Una farsa: la concertación salarial

3 de enero del 2011

No obstante las declaraciones positivas del Gobierno cuando decretó el alza del salario mínimo en 3,4% para el 2011, la verdad es que esa famosa concertación entre empresarios y trabajadores es una farsa. “Este ajuste busca hacer realidad dos de los objetivos fundamentales del Gobierno: la reducción de pobreza y la generación de oportunidades de trabajo formal para todos”. Como lo recogieron los medios “El Ministro de la Protección Social, Mauricio Santa María Salamanca, informó que el incremento favorece la creación de 2,4 millones de nuevos empleos y la formalización de 500 mil puestos de trabajo, siendo consistente con el compromiso  del Gobierno de mejorar el bienestar de los colombianos, en especial de los más vulnerables”, dice el comunicado oficial.

Primero, la verdad es que no hubo concertación sino que de nuevo, ante el fracaso de ese ejercicio de supuesta democracia, el Gobierno sacó un decreto que se acerca muchísimo a los deseos de los empresarios, y que queda muy distante de las aspiraciones de los trabajadores. Obviamente, como siempre, los empresarios quedaron felices y no han dicho ni “mu” porque la verdad es que ya habían ofrecido un incremento del 3,2%. Por el contrario, como era de esperarse, todos los sindicatos quedaron bravos. Segundo, con ese aumento cuando la inflación del 2010 va a estar muy cerca del 3%, solo se logra mantener el valor real de esa remuneración que va a los asalariados pobres del país. Tercero, de la contribución que los trabajadores colombianos han hecho al crecimiento de la economía -que va a estar alrededor del 4% para el año pasado- y que puede ser del orden del 30% del aumento del PIB o sea 1,2%, solo recibirán migajas, 0,4 puntos porcentuales. Cuarto, el aumento del salario mínimo para el 2011, que verdaderamente ayudaría a reducir las inmensas desigualdades del país después de los billones de pesos que el Gobierno Uribe le regaló a los grandes empresarios, debería haber estado alrededor del 4%. Quinto, ¿de dónde saca el señor Ministro de Protección Social las cifras que presenta? ¿De verdad el Ministro cree que así va a reducir la desigualdad en un país en donde cada vez hay más desplazados en situación de absoluta miseria?

Como siempre, la conclusión obvia es que no hubo una verdadera negociación, y a los empresarios no les importa porque saben que todos los gobiernos están de su lado. Para acabar con este circo es fundamental que la concertación entre empresarios y trabajadores sea una realidad y para ello, el Gobierno debe manejar las discusiones de manera diferente. Debe suministrar información objetiva que demuestre claramente los distintos escenarios posibles y sus consecuencias. Solo así se determinarán los límites reales de este tipo de debates: la gran tacañería de los empresarios y las excesivas peticiones de los trabajadores.  Solo así puede el Gobierno ejercer su función de árbitro y no de representante de los grandes intereses de las empresas. Esos estudios sobre el mercado laboral existen, así como expertos que pueden ayudar a establecer los límites económicamente justos para la negociación del salario mínimo en el país.

No sigan con esta farsa y no salgan con el argumento para bobos de que con esos aumentos mezquinos se logra la equidad, la solidaridad y la convivencia pacífica. A propósito, el Vice-Presidente que iba bien defendiendo los intereses de los asalariados más pobres, quedó bastante mal al justificar el 3,4%. Como dirán los trabajadores colombianos: con amigos así para que enemigos.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO