Storni, un arzobispo condenado que no estuvo en la cárcel

Publicado por: admin el Jue, 20/02/2020 - 03:52
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Edgardo Gabriel Storni fue un arzobispo argentino investigado por presuntos abusos sexuales. El hombre resultó condenado pero luego de una anulación volvió al estado de procesado.
Storni, un arzobispo condenado que no estuvo en la cárcel
Edgardo Gabriel Storni fue un arzobispo argentino investigado por presuntos abusos sexuales. El hombre resultó condenado pero luego de una anulación volvió al estado de procesado. [single-related post_id="1252346"] Nació en Santa Fe, una ciudad ubicada en la provincia homónima de Argentina, el 6 de abril de 1936. Se ordenó sacerdote en 1961. Más adelante, en el año 1977 el papa Pablo VI lo nombró obispo auxiliar de su ciudad natal. En el año 1984 ascendió en la jerarquía de la iglesia y pasó a ser arzobispo luego del fallecimiento de su antecesor Vicente Faustino Zazpe. A inicios de los años 90 iniciaron las acusaciones contra Storni por presuntos actos sexuales abusivos. Para esa época cerca de 47 seminaristas brindaron su testimonio contra el arzobispo. Tras las acusaciones, la Santa Sede ordenó una investigación para esclarecer los hechos. Aprovechando de los contactos que tenía en cargos altos de la iglesia, Storni arregló un viaje para que el papa Juan Pablo II ratificar su cargo de arzobispo. Cuando regresó a Santa Fe promovió campañas para evitar que se distribuyera información relacionada con salud reproductiva, además de la prohibición de entregar métodos de planificación en los hospitales públicos. Sumado a las acusaciones por presunto abuso sexual, entre 1991 y 1992 el presidente del Concejo Municipal de Santa Fe lo denunció por malversación de los fondos públicos de la ciudad.

Las acusaciones salieron a flote

En el año 2002 Olga Wornat, una reconocida periodista, publicó un libro en el que recopiló todas las acusaciones por abuso sexual que pesaban contra Storni, lo que ayudó a que el caso se hiciera más conocido. Ese mismo año el arzobispo renunció a su cargo debido a la polémica que generó las acusaciones que las seminaristas hicieron en su contra. En 2009 una jueza lo condenó por abuso sexual agravado, sin embargo, dos años más tarde se anuló la sentencia. El año siguiente, en 2012, falleció en una residencia. Aunque estuvo dos años condenado nunca estuvo en un centro penitenciario.