El hombre que estuvo en el peor viaje del mundo

Foto: @Wikimedia

El hombre que estuvo en el peor viaje del mundo

2 de enero del 2018

Hace más de un siglo que se realizó la expedición al lugar más frío y salvaje en la tierra, el Polo Sur. La llevó a cabo un grupo de hombres que bautizó el viaje como La expedición Terra Nova. Todos los hombres literalmente quedaron congelados en el tiempo menos uno, Apsley Cherry- Garrard.

Apsley escribió su experiencia en su libro El peor viaje del mundo (The Worst Journey in the Worldpor el que es conocido mundialmente. Allí describió las condiciones extremas que tuvo que enfrentar durante la expedición.

Benet nació el 2 de enero de 1886 en Bedford, Inglaterra. Desde pequeño vivió fascinado con las historias de aventura que su padre vivió, por eso cuando creció sintió la necesidad de vivir en carne propia las mismas experiencias.

Su oportunidad llegó en septiembre de 1907. El capitán de la expedición Terra Nova se reunió en la casa de su primo para hablar del viaje a la Antartida. Apsley estaba de visita en el lugar y decidió inscribirse como voluntario.

Con 25 años fue uno de los más jóvenes en la expedición. Al inicio no lo querían en el barco así que prometió contribuir 1.000 libras para costear las necesidades. Sin embargo, lo rechazaron nuevamente y decidió hacer una donación desinteresada.

Finalmente el capitán del barco al ver la insistencia decidió incorporarlo como asistente en biología y zoología. Su primer misión fue recoger huevos de pingüino emperador recién empollado para comparar los estados embrionarios. Ya que en esa época se creía que el animal era el más primitivo.

Cherry sufría de miopía y cuando recorrían en el trineo no podía usar sus anteojos. Así las cosas, tenía que buscar los huevos en absoluta oscuridad y entre los -34 y -56°C. Con éxito lograron encontrar tres huevos, ahora solo faltaba regresar al barco.

Ya agotados montaron una base provisional con piedras y una lona superior. Los vientos eran tan fuertes que el suelo succionó la tienda y la arrastró toda la noche. No les quedó otra opción que dormir en sus sacos e improvisar un refugio.

Al acabarse los vientos encontraron la tienda y los tres huevos. Con varias dificultades lograron regresar al barco, había días que solo lograban caminar milla y media por día. Esta experiencia fue la que relató Apsley en su libro El peor viaje del mundo.

Apsley finalmente falleció el 18 de mayo de 1959.