A veces llegan cartas

Mié, 18/05/2016 - 10:37


Es imposible que el expresidente Uribe acepte una invitación como la que le ha dirigido el jefe de las Farc, para que vaya a La Habana. Alias 'Timochenko' quiere ver a un exjefe de
Es imposible que el expresidente Uribe acepte una invitación como la que le ha dirigido el jefe de las Farc, para que vaya a La Habana. Alias 'Timochenko' quiere ver a un exjefe de Estado rendido a sus pies, como lo logró con Santos, con Kerry y lo hace diariamente con De la Calle y Roy Barreras. Por culpa de los que le han hecho el juego es por lo que hoy se cree que las Farc representan a la mitad de los colombianos y que son inderrotables. Uribe ha tenido una virtud escasa en el liderazgo político criollo, la coherencia. El triunfo arrollador en la campaña de 2002 tuvo que ver con eso. Mientras todos daban bandazos y bailaban al son que les tocara las Farc, Uribe se mantuvo inconmovible en su consigna de combatir, derrotar, desarmar y desmovilizar a todas las organizaciones terroristas. Lo logró con las AUC, que decretaron cese de hostilidades tendiente a la desmovilización y desarme. Por eso se desvertebró la organización criminal. Claro que Castaño, Mancuso y sus  compadres habrían preferido la impunidad total y ascender de inmediato a jefes políticos con representación en el congreso y vocación de gobierno; pero lo que lograron fue que se negociaran las condiciones de su sometimiento a la justicia, cosa que no es poco. Si no se entiende la diferencia y se insiste en que Uribe dialogue con Timochenko, es que no se quiere entender. Los partidarios del diálogo por el diálogo, de los acuerdos a cualquier precio, tienen una muletilla: “hablando se resuelven las cosas”. La experiencia enseña que, al contrario, si una de las partes no tiene carácter, hablando se le pueden enredar más las cosas. Los Santos, particularmente el hermano de Juan Manuel, Enrique, han creído siempre que hay terroristas malos y terroristas buenos y que los buenos son los que estén reunidos con ellos. Su metodología es poner whisky sobre la mesa y tratarse con “confiancitas”. La metodología de los Santos es hablar y hablar como si las partes fueran compadres y ceder y ceder cuando la contraparte se muestre indispuesta o retrechera. Es lo que llaman “mantener la mesa”. Y no hay que negar que el método da resultados..., pero a la contraparte. El que cede todo, termina arruinado. Para muestra un botón: las Farc ya obligaron a Santos a que les de rango de contraparte internacional y que lo que se firme con ellos sea equivalente a un Tratado. Peor aun, que las reuniones en La Habana sean consideradas reuniones de una Constituyente y sus documentos, normas incorporadas automáticamente a la constitución. Lo más lamentable es ver como se destruyó una obra que estaba dando frutos. La Seguridad Democrática estaba acabando con las FARC y el ELN. Santos, con su indolencia, les dio vuelo nuevamente. Al ordenar la neutralización de las fuerzas armadas y al establecer la doctrina de que la prédica del combate al terrorismo es derechismo y guerrerismo, creó las condiciones para que ambas fuerzas terroristas recuperaran el terreno que perdieron entre 2002 y 2010. Hoy las Farc mangonean la vida nacional desde su mesa en La Habana y a través de un poderoso sistema de comunicaciones. La tarea sucia, la "lucha armada", la de las bombas y el secuestro, la hacen a través del la filial ELN. El negocio de la coca lo tramitan a través de bandas criminales criollas y de carteles internacionales. Si hay alguna explicación del porqué Luis Carlos Restrepo es perseguido y lo quieren tener por fuera del debate y de la crítica al proceso de La Habana, es el temor a que devele los errores en los que persisten los negociadores de Santos. Restrepo nunca confundió diálogo con “confiancitas”, con amistad, con intimidad, con concesiones sustanciales sobre la marcha del Estado y del gobierno. El doctor Restrepo nunca se entusiasmó con tomarse fotos con guerrilleros y paramilitares; siempre  guardó prudente y necesaria distancia. Él sabe que con el enemigo terrorista hay que profundizar la desconfianza, no aceptarle razoncitas, no partir de la base de que deben olvidarse sus crímenes. Al contrario, Restrepo siempre defendió el trono moral, trono que ocupaba él como negociador por parte del Estado. Respecto a las condiciones de desmovilización y sometimiento a la justicia, Restrepo hacía a los criminales todas las concesiones posibles y aceptables. Respecto a la agenda país, ninguna concesión les hacía. Uribe no irá a La Habana a convalidar la traición de Santos al pueblo y al Estado colombianos. Si el líder de una nación (eso es Uribe para Colombia) la traicionara, esa nación caería rendida ante el enemigo. Las Farc son el primer enemigo de Colombia y la única barrera de contención es Uribe. ¿Quiénes fueron los primeros que felicitaron a Nicaragua por su “triunfo” en La Haya? Las Farc. Ellos conspiran con Maduro, con Correa, con Ortega, con Raúl, en contra de Colombia. Con las Farc y con los que ellas representan va a firmar un “tratado” Santos. La única esperanza, la única barrera, es la resistencia decretada por Uribe.
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