Valentía

28 de mayo del 2013

Bienvenida la valentía de esta mujer que se enfrentó al poder desde su quehacer periodístico. Columna de Margarita Londoño.

Riham Said es el nombre de una periodista egipcia que logró poner en ridículo a Yusuf Badri, un Imán fundamentalista.

[youtube]http://youtu.be/z2rL6NDoyKg[/youtube]

Aparentemente la cadena Al Nahar TV, en la que ella trabaja, había acordado con el religioso el pago de una cierta suma de dinero para concederles una entrevista y le habían garantizado que la periodista usaría el velo o hijab, impuesto como tradición a las mujeres musulmanas.

Una vez frente a las cámaras, Riham, se retiró el velo y cuando el religioso protestó y amenazó con retirarse, ella lo retó. Denunció que el Imán no había tenido reparo en recibir dinero de la cadena y que en la vida cotidiana convivía con mujeres sin velo, pero que en los medios se comportaba distinto. Para ella era una “farsa” usar la hijab solo para que este hombre quedara bien frente a la audiencia.

Lo mejor de esta osadía periodística es que el Imán se vio desconcertado, carente de argumentos, llevado al ridículo. Aunque amenazó con retirarse y demandar a la cadena, no se atrevió a levantarse, pero la periodista sí lo hizo y lo dejó plantado frente a la cámara, en un acto valiente.

Cuando Riham se quita el velo deja ver muchas cosas, deja ver, por ejemplo, que hay mujeres en el Islam que están hartas del fundamentalismo, de esa doctrina que las oprime y subordina frente a hombres prepotentes, que han construido una religión a su medida, en la que no cabe la mirada femenina.

Deja ver, también, que la intransigencia religiosa debe ser cuestionada desde la libertad de expresión, a partir de acciones simbólicas como “des velarse”, quitarse los tapujos y, en forma civilizada pero firme, no negociar estas libertades.

Deja ver igualmente que las apariencias, sean culturales, religiosas o políticas, que en las repúblicas islámicas se confunden a menudo, no son buenas, ni santas. Como en casi todas las religiones hay negocios y negociantes agazapados en los púlpitos, que se lucran de sus cargos y ejercen el poder camuflados en los dogmas.

Y deja ver otra cosa, que el fundamentalismo es una práctica machista. Riham seguramente enfrentará más de un problema y más de una crítica por lo que hizo. Afortunadamente Egipto no es una dictadura como la de Irán, porque de haberlo sido, ella estaría enfrentando un tribunal, tan duro, como la inquisición.

Bienvenida la valentía de esta mujer que se enfrentó al poder desde su quehacer periodístico. El mundo necesita muchas más Rihams que no se dobleguen, que no se arrodillen y que, sin abandonar su condición de mujer, sean capaces de denunciar la prepotencia y lo absurdo de las leyes religiosas.

Valientes como ellas son las que cambian este mundo machista y violento contra las mujeres.

www.margaritalondono.com

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