Descubriendo la fuerza sanadora del amor propio

Publicado por: felipe.lopez el Mar, 12/01/2021 - 09:37
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Creado Por
Armando Martí
El amor propio es uno de los elementos primordiales que brindan un sentido y un propósito digno para nuestra vida. Indudablemente, la calidad de amor que sentimos por nosotros mismos es proporcional al amor que le ofrecemos a los demás.
Amor propio
Créditos:
Cortesía, Johannes Plenio

Al hablar del amor, usualmente nos apartamos de nosotros mismos y nos centramos en la pareja, los hijos y la familia, pero ¿cuándo fue la última vez que empezaste por ti? 

El amor propio es uno de los elementos primordiales que brindan un sentido y un propósito digno para nuestra vida. Indudablemente, la calidad de amor que sentimos por nosotros mismos es proporcional al amor que le ofrecemos a los demás. Entonces, te has preguntado ¿qué tanto te quieres? 

El amor propio o philautía como lo denominaban los antiguos griegos, es la fuerza silenciosa que anima todas las cosas del mundo. Por esta razón, su energía es fundamental en la consolidación del bienestar físico, mental, emocional y espiritual de los seres humanos, pues implica el descubrirse a uno mismo, aceptarse tal y como es, con virtudes y defectos. 

Además, es un poderoso puente de comunicación interior para entrar en contacto con los miedos más profundos que habitan en nuestro inconsciente, pero también con los maravillosos dones y talentos innatos que poseemos. 

En este viaje íntimo hacia nuestra verdadera esencia, podemos liberarnos de la culpa, la vergüenza y las angustias de muchas de nuestras creencias limitantes encontrando la aceptación, la verdad y el perdón personal que nos habilitan para vivir el eterno momento presente, el cual es la base de una existencia plena, serena y feliz. 

Sin duda y desde esta nueva actitud, ya no estaremos sometidos a los gustos, caprichos y decisiones de los demás. Por el contrario, aprendemos a encontrar un sentido de responsabilidad con nuestras necesidades auténticas, con el fin de construir una mejor versión de nosotros mismos. 

No debemos confundir esta nueva forma de pensar y actuar como egoísta, soberbia, narcisista o vanidosa. Antes bien, su motivación está basada en la humildad, la sencillez, la disciplina, la seguridad y la fe. 

Recordemos que el amor propio es dinámico y se nutre mediante las acciones que como adultos espirituales realizamos para encontrar nuestro propósito en la existencia, a través de la compasión hacia sí mismo y hacia los demás.

Amor propio
Créditos:
Cortesía, Tim Mossholder

A continuación, algunas maneras de consolidar esta sutil, pero poderosa fuerza llamada amor propio: 

1. Permanece en contacto con la realidad: es importante sacar todos los días un tiempo para saber qué piensas, sientes y deseas, con el fin de no engancharte en opiniones ajenas.

2. Actúa en función de tus necesidades primordiales y no de tus deseos temporales: concéntrate en lo que necesitas, así lograrás apartarte de los patrones de comportamiento saboteadores y destructivos que generan problemas y te mantienen anclado al pasado. 

3. Cuida de ti mismo: el amor propio implica reforzar hábitos saludables como una alimentación balanceada, ejercicio, buen sueño, intimidad e interacciones sanas con los demás. No te olvides que la salud física, emocional y mental están por encima de cualquier otra cosa en el mundo. 

4. Establece límites: aprende a decir NO a todo aquello que te afecta física, emocional y espiritualmente, robándote la tranquilidad interior. Y también, a decir SÍ a todas aquellas cosas que consideras justas y te proyectan hacia un mejoramiento continuo de la calidad de vida que mereces.

5. Perdónate a ti mismo: por naturaleza somos severos con nosotros mismos y debemos procurar aprender de los errores, aceptarnos como seres humanos frágiles y vulnerables para otorgarnos un auténtico perdón. 

6. Vive con un propósito: que tus pensamientos, palabras y acciones provengan de una intención sobria, transparente, sincera y sensata. Es importante entender, que las emociones y los sentimientos deben ser expresados, pero también supervisados por nuestra razón e inteligencia natural, las cuales son la base para cultivar el arte del “domino de sí mismo”. Muchas veces con una sola idea lúcida podemos controlar toda una tormenta emocional.

7. Independencia emocional: empieza a depender más de un Poder Superior que te ama y acepta incondicionalmente, permitiéndote permanecer en tu centro a pesar de las tormentas, alegrías y problemas normales de la vida.

La luz espiritual del amor propio

Amor propio
Créditos:
Cortesía, Liam Pozz

El amor propio es una calle de dos sentidos, que debe recorrerse desde lo oscuro hasta lo luminoso con la mente abierta, sin miedo y desde la seguridad que estás en este mundo para descubrir tu alma. Eso solo se logra a través de la experiencia personal. 

La mejor forma de ayudar a las personas que amas es no creerte su dueño ni tampoco su gurú. Cada uno de nosotros tarde o temprano nos damos cuenta de que “somos nuestro propio maestro” y que, con nuestro ejemplo podemos invitar a nuestros seres queridos a descubrir el increíble valor espiritual que habita en ellos mismos.

Todos vinimos a este mundo a aprender y a enseñar. Por eso, en diferentes momentos podemos brillar y trasmitir nuestra energía y sabiduría a los demás. Sin embargo, también somos discípulos de las historias y de la brillante luz de nuestros semejantes con quienes compartimos el camino de la vida. 

Finalmente, me viene a la memoria el Maestro Thich Nhat Hanh, un amoroso monje cuyas técnicas han ayudado a millones de personas especialmente en occidente donde el estrés, la depresión y el vacío existencial están a la orden del día. 

Precisamente, estoy leyendo uno de sus libros titulado “Enseñanzas sobre el amor” de Ediciones Zenith (un sello de editorial Planeta S.A.). Hoy he querido compartir con ustedes, fragmentos de estos hermosos textos con la esperanza de que les sirvan para activar de forma permanente su amor propio: 


Meditación del Amor adaptada del “Visuddhimagga” 


Que yo sea pacifico y feliz, con el cuerpo y el espíritu serenos. 

Que él/ella sea pacífico/a y feliz, con el cuerpo y el espíritu serenos. 

Que ellos sean pacíficos y felices, con el cuerpo y el espíritu serenos. 


Que yo esté a salvo, libre de cualquier daño. 

Que él/ella esté a salvo, libre de cualquier daño. 

Que ellos estén a salvo, libres de cualquier daño. 

 

Que yo esté libre de ira, aflicciones, miedo y ansiedad. 

Que él/ella esté libre de ira, aflicciones, miedo y ansiedad. 

Que ellos estén libres de ira, aflicciones, miedo y ansiedad.