes: ● Que el malestar respecto del presidente Duque y su gobierno es general; que Iván Duque ha estado y está sin apoyos; que es un incapaz, alguien entregado al expresidente Uribe y a las oligarquías, que desconoce las necesidades de la gente, que no es la persona que Colombia necesita en este momento; que defender al mandatario y a las instituciones es ser enemigo del pueblo y el progreso y partidario del oscurantismo y la guerra; que el sistema que nos rige debe sufrir un cambio a fondo. Todo eso lo han dado a entender los medios. ● Que lo afirmado por los protestantes es cierto y que lo dicho por el gobierno es falso; que los vándalos no tienen relación con los paros y las marchas, pues estas y aquellos han sido un carnaval de alegría y juventud, que no hay o había nada que temer, que los muchachos y las muchachas no están manipulados por nadie, que no se hallan al servicio de la extrema izquierda, y que lo que exigen, bajo chantaje, puede ejecutarse en muy poco tiempo. Todo eso lo han dado a entender los medios. ● Que el malo del paseo es el Esmad y sus jefes, unos bellacos; que es un error garrafal del gobierno sacar al Ejército a las calles porque es una provocación; que pedir a las autoridades controlar y capturar a los vándalos y evitar los bloqueos de la vida cotidiana es negar el derecho constitucional a la protesta. Todo eso lo han dado a entender los medios. ● Que no hay en Colombia más intelectuales que los firmantes de la “carta-bomba” que enviaron al presidente Duque, y que no existe ningún intelectual, o algo que se le parezca, de tendencias distintas a la izquierda. Todo eso lo han dado a entender los medios. No pocos sentimos que jefes y reporteros, a la manera de los pintores impresionistas del siglo XIX, buscaban transmitir las impresiones de pánico y zozobra que en cada momento generaban las marchas y el paro. La revista Semana (1 de diciembre) lo recoge así: “Hace décadas el país no había sentido el miedo que vivió con los disturbios que llevaron al toque de queda”. Por lo anterior, y más, muchos tenemos la impresión de que los medios capitalistas, en especial la radio y la televisión, le han hecho el juego a los contradictores del gobierno y el sistema, y han estado más del lado de las manifestaciones que de las instituciones. Un panorama crítico. ¿Qué pretendían y pretenden los manifestantes y sus mentores en los medios: más audiencia o “convertir la ciudad en la antesala del infierno”? O impresiones como la de un empresario colombiano, radicado temporalmente en otra nación, que me escribió para indicar que, gracias a ese periodismo, la imagen que tienen en el país donde se halla “es que Duque y el gobierno son muy malos, pero aquí nadie sabe por qué”. Y la de un segundo empresario, con inversiones de alto empleo en varias ciudades del país, que me dirige una nota para comentar que tal clase de periodismo “es muy eficiente: ya conozco varios casos que decidieron parar inversiones y plantearlas en el exterior”. En los medios, claro está, hay quienes niegan su papel en todo esto y fusilan a las redes. Lo afirma Semana, en la fecha señalada, al decir que la fuente del nerviosismo registrado “está en cómo las redes sociales amplifican los mensajes negativos”. ¿Solo las redes sociales? No lo creo. Desconocer la propia culpa es carecer de autocrítica. ¿Hasta cuándo? Finalmente, no es nuevo que ciudadanos y organizaciones se guíen por los medios. Thomas Alva Edison, en una entrevista concedida en París a The Pall Mall Gazette, ya lo decía el 19 de agosto de 1889, “ayer”: “En los Estados Unidos manejamos los asuntos públicos guiándonos por los periódicos” (cfr. “Las grandes entrevistas de la historia”). Y no solo los asuntos públicos, también los privados. En Estados Unidos y aquí. Es que nuestro periodismo es impresionante… INFLEXIÓN. ¿Qué tal si alguna firma encuestadora investiga el tema y delinea las impresiones originadas por los medios en este maremágnum?