Byung-Chul Han: “estamos ante un presente cada vez más breve”

Publicado por: felipe.lopez el Lun, 28/09/2020 - 13:50
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Creado Por
Armando Martí
A través de su revolucionario prisma filosófico, literario y teológico, Byung-Chul Han, describe la dispersión temporal de nuestra mente afectada por el automatismo y el exceso de estimulaciones emanadas de la sociedad del “cansancio” y del “consumo”
Byung-Chul Han
Créditos:
Cortesía Kevin Ku

Los problemas se resuelven o se agravan según nuestra forma de reaccionar ante los desafíos que contengan. Si elegimos estrategias basadas en pensamientos dinámicos y positivos asociados con el optimismo, la esperanza, el perdón, la humildad, el autocuidado y el amor, tendremos más opciones de superarnos.

Por el contrario, si nos identificamos con pensamientos derrotistas enmarcados en energías de baja frecuencia como las del resentimiento, la soberbia, la ira, la venganza y la mentira, sin lugar a duda, los problemas se pueden agravar. 

Desde esta óptica, los problemas y desafíos de la vida, especialmente los que estamos afrontando ante la emergencia sanitaria producto del COVID – 19 (que nos ha dejado tantas pérdidas de vidas humanas, sufrimiento e incertidumbre), son una valiosa oportunidad para tomar conciencia de nosotros mismos y decidirnos de una vez por todas, a dejar de  “sobrevivir” y aprender a vivir para cambiar y mejorar nuestra realidad social. 

En lo personal y en medio del confinamiento, he logrado descubrir y gozar de espacios de tiempo y silencio conmigo mismo para examinarme interiormente, conciliarme con mis contradicciones y dilemas. 

De igual manera, he aprendido a valorar la paz y la tranquilidad, dedicando el tiempo a las actividades que más me gustan, como hacer ejercicio, meditar, escuchar música, ver películas de cine clásico e independiente, y, sobre todo, leer algunos de los libros que tengo en espera. 

La dispersión temporal de la mente
Byung-Chul Han
Créditos:
Cortesía Armando Martí

En efecto, esta semana me deleité y nutrí con varias páginas de una de las obras del autor sur coreano, Byung-Chul Han, titulada: “El aroma del tiempo” (Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse), Editorial Herder (Barcelona, España). 

Desde la introducción hasta el último capítulo, cada frase está cargada de lucidez, análisis y guía que enseña a los lectores el valor de una mente inquieta matizada de sentido humanístico y existencial con la intención de mejorar este caótico mundo, acompañando y ayudando a los demás durante el proceso transformativo hacia una “nueva vida”. 

A través de su revolucionario prisma filosófico, literario y teológico, Byung-Chul Han, describe la dispersión temporal de nuestra mente afectada por el automatismo y el exceso de estimulaciones emanadas de la sociedad del “cansancio” y del “consumo”. Por eso, tenemos la impresión de que el tiempo se ha acelerado y ya no disponemos de él como antes, sintiéndonos angustiados y perdidos. 

Dicha “disincronía” es la responsable de sentirnos más controlados por el tiempo, abriendo las puertas a los desequilibrios emocionales y enfermedades mentales como resultado de cambiar nuestra natural e intuitiva “brújula interior”, por un inclemente reloj que nos esclaviza y convierte en individuos “automatizados”. 

Así lo confirma este extraordinario autor: “la vida ya no se enmarca en una estructura ordenada ni se guía por unas coordenadas que generen una duración. Uno también se identifica con la fugacidad y lo efímero. De este modo, uno mismo se convierte en algo radicalmente pasajero. La atomización de la vida supone una atomización de la identidad. Uno solo se tiene a sí mismo, al pequeño yo”.

