Wikileaks y el panóptico de los sometidos

7 de diciembre del 2010

Las revelaciones de los secretos de la política exterior norteamericana por parte del señor Julian Assange y su organización sin ánimo de lucro, Wikileaks, nos coloca frente a un momento histórico, donde la diplomacia gringa sufre una crisis o hasta de pronto una ruptura con unos costos políticos impredecibles, propios de una potencia en declive.

Unos comparan y otros encuentran diferencias con el escándalo de “los Papeles del Pentágono” en 1971 pero en ambos casos se destaparon las atrocidades y las verdades ocultas de la guerra. De todos modos, ojalá que así como Estados Unidos retiró sus tropas de Vietnam hace cuatro décadas, ahora esto ayude para que haga lo mismo en Iraq y en Afganistán.

Porque no comparto la opinión de quienes piensan que al revelar este tipo de informaciones se pueden generar nuevos conflictos, todo lo contrario, lo que se hace es intentar frenar las injustificables guerras que existen y prevenir futuros choques de civilizaciones.

Lo cierto es que la política exterior de Estados Unidos era una antes de Wikileaks y otra muy distinta ahora, porque aunque hasta hoy esas revelaciones no dicen nada nuevo, si corroboran lo que todo el mundo sabía. Y en mi opinión el señor Assange está haciendo ética y profesionalmente lo correcto, a pesar de que en Estados Unidos es considerado como un delincuente y un prófugo de la justicia.

Para mi es difícil de entender por qué espiar a la ONU es un asunto de Seguridad Nacional, si fue creada después de la segunda guerra mundial para  que no pudiera impedir un solo conflicto. Por ejemplo, Vietnam, Irak, Afganistán, Líbano, Israel y Palestina, Sudáfrica, sólo por mencionar algunos de los casos preferidos por Chomsky.

Pero luego un periodista haciendo su trabajo termina siendo el malo del paseo y acusado por revelar con evidencias y con pruebas en la mano los abusos de la política exterior norteamericana, no sin antes cuestionar al periodismo tradicional. Porque en este caso ya no estamos frente al dilema entre la libertad de información y la libertad de empresa, sino frente a la libertad de información y la libertad de un imperio o de una potencia.

En otras palabras, ha nacido una nueva forma de hacer periodismo, donde la fuente es protegida y la información es entregada sin contexto y/o análisis para que los medios más influyentes y tradicionales del mundo se encarguen de hacer el resto de la tarea.

Canclini piensa que hoy el agente económico más dinámico son los procesos informacionales, mediáticos y tecnológicos, porque la globalización está obligando a que las identidades y el antiguo orden se reconfiguren. Y según Maffesoli, los medios de comunicación se han convertido en la arena donde se negocian los significados.

Mientras tanto, Barbero cree que a través de la cultura, la globalización y los medios de comunicación, se crearán unas redes de fuerza capaces de informar, denunciar y ejercer como el más eficaz método de control. Y Wikileaks es un perfecto ejemplo de ello, porque es el panóptico contemporáneo al servicio de los sometidos.

Pero “la diplomacia es la razón de los Estados” o el arte de la hipocresía y la respuesta de la comunidad internacional ha sido verdaderamente lamentable, porque en vez de protestar, muchos se solidarizaron con el imperio, otros le restaron importancia y desaprovecharon una oportunidad histórica, calificándola de insignificante.

En mi opinión Estados Unidos le debe una disculpa a la comunidad internacional, porque Wikileaks está demostrando que el espionaje no puede tener inmunidad diplomática pero como no hay mal que por bien no venga, afortunadamente el Pentágono y el Departamento de Estado hoy son una fascinante enciclopedia para las nuevas generaciones.

Por eso es absurdo pensar que la organización del señor Assange amenaza a la Seguridad Nacional del imperio, porque lo que demuestra el contenido de esas filtraciones es que Estados Unidos es la principal amenaza para el mundo entero, cercenando a las culturas en nombre de la democracia pero perdiendo otra guerra con las encriptaciones de una página en Internet.

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