Al reflexionar en sus palabras, me doy cuenta de que nuestra actual situación global, está irremediablemente desembocando en una crisis social, económica y política, a menos de que abramos la mente y le demos prioridad a convertirnos en seres conscientes y responsables de nosotros mismos. De esta manera, es posible contribuir a la formación de un tejido social más fuerte y sano. 

Recordemos que la función del pensamiento reflexivo es transformar una situación en la cual se experimenta oscuridad, para dar lugar a una situación clara, coherente, ordenada y armoniosa que mejore de forma prioritaria nuestra calidad de vida. 

Byung-Chul Han
Créditos:
Cortesía Ines Baucells

Es así, que no pude resistirme a la tentación de seguir compartiendo con ustedes estos pensamiento de Byung-Chul Han, los cuales cambian y despiertan nuestros propios pensamientos: 

La verdad debe perdurar, pero se disipa en virtud de un presente cada vez más breve. Y el conocimiento es el resultado de una recolección temporal que incluye el pasado y el futuro en el presente. Tanto la verdad como el conocimiento se definen por una extensión temporal. 

Los intervalos cada vez más cortos también definen la fabricación de los productos técnicos o digitales. Hoy en día quedan obsoletos muy rápido. Las nuevas versiones y modelos hacen que tengan una vida breve. El impulso de la novedad reduce los ciclos de renovación. Ello se debe a que nada es capaz de generar una duración”. 

Estoy de acuerdo con Byung-Chul Han, en que la necesidad de la vita contemplativa (refiriéndose al arte de conocerse a uno mismo), nos devuelve la libertad personal para salir de este letargo colectivo a causa del sistema actual basado en la “expulsión” y la “explotación” del otro. 

En realidad, el destino del ser humano no lo determina la buena o la mala suerte, tampoco lo descifran los rituales mágicos o el karma, solamente las decisiones responsables y valientes influyen positivamente en el futuro.

Vale la pena aquella lucha diaria por romper las cadenas de la ignorancia como parte del “enjambre humano”, pues representan un continuo intento por expandir lo limitado y frágil que la sociedad nos ha hecho creer que somos. 

Al parecer, la principal preocupación de Han, es la de concientizar a las personas para que puedan confrontarse y elegir por sí mismas. Por eso, continúa exponiendo: 

“El final de la narración, el final de la historia no tiene por qué traer consigo un vacío temporal. Al contrario, da lugar a la posibilidad de una vida que no necesita la teología ni la teleología, y que, a pesar de ello, tiene su propio aroma, pero requiere una revitalización de la vita contemplativa. 

Las llamadas estrategias de desaceleración no son capaces de acabar con la crisis temporal contemporánea. En realidad, no hace más que esconder el verdadero problema. Es necesaria una revitalización de la vita contemplativa”.

Recobrando el tiempo perdido
Byung-Chul Han
Créditos:
Cortesía Alessandra Caretto

En concordancia con la reseña de la obra de Han “El aroma del tiempo”, en mi opinión la falta de autenticidad y el desconocimiento de sí mismo, son la carga más dolorosa que un ser humano pueda soportar, pues la culpa y el temor al castigo, impiden su felicidad y revocan su libertad. 

Nada es más importante que la salud mental, el equilibrio emocional y el sosiego espiritual. Cada pensamiento tiene la energía para materializar las cosas, razón por la cual, cada decisión que tomamos, se sincroniza con el cosmos para hacerse realidad. 

Vivir sereno y lúcido, debería ser uno de los valores principales al momento de realizar nuestros sueños y objetivos. 

Como Coach de Vida y formador del inconsciente, estoy de acuerdo en que saber quién soy y lo que en realidad quiero, nos lleva a una conciencia plena para reconocer el origen de nuestras limitaciones,  defectos de carácter y enfermedades psicosomáticas. 

Por eso, estas premisas de vida se han convertido desde hace tiempo en el objetivo primordial para el acompañamiento en los procesos de crecimiento personal de mis asesorados, abriendo las ventanas de su interior hacia una “vita contemplativa”.